Las estrategias de las familias ante el crimen de Morena
El crimen de Morena dejó al descubierto una problemática que atraviesa todos los estratos sociales. La inseguridad se hace visible y no sabe de edades ni lugares mientras miles de niños, niñas y adolescentes de todo el país se movilizan desde y hacia los establecimientos escolares en horarios donde la luz del sol no está presente. Algunas ciudades incorporaron los "corredores seguros" con el objetivo de proteger a los estudiantes y transeúntes.
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La noticia del asesinato de la niña de 11 años en ocasión de robo provocó un gran impacto en toda la sociedad que cada día lleva a cabo cuidados y estrategias para lograr seguridad. Desde la instalación de apps de seguimiento hasta la aplicación de corredores seguros en algunas ciudades pero nada parece suficiente.
La seguridad dentro y fuera de los establecimientos escolares sigue siendo una de las preocupaciones centrales de las comunidades educativas, sin embargo, las soluciones frente al flagelo de la inseguridad no se vislumbran. La niña fue atacada camino a la escuela donde cursaba sus estudios primarios en Lanús, caminó malherida hasta el establecimiento donde fue asistida pero falleció al llegar al hospital producto de los golpes que los delincuentes le propinaron.
Como cientos de niños, Morena caminaba todos los días hacia la escuela y al llegar avisaba a su abuela pero el mensaje "tranquilizador" ayer no llegó. Los cuestionamientos hacia la familia materna se multiplicaron, sin embargo, muchos se ven obligadas a optar por este tipo de organización con el fin de cumplir con las obligaciones y horarios de todos sus miembros.
Apps y corredores seguros
"Mi hija mayor comenzó el colegio secundario este año, los horarios de entrada se superponen con los de mi hijo de 8 años y por eso acordamos el uso de una app de seguimiento. La acompaño a la parada de colectivo y espero que me envíe un mensaje cuando entra a la escuela", contó María y agregó: "Conocí la app por otras madres que también usan Family Link para poder ver el camino que hacen los chicos hacia la escuela. Es una forma de estar un poquito más tranquila".
En algunas ciudades de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe utilizan los corredores seguros que son una especie de circuitos protegidos para quienes transitan cotidianamente hacia los establecimientos educativos, no obstante, esta medida posee ciertas intermitencias que están sujetas a la disponibilidad de móviles y efectivos de la policía que están afectados a tales fines.
La iluminación, señalización y custodia de esos espacios son claves para garantizar su efectividad pero en el caso de Rosario, los gremios docentes insisten en que no se cumple con la custodia por parte de los efectivos de la policía.
Una de las mayores preocupaciones por parte de las comunidades educativas son los robos que se perpetran en la oscuridad ya que, durante el invierno, muchos niños y adolescentes ingresan a la escuela antes del amanecer. La misma problemática está presente con los estudiantes del turno tarde y vespertino. "Es realmente una problemática grave, les roban celulares, mochilas y zapatillas. En la mayoría de los casos los chicos no se resisten pero hemos tenido hechos de mucha violencia por parte de los agresores", señaló una docente de una escuela de Corralitos, Mendoza.

