Alarma por muerte masiva de ganado en una provincia del NEA
La aparición en Corrientes de 240 vaquillonas muertas despertó preocupación en la industria rural, pero no es el primer caso que se registra de una gran cantidad de vacas fallecidas en la región, según afirmaron autoridades locales. Estiman que el origen de la tragedia podría ser producto de la sequía, que generaría la presencia de agentes tóxicos en las pasturas de las que se alimentan los animales.
Por las condiciones climáticas de la región, las provincias litoraleñas tienen una gran producción de ganado. Allí, el agua, también cumple un rol fundamental en el mantenimiento del ecosistema que se presta para este tipo de industria agrícola. La falta de ella sería lo que alteró la condición de las pasturas y la subsiguiente intoxicación masiva de animales que comienza a afectar gravemente a la industria.
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En el caso de Corrientes hallaron muertas a cientos de vacas que se alimentaban de un verdeo de raigrás, pastura invernal que es ideal para la producción lechera en el país. En mayo, un evento similar ocurrió en el sudeste de Entre Ríos, cuando encontraron muertos a 200 novillos que murieron intoxicados por exceso de nitratos en las pasturas del lugar.
Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) señalaron que esta contaminación de pasturas podría deberse a deficiencias hídricas. Este fenómeno, producto de la sequía, provocaría que los nitratos absorbidos por parte de la vegetación para generar proteínas vegetales terminen generando una alta acumulación de los mismos.
Para evitar un mayor número de pérdidas en la industria rural, desde el INTA recomiendan que entre los forrajes se mezclen pasturas posiblemente contaminadas con otras ofertas para bajar la dosis tóxica. Al mismo tiempo, recomienda un consumo gradual de estos productos potencialmente tóxicos, dando la posibilidad de una adaptación del organismo de los animales.
Al mismo tiempo, con la sequía, se mantiene el alerta en la región por la presencia de cuervos y caranchos que atacan al ganado que cae, producto de la alimentación defectuosa. Esto impide que se pueda asistir a los animales enfermos para una potencial recuperación y evitar su muerte.