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Microbiota intestinal: ¿qué es y para qué sirve?

Escuchaste hablar de la microbiota, un tema relativamente nuevo y en constante estudio. Forma parte de nuestro organismo y algunos autores ya la postulan como un órgano más, debido a su gran importancia para mejorar y mantener la salud.

Es necesario saber que el intestino humano contiene una gran variedad de microorganismos, dentro de los cuales las bacterias son las que se encuentran en mayor cantidad y diversidad. Las principales bacterias corresponden a tres grandes familias:

  • Firmicutes (gram-positivos).
  • Bacteroidetes (gram-negativos).
  • Actinobacterias (gram-positivos).

Las firmicutes son la familia que se encuentra en mayor cantidad.  A este grupo de bacterias "buenas" o parte de nuestro organismo las llamamos microbiota. Al momento de nacer, el intestino es estéril y se coloniza completamente durante el primer año de vida, cada uno de nosotros presenta una microbiota intestinal única con una gran variabilidad en su composición que deben mantenerse en perfecto equilibrio para poder cumplir sus beneficios para la salud. Existen diversos factores que van modulando la composición de la microbiota a lo largo de la vida ej: la lactancia materna y el consumo de antibióticos.

Las alteraciones en la microbiota intestinal afecta la permeabilidad intestinal y activan el sistema inmune. Foto: SF.

Si bien es un tema en constante estudio, los beneficios de estás familias de bacterias vienen dados gracias a su interacción con el sistema inmune, sistema que forma nuestra barrera de defensa frente a agresores externos (virus, otro tipo de bacterias etc ). Las alteraciones en la microbiota intestinal afecta la permeabilidad intestinal y activan el sistema inmune (actúa de manera exagerada), ésta activación contribuye a una inflamación crónica de bajo grado, respuesta que se asocia a obesidad y enfermedades relacionadas. Una modificación de estos microorganismos es debido a una mala alimentación: alto consumo de ultraprocesados, bajo consumo de fibras y de ácidos grasos esenciales. El alto consumo de antibióticos y antiinflamatorios pueden causar disbiosis afectando su correcto funcionamiento, alterando el ecosistema y produciendo daños que se transmiten a todo el organismo.

La composición en ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) de la dieta desempeña un rol fundamental en la modulación de las funciones inmunes y procesos inflamatorios y más concretamente en la resolución de la inflamación, los principales derivados de los AGPI son los omega 3 y son anti-inflamatorios por excelencia.

Fuentes de Omega 3: 

  • Pescados y mariscos: salmón, caballa, atún, arenque, sardinas, mariscos.
  • Semillas: semillas de lino, chía y nueces.
  • Aceites vegetales: Canola, soja y lino.

Probióticos: 

Son microorganismos vivos que ayudan al equilibrio saludable de las bacterias intestinales ya que sirven de nutrientes para las mismas. Los incorporamos a través de alimentos como yogurt, algunos alimentos fermentados y suplementos. Es importante destacar que debe estar regulado su consumo para no provocar desequilibrio en el ecosistema intestinal.

Una alimentación equilibrada  ayuda a mantener un ecosistema saludable en el intestino. Foto: SF.

Prebióticos: 

Así se llama al alimento de los probióticos o microorganismos. Se encuentran principalmente en alimentos ricos en fibras ejemplo: cereales integrales, soja, cebolla, remolacha, legumbres, espárragos, avena, ajo, manzana, pera.

Una alimentación equilibrada que contenga fibras, Omega 3 y yogurt o alimentos fermentados ayuda a mantener un ecosistema saludable en el intestino y de esta manera un sistema inmune reforzado y mejor calidad de vida.

* Silvana Franco, licenciada en Nutrición MN: 6309

ig: Silvana franco.nutricion

lic.silvana.franco@gmail.com