La historia del "Chateau Frontenac", el "balcón al mar" que pasó del lujo a las ruinas y tendrá una reconversión
El "Chateau Frontenac" fue sinónimo de lujo durante décadas en Mar del Plata, cuando funcionó como un hotel hasta la década del ochenta, y luego entró en un proceso de deterioro que se incrementó en los últimos 30 años cuando se convirtió en un edificio abandonado, con riesgos serios de derrumbe. Recientemente un emprendimiento inmobiliario anunció que reconvertirá la manzana donde se encuentra emplazado, frente a la costa, con un compromiso por la preservación del patrimonio ya que la propiedad fue declarada bien de "interés municipal".
El edificio que brilló a principios del siglo XX, ubicado en la esquina de Alvear y Bolívar, con una vista privilegiada del paseo costero, actualmente está habitado por murciélagos, palomas y ratas, según expresaron los vecinos, que consiguieron una custodia policial y que se instalaran bandejas de seguridad en el perímetro por la caída de escombros, tras múltiples reclamos.
Fue concebido en 1905 como el chalet de verano de Antonio Leloir y su esposa Adela Unzué en una construcción imponente emparentada con la corriente pintoresquista. En 1917, el arquitecto Alejandro Bustillo -creador del Complejo Bristol que incluye el Hotel Provincial y el Casino de Mar del Plata- se encargó de su ampliación y remodelación e hizo de la "villa pintoresca" un inmueble de carácter españolizante.
La conocida en ese entonces como "Villa Kelmis" tuvo sus primeras obras de ampliación bajo la dirección del ingeniero Julio Barrios en los años 60 para dar paso a un hotel cinco estrellas. Para esto se construyeron volúmenes laterales destinados a las habitaciones. Ahí los propietarios, la familia Mazmorro, renombraron el inmueble con el título al que pasaría a la historia, similar al hotel homónimo en la ciudad de Québec, al que habían conocido en un viaje.
Al hotel, con 96 habitaciones en suite con vista a la playa, lo visitaron celebridades de la época provenientes de distintos puntos del país y del exterior. La soberbia construcción disimulaba que el verdadero lujo que se encontraba detrás de sus muros: el "balcón al mar" era casi un museo con su una araña de cristal perlado de Baccarat importado del Puerto de la Rábida de España, muebles del estilo Luis XVI, potiches de porcelana de París y de la dinastía china Quing, entre otros detalles de su decoración.
Originalmente, albergaba una importante pinacoteca destacándose pinturas religiosas como "San Miguel" de origen italiano del siglo XVIII, una virgen Incaico-Peruana obsequiada por el entonces embajador de Perú en Argentina, y una virgen María de procedencia italiana.
En 1980, el hotel cerró sus puertas, después de una seguidilla de temporadas irregulares, y continuó funcionando como sala de fiestas y eventos hasta mediados de la década del 90, ya sin su lujo que había actuado como su sello distintivo.
En los últimos años accionistas compraron el predio donde se encuentra el famoso edificio, y, según la ordenanza municipal 10075/95, para emprender cualquier obra deben conservar la fachada externa, el frente y dos salones principales. Tal es así que se proyectaron dos torres de departamentos y una remodelación del antiguo hotel.
Incluso después de que colocaron el cartel que anunciaba las obras se registraron delitos, por ejemplo detuvieron a dos delincuentes que ingresaron a la madrugada para apoderarse de elementos de grifería y calefacción. Por eso los vecinos de la loma de Stella Maris reclaman que se vuelva a instalar un móvil policial en dicha esquina y que las obras se realicen con celeridad.
Según informan en las redes sociales de la firma Camps Tiscorni, el complejo pasará a llamarse "Quartier Frontenac Residencial" y tendrá dos edificios de departamentos de 19 pisos cada uno, con unidades de 2 y 3 ambientes, en una superficie de 39.000 m2. Es así que el antiguo hotel podría tender un anexo donde vuelva a su antigua faceta con un lujoso restaurante.
Las obras tendrán que ser aprobadas por el Concejo Deliberante local, donde el código de preservación patrimonial explica en su artículo 11 que "en bienes declarados de interés patrimonial podrán admitirse en concepto de reconocimiento a su preservación, actividades no contempladas en el distrito de pertenencia, así como indicadores urbanísticos especiales, previo dictamen técnico del área competente".
La Defensoría del Pueblo de la Municipalidad de General Pueyrredon junto al Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito IX y otros colegios de profesionales realizaron reiteradas movilizaciones para reclamar por la preservación del patrimonio y reclamaron la puesta en valor de éste y otros edificios, como el Parador Ariston.