Niños asesinados: cuatro casos aberrantes, tres condenas a perpetua y un dolor profundo
El asesinato de Mateo, víctima de violencia familiar, generó estupor. Los casos similares en Mendoza, el rol de los médicos y las condenas de jueces populares.
Mateo tenía un año y nueve meses y murió víctima del maltrato dentro de su hogar, un caso aberrante que generó estupor en Mendoza. El principal acusado es el hombre que estaba en pareja con su madre, que ahora está imputado por homicidio simple agravado por alevosía. En la jerga judicial le llaman infanticidio, porque ocurrió contra un niño. Además del principal acusado, Cristian Gonzalo Fragapane, son investigados otros familiares por no haber advertido sobre la situación de violencia.
El caso de Mateo hizo recordar a otros ocurridos en Mendoza y que alcanzaron visibilidad y condenas fuertes para los culpables, quienes fueron juzgados por "jueces populares"; es decir en juicios por jurado.
En el caso de Mateo los profesionales de la salud fueron quienes denunciaron que el niño podría haber sido víctima de violencia familiar. El accionar de los médicos fue clave para hallar a los posibles responsables, algo que se repite en muchos casos: la escuela y los hospitales son sitios donde se descubren casos de violencia que ocurren en ámbitos privados.
Los casos
Giuliano Gastón Ibáñez murió en noviembre del 2017, luego de haber sufrido violencia extrema de parte de sus padres. El niño, que tenía dos años, tenía la columna fracturada. Los responsables fueron Yamila Ibáñez y su pareja, Maximiliano Ortiz. Tras la investigación, en agosto de 2019 un Jurado Popular encontró culpables a Ibáñez y Ortiz, que fueron condenados a prisión perpetua por haber sido hallados culpables por el delito de "homicidio agravado por el vínculo y por alevosía, en calidad de coautores". Es decir, los mismos cargos que pesan sobre el acusado de matar a Mateo
En abril de 2018 Celeste González y Sebastián Tizza llevaron a su hijo Valentín (de un año y nueve meses) a la guardia de un hospital en Tupungato porque supuestamente se había descompensado. Los médicos se encontraron con el niño sin vida y con signos de haber sufrido golpes. Nuevamente los profesionales de la salud advirtieron lo que podría haber ocurrido. La investigación determinó que el bebé había sido golpeado por su padre y que la madre ocultó la situación. En septiembre de 2019, Tizza y González fueron hallados culpables por un jurado popular y condenados a prisión por homicidio agravado por el vínculo.
En junio de 2020, y estando al cuidado de su madre María isabel Ortiz Torres, la pequeña Nahiara Trinidad Ortiz (de un año), fue golpeada por Luis Miguel Ávila Miranda (pareja de Ortiz Torres), en una vivienda de Rivadavia. En octubre de 2022, el hombre aceptó cargos en juicio abreviado y recibió la pena de prisión perpetua por homicidio agravado por alevosía. Un mes mas tarde, la madre de la pequeña Nahiara llegó a un juicio por jurado tras el que fue hallada culpable por el delito de abandono de persona seguido de muerte, agravado por el vínculo; lo que le valió la pena de 6 años y 8 meses de prisión.


