Qué dijo la Iglesia sobre el conflicto de Jujuy
Los obispos César Fernández (Jujuy) y Florencio Paredes Cruz CRL (Humahuaca) rechazaron la violencia y los incidentes graves ocurridos en las últimas jornadas en la provincia de Jujuy, llamaron a la pacificación social y convocaron a las partes en conflicto a un diálogo en el que “no primen los intereses políticos, ideológicos, sectoriales, sino que se tienda a establecer la convivencia y la paz social, un bien y un derecho de todos los ciudadanos”.
Es, en rigor, el segundo pronunciamiento de la iglesia jujeña sobre el conflicto que mantiene en vilo a la provincia y que ha adquirido matices nacionales. La semana pasada, luego del primer choque entre la Policía y manifestantes por el rechazo a la reforma parcial de la Constitución, el titular del obispado de la provincia instó al diálogo “sincero” entre las autoridades y los grupos en conflicto.
Texto del obispo jujeño
Una jornada triste y para olvidar, es lo que estamos viviendo hoy como pueblo jujeño. Hace unos días invitábamos a tener en cuenta que debíamos escucharnos pacientemente para lograr los mayores consensos en la resolución de los problemas que nos conciernen a todos. Quizá habría que haber empleado más tiempo en el arte de dialogar y no haber llegado a la situación que se generó hoy.
Te puede interesar
Con más gente y caras conocidas: así fue el Viernes Santo en el Calvario
Pero lo cierto es que estamos en un punto crítico que nos parece que exige deponer toda actitud intransigente y, como expresa el Obispo de Humahuaca, “convocar a todos los sectores de la sociedad, principalmente a nuestros gobernantes, dirigentes políticos y sociales, a apostar por la inmediata pacificación social y convocarse a un diálogo donde no primen los intereses políticos, ideológicos, sectoriales, sino que se tienda a establecer la convivencia y la paz social, un bien y un derecho de todos los ciudadanos”
No podemos estar unos contra otros, sino que todos debemos estar unidos en lo único que interesa, que es el bien del pueblo jujeño. De modo particular, rechazamos toda violencia, venga del lado que venga, porque atenta contra la dignidad de cada persona humana y lleva a un punto sin retorno o del que es muy difícil volver.
Habrá que examinar muy detenidamente por qué hemos llegado a la situación que vivimos hoy para ponerle pronto remedio y recomenzar, desde bases sólidas y desde consensos compartidos. Que cada uno haga su aporte con grandeza y generosidad.


