Es hora de volver a ver al amor, aunque sea ciego
Hay una frase muy común y muy utilizada a la hora de dar sugerencias, consejos o comentarios respecto al amor: “el amor es ciego”. La traigo sobre la “mesa” estas líneas porque justamente el otro día la escuche en una conversación y me quede
pensando en esta afirmación, que fue asentida por casi todos los presentes. Indagando un poco mas sobre lo que significaba en ese caso, y en la generalización, resuena fuerte la característica que se le adjudica al amor: la ceguera. Es decir un amor ciego, no puede ver los defectos por ejemplo de esa persona, o de esa cosa que ama. Y como no lo puede ver, ni advertir, lo ama. Bastante profundo ¿no es cierto?
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Ahora bien, algo me hizo ruido en esa aseveración personal y colectiva del encuentro, y es que realmente, si nos ponemos a pensar, a recordar las vivencias del amor, del verdadero amor, el de un hijo, una madre, una pareja, lo que sostiene en el tiempo el afecto es justamente no negar el “defecto” o la “imperfección” sino que siendo conscientes de ello lo elegimos y lo amamos, pues forma parte del todo. Y con conocimiento de la imperfección, abrazamos la persona sabiendo que en su integralidad el amor se fortalece. El amor es sin duda una forma de elevación del alma, del espíritu, provoca alegría, gozo, un estado de plenitud difícil de explicar y que se puede dar en distintos niveles y jerarquías.
Foto: MDZ
El amor se enciende al ver. Ver y elegir. Libertad y amor. Y esta forma de mirar puede trasladarse a la vida cotidiana, a la forma de relacionarse diariamente, desde los ratos en familia, hasta el intercambio en el almacén, o la ida en colectivo. Porque mirar desde el amor, implica la posibilidad de ver mas allá de lo evidente; no solo amar en los defectos, sino de ver un poco mas de lo que vemos. Vivir de esta manera nos hace conscientes que quizá no esta nuestro alcance solucionar el hambre del mundo y la violencia, pero si la posibilidad de brindar una sonrisa, una palabra, un abrazo, tratando de iluminar siempre lo que esta, y no lo que falta.
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Mirar desde el amor, nos devuelve la esperanza en los pequeños gestos, tan necesarios en estos tiempos de inmediatez y agregados. Una propuesta diaria y pequeña, pero con un eco infinito
* Lic. Maria Cecilia Bordon, politóloga.
@cebordon