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Los factores que ponen en riesgo la agricultura en Mendoza

El uso no sustentable del suelo involucra acciones humanas, tanto de agricultores, como decisiones políticas en el ordenamiento del territorio.
Foto: Ulises Naranjo / MDZ.
Foto: Ulises Naranjo / MDZ.

“Vivimos en una tierra seca de suelos privilegiados por los pares de ríos, en una suerte de Mesopotamia. Son suelos valiosísimos, porque las zonas del oasis tienen riego y políticas que contribuyen a la agricultura, como la lucha antigranizo”, dice Elena Abraham, investigadora del Conicet con larga trayectoria en el tema desertificación.

Pero esas zonas agrícolas de Mendoza hoy están en riesgo. No solo por la crisis hídrica, que se viene observando desde hace años, efecto del cambio climático como el constante retroceso de las reservas de agua en los glaciares andinos y la desertificación. También hay otros factores que atentan contra sustentabilidad de la agricultura. Todos tienen que ver con acciones humanas, del ámbito local.

La agroecología plantea un uso sustentable del suelo, con cultivos en menor escala.

Manejo tradicional del suelo y el agua

“El suelo no es solamente tierra sino también es agua, aire, vida biológica. Todo eso forma un sistema con las plantas que hace a la nutrición de los animales y el ser humano”, dice Volker Hann, propietario de finca El Milagro. El de la agroecología es un movimiento apenas visible, que nuclea a fincas de los distintos oasis y donde se cultiva de un modo no tradicional, sustentable.

En gran parte del este mendocino, el mal uso del agua de riego y el exceso de fertilización química, ha provocado mayor concentración de sales en la tierra. Es un círculo vicioso porque esto genera cada vez menor rendimiento en los cultivos. “El riego en el agro tiene poca eficiencia, el agua se desperdicia (con el riego a manto) y genera salinización”, explica Abraham. El problema requiere un buen sistema de drenajes, la elección de cultivos resistentes y mayor aplicación de fertilizantes orgánicos. 

La mayor parte del agro en Mendoza riega "a manto", desperdiciando agua y salinizando el suelo.

Por otra parte, la fertilización química también destruye la vida del suelo y exige mayor consumo de agua. Hann, explica: “Tratado en forma biológica, el suelo actúa como una esponja. Cuando llueve en un suelo orgánico absorbe cada gota de agua. El suelo que se fertiliza químicamente se compacta, se apelmaza con el agua y escurre.  

Un informe de investigación realizado por estudiantes y profesores de la Universidad Juan Agustín Maza sobre sustentabilidad del agro en Mendoza, nombra otras prácticas para conservación del suelo: reducción de la profundidad de la labranza, incorporación de verdeos o restos de poda, cultivos de cobertura, entre otros. 

En zonas de la Pampa Húmeda el suelo (esa capa externa de la tierra apta para cultivo) puede medir un metro hacia abajo; pero en Mendoza tiene apenas centímetros. Cuando se realiza una labranza profunda el sueldo se vuelve cada vez más árido. De nuevo, requiere más fertilizantes y agua para el cultivo.

Por eso las inversiones vitivinícolas sustentables, sobre todo en el Valle de Uco, trajeron técnicas muy novedosas para el agro mendocino. Los nuevos proyectos, además del riego por goteo, hacen una labranza superficial para quitar malezas. Por otra parte, conservan espacios de monte natural que ayudan a la polinización.

La labranza profunda y la fertilización química hacen más árido el suelo.

El avance del cemento

Aunque, según Abraham, “la amenaza más grande es el cambio en el uso del suelo”. sostiene la investigadora del Conicet, que además fue directora del IADIZA (Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Aridas): “La agricultura, tradicional y la vitivinicultura en las últimas décadas han tenido una tremenda competencia con el avance urbano, el avance del cemento en tierras privilegiadas para la agricultura”.

Zonas del cinturón verde del Gran Mendoza, muy especializadas en producción hortícola, han dejado de ser cultivadas para convertirse en countries, loteos y barrios. Pierden todos sus valores.

ordenaminto territorial uso del suelo agrícola
Desmonte de olivares en Maipú, para la construcción de un barrio.

Desde 2009 Mendoza tiene una Ley de Ordenamiento Territorial y Usos del Suelo. Aunque algunos municipios armaron un ordenamiento de uso del suelo, como lo exigía la ley, en la práctica no se llevaron a cabo las acciones para proteger las zonas de uso agrícola. Abraham sostiene: “Están muy bien escritos, pero si nos los volvés un instrumento, una política de gestión, no sirven”

Pérdidas de humedales

Laguna del Viborón seca
El verano pasado se terminó de secar la Laguna del Viborón, en Guaymallén.

En la historia de Mendoza está muy presente la pérdida de humedales, cuando las políticas de irrigación del siglo XX dejaron sin agua las lagunas de Lavalle. Esos sistemas hídricos funcionan como grandes esponjas naturales que regulan la humedad de los suelos. En el noreste provincial “se perdieron” y el efecto fue una mayor desertificación, hoy visible.

Esto no es pasado lejano. Cuenta Abraham, la investigadora del Conicet: “Estamos perdiendo los humedales que teníamos en la cuenca de la Laguna del Viborón y del arroyo Leyes (en Guaymallén y Maipú), que eran naturales y provenían de una antigua ciénaga que se desecó por cuestiones ambientales”.

Es algo que no solo afecta a las comunidades que vivían en las lagunas, y sostenían servicios de recreación. Como reguladores del agua, los humedales también generan materia orgánica, donde se concentra la vida animal y vegetal, con diversidad de especies. “Cuando se corta el agua, la zona se vuelve desierta”, alerta Abraham.