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Cómo son los espacios de cuidado y contención para niños en situaciones críticas

Aumentaron los casos de maltrato infantil y las adicciones son cada vez más precoces. Cómo es la red de salud mental que atiende y previene problemáticas que afectan la vida de los más pequeños.
Taller de radio para adolescentes Foto: Gentileza Fabricio Fiochetta
Taller de radio para adolescentes Foto: Gentileza Fabricio Fiochetta

Existen momentos clave de la infancia y adolescencia cuando la mirada adulta a tiempo abre la puerta a una vida plena, aún para quienes transitan contextos o circunstancias de riesgo. Las personas que trabajan en el cuidado de la salud mental de los más pequeños advierten, con preocupación, el aumento de agresiones que hoy sufren las infancias. Desde maltratos fìsicos y psicológicos, hasta abuso sexual, explotación sexual y trabajo infantil. 

En Mendoza, funcionan nueve Centros Preventivos y Asistenciales de Salud Mental Infanto Juvenil (también llamados Infanto), dependientes del Ministerio de Salud, que apenas dan abasto para atender tantas necesidades invisibilizadas de niños, niñas y adolescentes. Quienes están allí, en la trinchera, observan lo que nadie quisiera ver: niños que comienzan el consumo de alcohol y sustancias tóxicas a los 8 o 9 años; pequeños con problemas graves de socialización producto de la falta de estímulos básicos, además de víctimas de violencia y abusos de todo tipo.

No existen causas únicas. Además de las carencias económicas, existen eslabones sociales rotos que impiden el feliz desarrollo de estas infancias. Aún así, esas vidas quebradas desde muy temprano en contextos familiares y sociales difíciles, encuentran el sostén y la contención de esperanza en profesionales de la salud mental de cada Infanto. Además de la atención individual hay espacios grupales que facilitan la creación de nuevos vínculos de cuidado y construcción afectiva.

Abusos y temores

Es notable el contexto de abusos sexuales a menores, cuya cifra informó esta semana MDZ (1.000 denuncias en el último mes y medio, solo en Mendoza; cuando se calcula que sólo se denuncia el 10% de los hechos). Además del impacto en los mismos sobrevivientes de abuso, se observa otra consecuencia nociva para las infancias. Por temor, las familias cortan la socialización de los más pequeños con grupos de pares. El encierro, que se observó en forma más notoria después de la pandemia en 2020, generó un número importante de niños y niñas de 2 a 4 años que hoy tienen graves dificultades para hablar y socializar. 

Los Infanto realizan actividades que generan atracción y pertenencia al espacio. / Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.

Así lo reveló Laura Mocayar, coordinadora del Centro Preventivo y Asistencial de Salud Mental Infanto Juvenil de San Martín (que atiende a todos los departamentos del Este): “El juego interactivo se ha perdido mucho, se está perdiendo el intercambio, la capacidad de dar cuenta de una interacción social. Muchas familias, por el temor de que vaya a la casita del compañero por lo que está pasando, impide la socialización”. Es tal la dimensión de esta problemática que en el Infanto del Este armaron un programa especial para atender la mayor urgencia posible esos casos que no son Trastornos de Espectro Autista (TEA), pero se parecen porque los niños y niñas tienden a meterse sobre sí mismos. “Se han roto los engramas del cuidado del maternaje, se nota una ausencia por desconocimiento familiar”, dice Mocayar, sin embargo, “con la estimulación y orientación profesional a tiempo se logran cambios muy rápido”.

En el taller de radio ellos eligen temas y el modo de desarrollarlos. / Foto: Gentileza Fabricio Fiochetta.

Cuando más pequeña es la criatura mejor avanza la recuperación y se evitan tratamientos largos y costosos a futuro. En este sentido, la incorporación temprana de la tecnología perjudica la salud mental de las infancias, al alejarlos de la afectividad de otros individuos. Por eso, además del tratamiento psicológico que involucra a toda la familia, “se les recomienda que los lleven a un deporte, porque en la interacción, ver que el otro está enojado, por ejemplo; todo va resonando en la constitución psíquica (del niño)”, agregó la coordinadora del Infanto.

Los talleres de arte tienen el objetivo de contener y prevenir afecciones a futuro. / Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

Adicciones precoces

En la atención a adolescentes la realidad es más cruda. Los Infanto continúan tratamientos derivados de internaciones por ingesta medicamentosa, intentos de suicidio y adicciones, “que han aumentado terriblemente”. “Nos costó un montón, pero hemos internado en Buenos Aires a un chico de 11 años por consumo de alcohol”, reveló Mocayar. El consumo, tanto de marihuana como de alcohol, hoy comienza a los 8 ó 9 años y en el Infanto los contienen hasta los 14 años; antes de que ingresen al Centro de Adicciones, que funciona en el mismo edificio.

En este sentido, el trabajo fuerte es la prevención y la promoción de la salud mental. Como a los adolescentes no es posible obligarlos a asistir a la consulta psicológica o psiquiátrica, se trabaja fuerte con la atracción, a través de talleres artísticos y de radio. Con mayores de 13 años, contó el psicólogo Fabricio Fiochetta a cargo del proyecto: “Se hacen producciones radiales de todo tipo, podcast, radios en vivo, programas en radios escolares. Con el paradigma de espacio infanto juvenil, ellos plantean los temas, arman los programas y nosotros acompañamos los espacios”. 

Muestra de teatro de la Ludoteca La Rayuela, en el Infanto de Rodeo del Medio. / Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.

De esta manera se genera un vínculo que permanece en el tiempo. En el Infanto de Rodeo del Medio, que ya tiene 17 años de vida, los talleres están a cargo de la Ludoteca La Rayuela. Allí los niños y adolescentes siguen yendo aún después de cumplir los 18 años. “Es un espacio de referencia para ellos”, dijo Fiochetta y dio el ejemplo de jóvenes que recibieron la contención del espacio “y ahora vienen con sus hijos”.

Se convierten en espacio de referencia que acompañan el crecimiento. / Foto: Gentileza Fabricio Fiochetta.