La experiencia de dos homeschoolers argentinos
¿Te imaginás una educación on-demand? Aprender lo que quieras, cuando quieras, con quien quieras y al ritmo que quieras. Los dos estudiantes de Mar del Plata, a quienes entrevisté, no solo se lo imaginan sino que lo viven todos los días.
Marcial, de 15 años, y su hermano Felipe, de 14, concurrían a una escuela “normal” hasta febrero de 2021. La virtualidad de la cuarentena había logrado que los padres viesen más de cerca el tipo de educación que recibían sus hijos y esto les fue intensificando dos preocupaciones. La primera referida a la instrucción que recibían sus hijos, que no siempre estaba alineada a lo que querían para ellos, y la segunda referida a la forma en la que recibían esa instrucción. Una forma inflexible y dónde el tedio y el aburrimiento eran la norma.
Así que, como familia, decidieron hacer algo al respecto. Siguiendo la sugerencia de uno de los amigos surfers de Marcial, quien por ser federado en surf viajaba mucho y hacía el colegio a distancia, decidieron salir del sistema y educarse sin una escuela. En realidad, sin una escuela como todos estamos acostumbrados. Lo que hicieron fue buscar una escuela de modalidad virtual alineada con los valores familiares. Lo que iba a ser una experiencia de prueba por un año, ya está por cumplir su tercero. “A la escuela tradicional ya no volvemos más”, me comentó la madre de los chicos. Y no tanto por las falencias del sistema educativo tradicional sino por la flexibilidad y ventajas del sistema educativo alternativo.
La escuela virtual en la que se inscribieron les envía módulos trimestrales con contenido y actividades para cubrir varias materias académicas. Todo el material pasa por las manos de los padres. Los chicos se preparan a su ritmo y a fin del trimestre completan y entregan un examen desde su casa, supervisados por los padres. Hay flexibilidad para rendir las veces que sea necesario y no existe el concepto de año académico. Podes ir más lento en algunas materias y más rápido en otras. Esto los lleva a saborear más los aprendizajes y a disfrutar más sus trayectorias educativas.
Además, tienen la posibilidad de ir customizando su propio aprendizaje. Por ejemplo: para matemáticas y las exactas contratan un tutor que viene algunas horas en la semana, para inglés van a un instituto aparte, para lengua e historia los asisten sus hermanas mayores y para latín consiguieron una especialista que los ayuda. Para los deportes Felipe sigue jugando al rugby con sus compañeros de su ex-escuela, y Marcial se dedica al surf. Las olas son las que marcan el ritmo en la semana de Marcial. En base a eso acomoda las horas de estudio. Para él no existe más la rigidez de marchar al ritmo de un timbre escolar.
Certificación y socialización: cómo funciona el homeschooling en Argentina
Entre la infinidad de dudas u objeciones que se nos vienen a la cabeza cuando conocemos la experiencia de estos dos marplatenses seguramente estén estas dos: certificación y socialización. ¿Pero qué título tienen?¿Pueden ir a la universidad después? La respuesta corta es un rotundo ¡SI! Ellos conocen a varios amigos egresados de esta modalidad que están transitando con mucho éxito la vida universitaria.
Y en cuanto a la socialización, que la escuela tradicional sea un buen lugar para socializar no quiere decir que sea el único. De hecho la escuela tiene problemas propios que solo se encuentran ahí, como el bullying o las etiquetas. Tanto Marcial como Felipe no solo conservan los amigos de la escuela anterior, con quienes aprovechan mucho mejor el tiempo que pasan juntos, sino que ampliaron mucho los horizontes de lugares donde entablan vínculos nuevos. Vínculos que no se limitan a gente de su misma edad o misma clase social. “Desde que dejaron de ir a la escuela, ganaron mucha más calle” es otro de los puntos en los que su madre puso mucho énfasis.
Hay mucho -realmente mucho- más para conocer sobre los beneficios y posibles objeciones a la experiencia que esta familia está viviendo. Los viajes, los proyectos, la revitalizada relación padre-hijo, los nuevos intereses, el entusiasmo, etc… Pueden escuchar la entrevista completa y el posterior análisis en el podcast Educación Blue.
Vale la pena conocer lo que muchas familias como esta están experimentando a lo largo de todo Argentina. Familias que tomaron las riendas de la educación de sus hijos para mantenerse al margen de la catástrofe educativa que azota al resto del país.
Familias comprometidas con que sus hijos reciban una educación que los haga más libres y más plenos.
* Santiago Morgan es ingeniero, profesor y magister en Educación por la Universidad de Columbia. Conduce el podcast Educacion Blue

