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Son mendocinos y cambiaron la montaña por vivir cantando a bordo de un crucero

Ailín Agostini, locutora y entrenadora vocal, había participado de un programa de televisión nacional. Sebastián Caramazzo trabajaba como fotógrafo en barcos turísticos; pero se le ocurrió la idea de armar un dúo y lo hizo.

Cuando tenía seis años Ailín Agostini vio la película Titanic y soñó con cantar en un barco así de grande. Aunque estudió canto, olvidó aquel deseo infantil. Hizo una carrera en Locución y Comunicación Social, se recibió y trabajó. Hasta que se le presentó la oportunidad de formar un dúo con un guitarrista para tocar y cantar en un crucero. Con  Sebastián Caramazzo crearon The Time Machine dúo y ahora los músicos viajan por el mundo, haciendo el trabajo que aman.

En 2015 Sebastián consiguió su primer contrato en un crucero como fotógrafo. El mismo año en que Ailín clasificaba con su hermana, Melanie, para competir en el programa de Telefe Elegidos. “Fue una experiencia muy linda que nos ayudó a abrir un montón de puertas, a mostrar un poquito más lo que nos gustaba hacer y a reforzar esta idea de querer seguir trabajando en la música”, recuerda la joven maipucina de aquel reality que conducía Marley y que tuvo a Miranda, Soledad, Axel el Puma Rodríguez como jurados.

Formar un dúo para cantar en los cruceros

Sebastián Caramazzo ideó armar un dúo para cantar en el barco. / Foto: Sebastián Caramazzo.

Desde pequeño Sebatián tocaba la guitarra. En 2009 había hecho un álbum de composiciones propias, pero no había trabajado con la música. Estudió diseño gráfico y se especializó en fotos, de allí el primer trabajo de casi cinco años en cruceros. “Me juntaba mucho con músicos y desde que empecé en los barcos admiré a todos los que conocía. Por más arriesgado que parecía, decidí seguir mi corazón. Antes de terminar mi último contrato como fotógrafo tuve la fortuna de que todos los músicos del barco fueron muy generosos conmigo. Me ayudaron a formar este proyecto de dúo”, cuenta el emprendedor, oriundo de Guaymallén, Mendoza.

El dúo a punto de subirse al crucero. / Foto: Sebastián Caramazzo

Al finalizar ese contrato, Sebastián (que hoy tiene 33 años) volvió a su ciudad dispuesto a concretar la idea. Publicó avisos por Facebook, Instagram y hasta estuvo pegando posters en institutos de música de Mendoza. Empezó a hacer entrevistas a cantantes, hasta que alguien le pasó el contacto de Ailín Agostini (32). “Le conté de este proyecto, la vida a bordo, cómo son los tiempos”, cuenta el guitarrista.

Mientras trabajan visitan lugares inolvidables. / Foto: Ailín Agostini

Empezaron a ensayar juntos en 2019. Iban a subirse a un barco por primera vez en mayo de 2020, ya una agencia había aprobado el repertorio de canciones del dúo. Pero el COVID-19 derrumbó los planes. Recuerda de ese año Sebastián Caramazzo: “Hubo momentos duros. Llegó la pandemia y no nos contestaron más. Estuvimos un año y medio esperando hasta que se nos dió”.

Conocer el mundo, trabajando

En el primer contrato conocieron El Caribe. / Foto: Ailín Agostini

El año pasado, con todo el calendario de vacunas en orden, se embarcaron con el primer contrato en el Celebrity Summit. En ese crucero conocieron muchas de las islas del Caribe, además de Bermuda, Groenlandia, Islandia, Canadá, Estados Unidos. Este año, en otro barco, volvieron a hacer el Caribe y luego cruzaron el Océano Atlántico, una semana navegando. Conocieron Portugal, España, Francia y ahora están haciendo un itinerario que es Grecia, Italia, Turquía, Croacia, Montenegro. 

La mayor parte de lo que cantan es en inglés, también hacen latinos, lentos, baladas. “A mí me gustan mucho las baladas, los clásicos lentos de los ‘80, pero cantamos de todo”. En el crucero Ailín canta y Sebas toca entre tres y cuatro horas por día. “Parece que no es mucho en cuanto a hora trabajo, pero en cuanto a lo vocal es cansador, entonces tenemos que tener un entrenamiento continuo, con rutinas de calentamiento, enfriamiento, descanso; para no dañar las cuerdas vocales”. Además de recibirse de locutora, la cantante vivió en Barcelona donde estudió Vocal Coach. Al volver a Mendoza había armado su escuela de cantantes, “The vocal project”, que por el momento está cerrada.

Ailín y Sebas, preparados para dar el show en el crucero. / Foto: Ailín Agostini

Cuenta Ailín sobre la experiencia en el crucero: “Trabajamos con un público que viene a pasarla bien. Lo que tiene el barco es que te apoyás mucho en la gente que conocés, que tal vez son cinco o seis meses, que dura contrato. Te hacés inseparable con esas personas, porque son tu familia temporaria. Duele mucho cuando te bajás porque hiciste lazos muy estrechos. Y por otra parte sabés que tenés amigos por todo el mundo, desde Filipinas, India, hasta tu propio país”.

En este tiempo de trabajo en viaje, “nos hemos conocido entre nosotros y también cada uno como persona, hemos conocido países, culturas, formas de trabajar y nos seguimos descubriendo. Seguimos rockeándola a bordo”, cierra Sebastián.

The Time Machine dúo tocando en el barco