El caso del emprendedor que ayudó a 50 familias argentinas a emigrar a los EE.UU.
Cristian Nechuta es un emprendedor que formó parte del fenómeno de las “puntocom”, la explosión que produjo internet hace unos 20 años y que permitió la aparición de miles de sitios que hoy forman parte de la vida cotidiana. A esa ola se subió y creó sus empresas virtuales en diferentes rubros y así fue creciendo en la Argentina. Claro, el camino no era fácil por las dificultades de un país inestable que desalienta los negocios. Fue así que un día, allá por 2018, dijo basta.
“Me cansé del cambio de las reglas de juego, de estar pendiente a lo que dice un presidente, del valor del dólar, de estar corriendo de un lado para otro”, dijo a MDZ.
Junto a su mujer, comenzaron a pensar en emigrar. El lugar elegido era Estados Unidos y, de a poco, fue reuniendo la información necesaria para empezar una nueva vida. Desde conseguir una visa de inversor o la forma de obtener una residencia hasta cómo comprar una franquicia, entre otra serie de trámites. Sin proponérselo, se convirtió en un experto en la materia.
El proyecto fue tomando forma y se fijó una fecha tentativa para la partida: el 2020. Sin embargo, el estallido de la pandemia frenó sus planes aunque, sin imaginarlo, también le dio una oportunidad. En el tiempo ocioso que obligó la cuarentena, las charlas con amigos y otros emprendedores le permitió descubrir que había mucha gente que tenía la idea de emigrar, pero no sabían cómo hacerlo.
Fue así que, en esos días de encierro, nació la idea de asesorar a otras personas en todo el proceso de emigración a los Estados Unidos. Formó un grupo de Facebook y en la primera semana tenía unos 400 contactos; pocos días después ya superaban los mil.
Mientras eso sucedía, pasaron los meses y en la primera “ventana” para salir del país que permitió la flexibilización de la cuarentena, el matrimonio y sus dos hijos partieron hacia Miami. Los contactos de la red social fueron la base para la creación de LatinVisas, una consultoría para ayudar a quienes quieren emigrar con todo lo necesario para conseguir la visa de inversionista E2, la oferta de franquicias y la mejor forma de relocalización, desde conseguir viviendas hasta colegios para los hijos.
Desde comienzos del 2021 hasta hoy, unas 50 familias argentinas utilizaron sus servicios para emigrar. A estas se suman algunas de otros países de la región como Chile y México. Todas fueron con el proyecto de invertir en algún negocio, a través de franquicias, lo que generó un flujo de divisas hacia Estados Unidos de unos u$s8,5 millones.
Las actividades elegidas fueron variadas: panaderías, peluquería infantil, restaurantes, cultivo de hongos, revestimientos de pisos, compañía de impuestos, entre otros. Si bien Machuta reconoce que existen muchas oportunidades, advierte que emigrar no es tan fácil como se idealiza y eso le advierte a sus clientes antes de que tomen la decisión.
“Les cuento la realidad tal cual es sobre lo que puede pasar. No me gusta vender espejitos de colores. Hay gente que vende todo y quiere venir sin ningún plan, ni conocimiento y hasta sin hablar inglés, porque cree que todo es fácil, pero no es así. No todo es dinero”, señaló a MDZ desde su casa en Weston, en las afueras de Miami.
El empresario explicó que se necesita un proceso previo para que el resultado sea exitoso: “Hay que estar preparado para venir, tener un plan, tener algo de experiencia sobre la actividad que se va a hacer, Todo eso es fundamental para que salga bien. Tampoco hacerlo con el dinero justo porque los resultados no se van a ver de un día para el otro. Por eso, les explicamos a los clientes todo esto previamente para que después no tengan sorpresas. Sabemos de algunos casos de gente que vino creyendo que todo era sencillo y está pensando en volver porque no estaban bien preparados o se desilusionaron”.
El tema económico es clave. En los últimos tiempos, los valores de las franquicias aumentaron. Mientras en 2021, por el efecto de la pandemia, algunas de las actividades mencionadas se conseguían en unos u$s80.000, hoy se requieren u$s200.000. Ese es el piso necesario. Obviamente, por arriba de ese monto la oferta es mayor y el retorno también lo es.
“Lo mínimo que hay que pensar son unos u$s300.000. La parte principal es para conseguir una franquicia, el resto se reparte en una serie de gastos de trámites y el dinero para vivir, al menos, unos seis meses hasta que el negocio comience a funcionar. Vivir legal en Estados Unidos es costoso”, puntualizó. Esta inversión puede dejar un ingreso limpio de unos u$s4.000 al mes, siempre y cuando se lo trabaje bien.
“Una misma franquicia puede generar diferentes ganancias según quién la trabaje. No es simple. En mi caso, tengo distintas franquicias, pero tengo que dedicarle mucho tiempo para que sean rentables. Trabajo como loco. La diferencia es que, en la Argentina, me pasaba la mayor parte del tiempo atendiendo problemas y acá me dedico exclusivamente a pensar en mis negocios para hacerlos crecer”, agregó.

