El colegio sancionado por bullying tildó al caso como "una sorpresa" y pedirá un plan de pagos
El colegio marplatense que deberá resarcir con 6 millones de pesos a una exalumna víctima de bullying por parte de sus compañeros -mientras cursaba en el establecimiento- solicitó un plan de pagos y minimizó las acusaciones que tomaron estado público tras un fallo de la Cámara de Apelaciones que confirmó la decisión de la titular del Juzgado Civil y Comercial N°10, Mariana Lucía Tonto de Bessone, donde se radicó la denuncia, dada a conocer el 23 de noviembre de 2022.
Si bien la institución, que durante la causa negó los hechos y sugirió que las situaciones vividas por la estudiante no fueron tan estresantes, no negó que vaya a dilatar los pagos solicitó la mediación de la familia de la damnificada para que puedan afrontar el pago que indicó la justicia de forma diferenciada.
Mario Masone, el apoderado del Instituto Galileo Galilei, junto al actual director, Carlos Paletti, quien asumió posterior a los hechos denunciados, brindaron una breve entrevista televisiva donde esbozaron las mínimas explicaciones del caso y sugirieron que no podrán hacer tal desembolso en el corto plazo.
El fallo de los jueces Ricardo Monterisi, Roberto Loustanau y Alfredo Méndez establece que por la incapacidad con la que quedó la joven, la institución educativa debe abonar $3.178.847,98 más los intereses y a su vez $3.199.999, como resarcimiento por daño moral.
"Fue una sorpresa muy grande que impactó en una institución que tiene 30 años y está inmersa en una zona de carencias serias", expresó el apoderado del colegio privado del barrio Las Américas, en diálogo con Teleocho Informa, del canal 8 local, sobre la exalumna que comenzó a sufrir hostigamientos cuando cursaba 4º del secundario y desarrolló un cuadro de estrés que derivó en convulsiones y ataques de epilepsia, acorde a los estudios neurológicos que se le practicaron y fueron adjuntados al expediente.
En otro tramo del descargo, indicó que "la legislación vigente de la escuela se ha cumplido plenamente" y graficó que actualmente hay 600 alumnos que cursan en el turno mañana con la cantidad de preceptores indicada para tal volumen y con un equipo docente "compenetrado con lo que pasa".
El representante de la entidad se mostró en alerta por la cantidad de dinero que deben pagar como indemnización y anticipó que "si no nos ayuda el seguro va a ser complejo porque la escuela no maneja esos montos", al tiempo que infirió que "el establecimiento está asegurado contra todo tipo de situaciones". En este punto, hizo un llamado para llegar a un acuerdo con los demandantes que permita "acomodar nuestra economía y posibilidades ante este fallo que nos sorprendió."
"La escuela existe y evoluciona hace 30 años, y está subvencionada en su totalidad. El riesgo es que uno se siente afectado profundamente en sus tareas diarias, porque si bien no esperamos recompensas, nos dicen que somos responsables de algo que intentamos hacerlo muy bien”, comentó el apoderado, que a su vez es ingeniero y docente de la institución.
Por su parte, el director actual mostró su solidaridad con la estudiante y se pronunció "a favor de cualquier rechazo al hostigamiento, acoso o bullying". "El adolescente está en una etapa de expresión de sentimientos a flor de piel y hay desarrollo de subjetividad, por eso necesitan nuestro apoyo", aseveró.
Sobre la posibilidad de que un caso llegue a su despacho y los pasos a seguir, el directivo explicó que “en un principio, las relaciones interpersonales son algo de constante evolución. Los protocolos que teníamos en nuestra época, cambiaron. Hoy con las redes sociales no todas las relaciones se dan en el ámbito presencial, muchas comienzan y terminan en las redes y entre medio aparecen todos elementos. A nosotros nos toca ser continuadores de la tutela en el cuidado de los estudiantes, actuamos reservando la identidad y escuchando la inquietud, después comunicamos a la familia y empezamos a trabajar con los grupos”.

Los detalles del caso de bullying que conmovió a todo el país
Según consta en la sentencia, la niña fue víctima de una serie de agresiones por parte de sus compañeros, quienes la sometieron a insultos, empujones, obstrucciones para hacerla tropezar, la discriminaron y la excluyeron de los grupos de WhatsApp.
La Cámara manifestó que la entidad educativa, en su calidad de responsable de la formación de los alumnos, debía tener en conocimiento de las posibles consecuencias psicológicas y físicas que los estudiantes podrían sufrir a causa del acoso escolar.
El inicio de este episodio se remonta al 30 de octubre de 2017, cuando el padre de la niña informó a la dirección del Instituto Galileo Galilei sobre la hospitalización de su hija debido a un "pico de estrés" ocasionado por los problemas que enfrentaba con sus compañeros.
Aunque el director del colegio afirmó desconocer cualquier conflicto previo relacionado con la alumna, una preceptora negó esta afirmación al recordar sucesos de tensión que involucraban a dicho grupo de estudiantes.
El fallo determinó que "no existían antecedentes clínicos previos que indicaran la presencia de epilepsia, con lo cual se volvió crónica e incurable como resultado del acoso escolar".
Diferentes estudios neurológicos que se le practicaron a la adolescente, junto al realizado por una psicóloga, coincidieron en que situaciones de estrés, como el bullying, pueden desencadenar episodios de epilepsia.

