Preocupación

Vivir en Uruguay en medio de la seca y el miedo a que "mañana" pase algo

Una crisis hídrica golpea Montevideo y alrededores. Hay acusaciones cruzadas sobre la causa de este problema. En el medio, la gente.

Milagros Moreni
Milagros Moreni martes, 11 de julio de 2023 · 15:00 hs
Vivir en Uruguay en medio de la seca y el miedo a que "mañana" pase algo
Preocupa la crisis hídrica en Uruguay Foto: Télam

Cuando Pedro Vargas (68), un comerciante uruguayo, y su esposa se enteraron de que la sequía en el área metropolitana de Uruguay afectaba el sabor del agua potable, decidieron hacer una prueba: cocinaron una pasta sin sal para saber si el sabor se modificaba, pero no notaron nada distinto. La realidad de ellos hoy es esa. Dicen que no se ven afectados, pero están preocupados y no saben hasta cuándo puede durar la crisis que golpea sus tierras.

Pedro tiene una florería. El agua es elemental en su rubro. Todos los días tiene que cambiársela a las flores que vende, pero por ahora no se vio afectado, aunque reconoce que "la calidad no es la misma que la que era en, por ejemplo, enero o febrero". Esto abre un interrogante, para él y para todos los lugareños, ¿qué va a pasar mañana con la situación hídrica de Uruguay

El efecto de la sequía es paulatino, casi imperceptible, empezó meses atrás y hoy se llegó a un punto en el que las imágenes son elocuentes y las quejas crecen. Son más por preocupación, angustia e incertidumbre en medio de una pelea política que enfrenta posiciones que por el impacto en sí; pero los que pueden, no descartan medidas de prevención como comprar bidones de agua para guardar "por las dudas".

Vargas, además, observa sus floreros. "El agua es cristalina, tampoco tiene turbiedad o cambió algo en las condiciones visuales. Sigue siendo la misma de siempre, aunque, por supuesto, sabemos que tiene un contenido más alto de cloruro y todo ese tipo de cosas", dice. 

Muchos aprovechan la sequía para pescar. Crédito foto: Télam

Damián de Alava, es otro uruguayo que tampoco siente, por ahora, el impacto brutal de la sequía, aunque tuvo que hacer algunos cambios de rutina. Él es dueño de una cafetería de especialidad y ahí, dice, sigue "trabajando casi normalmente". El mayor problema lo tiene porque no consigue un filtro necesario, entonces debe comprar bidones de agua para preparar las infusiones que vende. Eso, por ahora, no es representativo. Implica un costo adicional de seis dólares diarios en sus gastos y no lo traslada a precio. "Lo estamos absorbiendo porque tiene más que ver con un faltante del filtro que necesitamos que por la situación del agua".

De Alava, además, tiene seis peluquerías: tres para mujeres y tres para hombres. Aunque entre los clientes creció la incertidumbre acerca de si podían lavarse la cabeza con el agua tal cual sale de la canilla y aplicarse productos, la respuesta es sí, así que no impactó en la clientela más que en el aspecto emocional.

Para el gastronómico pasó lo mismo que para Vargas. El cambio apareció con el paso del tiempo. "Los primeros meses trabajamos con el agua normal y no hubo problema, pero ahora está un poco más salada", dijo. Según De Alava, lo que pasa en Uruguay "está distorsionado" y hay una brecha "entre lo que se dice y lo que pasa".

La crisis hídrica es real. Este es el tercer año de sequía y la que atraviesan los uruguayos, actualmente es la más importante de la historia. Sin embargo, los lugareños insisten en que la pelea política se sobredimensionó y eso llevó a que se "exagere" cómo es el día a día. Insisten en que "el agua no falta a ninguna hora" y que "sale con tremenda presión, clara y sin color raro".

El embalse Paso Severino sufre una escasez de agua dulce histórica producto de la baja. Su capacidad cayó al 1% y eso tiene muchas consecuencias. Una de ellas es que el gobierno uruguayo autorizó mezclar agua del Río de La Plata, que contiene sodio y cloruros, para abastecer a los hogares de Montevideo y zonas aledañas. Además, el presidente Luis Lacalle Pou ordenó la quita de impuestos para que baje el precio del agua embotellada.

Por el problema, además, científicos y ambientalistas aseguran que lo que sucede no es sólo consecuencia de la sequía y del cambio climático, sino también por el uso excesivo de agua de las actividades agroindustriales, con más de 400 desvíos de arroyos y ríos.

Aumentó la reparación de calefones en Uruguay por el agua salada en las viviendas

En medio del conflicto, subieron hasta un 60% las reparaciones de calefones, termotanques y lavarropas. Esto es una consecuencia imprevista y los artefactos se ven afectados debido a que el agua que llega a los hogares contiene un alto contenido de sal proveniente del Río de La Plata.

El aumento de reparaciones ha sido muy notorio en los últimos dos meses. Los minerales y el sodio se juntan en el fondo del termotanque y dañan la resistencia. Aumentó un 60%, antes veíamos a 10 o 15 personas por día y hoy estamos atendiendo alrededor de 100", dijo Sergio, encargado de la planta de la empresa Rivomark del barrio Malvín, que brinda el servicio de reparaciones para tres marcas de calefones.
 

Por el alto nivel de sal en el agua, se rompen calefones. Crédito foto: Télam

"Tenemos servicio a domicilio con una demora de 10 a 15 días, cuando antes el máximo era 3 días. Acá, en la planta estamos muy demorados, nos tomamos al menos 4 días para las reparaciones", precisó, y comentó que "es un momento complicado pero la mayoría de los clientes lo entiende".

Nicolás, de 32 años y oriundo del barrio Unión, llegó a la planta de Malvín con la resistencia de su calefón en la mano, ya que tuvo que quitarla él mismo por la demora en el servicio a domicilio. "La sal hace que se fisure el cobre y por ese lugar pierde agua. No quiero esperar, saqué el repuesto para comprarlo y colocarlo yo, aunque pierda la garantía, pero quiero el calefón para bañarme", se quejó el joven, y se lamentó de que en el local ya no tenían ese repuesto para venderle. "Voy a salir a buscarlo por todos lados, no me quiero bañar con agua fría", sostuvo.
 

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