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Adolescencia: qué importa lo que dicen

Podemos entender que lo que piensan otras personas de nosotros es su realidad y no la nuestra, que no vive en tus zapatos, por tanto, lo hace carente de emociones al respecto, y éstas son las que rigen nuestra vida y determinan nuestras acciones.

Muchas veces nos ha pasado que, en la adolescencia se torna importante, preocuparnos, sufrir y llorar por lo que dicen o piensan los demás. Es allí donde en la construcción de nuestra identidad, en la lucha por diferenciarnos de los padres y el sentimiento incontrolable de pertenecer, nos hace vulnerables al que dirán quienes dan sentido a nuestra vida. Lastima que claramente no pasa al terminar la adolescencia y en varios casos sigue a lo largo de toda nuestra vida.

No importa la edad, el trabajo o lo exitoso y seguros que seamos siempre, nos vemos afectados en más o en menos por nuestro entorno. El punto es cuestionarnos algunas cosas para por lo menos dar a este sentir el mayor cauce. Nunca vamos a cubrir las expectativas de los otros en un 100 por ciento.

Hagas lo que hagas siempre los pueden cuestionar, todo depende del cristal con el que nos miren, parte de lo que soy lo constituye la mirada de un otro, por ende, que nos afecte lo que dicen de nosotros, es algo esperable y natural propio del ser humano. Sin embargo el secreto es no estar pendiente de esto y saber lidiar de la mejor manera.

Es importante incorporar el hábito de cuidar, no solo lo que digo, sino lo que  escucho

En la adolescencia a veces es necesario intervenir, para enseñarles que no todo lo que dicen es cierto y muchas veces en lo que me cuentan no hay verdades, sino interpretaciones de opiniones. Lejos de ayudar en nuestro bienestar emocional contarnos todo, el tiempo que los otros emplean para criticar o juzgar no suman para poder lidiar con los avatares diarios .

Por eso es importante incorporar el hábito de cuidar, no solo lo que digo, sino lo que  escucho. No dar lugar a la crítica destructiva del otro, juzgar por el mero hecho de hacerlo y saber callar lo que no le sirve a nadie. Si nos hacemos cargo de esto e intentamos no desarrollar estas costumbres, seguramente nos sentiremos menos criticados y podremos fortalecer las virtudes desarrolladas y evitamos sentirnos mal, con nosotros y enojarnos con el resto. 

Es mentira que no nos importa. Tampoco no es verdad, que no pasa nada, claro que pasa. Y no solo en la adolescencia, sino en la vida. Si queres ayudar y ayudarte decir cosas lindas, valiosas. Porque lo que decís para bien o para mal afecta siempre.

* Lic. Erica Miretti, psicóloga. Neuropsicoeducadora. Docente.