Cómo pasó Argentina de tener una escarapela roja a una celeste y blanca
Cada 18 de mayo se celebra el "Día de la Escarapela" uno de los símbolos patrios más importantes del país debido a su rol durante la guerra de la independencia. Encargada por Manuel Belgrano, este símbolo buscaba unificar al ejército bajo los mismos colores y fomentar de la identidad nacional en las Provincias Unidas del Río de la Plata.
La conmemoración de este símbolo patrio fue impulsada por el Consejo Nacional de Educación el 13 de mayo de 1934, gracias a la iniciativa de la profesora Carmen Cabrera, pero recién se volvería oficial el 4 de abril de 1941, cuando se estableció el 18 de mayo como el "Día de la Escaparela". Posteriormente, en 1951, este día fue incluido en el calendario escolar.
El origen de este símbolo patriótico se remonta a la iniciativa de Manuel Belgrano, quien solicitó la creación de un distintivo que unificara los colores del ejército, los cuales hasta entonces se representaban mediante distintivos diversos. El General Belgrano presentó esta solicitud al Triunvirato el 13 de febrero de 1812, con el propósito de uniformar al Ejército Revolucionario y distinguirlo de sus enemigos.
Como respuesta a esta solicitud, el 18 de febrero del mismo año se decretó el reconocimiento y el uso de la escarapela con los colores blanco y azul celeste como insignia patria, dejando atrás la escarapela roja que se utilizó anteriormente.
De acuerdo a investigaciones del Instituto Nacional Belgraniano, los registros históricos indican que su primer diseño presentó un centro celeste y una corona blanca.
Aunque inicialmente la escarapela fue un distintivo exclusivamente militar, su utilización se endureció rápidamente a la población civil, adoptando el modelo establecido por las fuerzas armadas y popularizándose en toda la sociedad.
Es así como Argentina transitó de la escarapela roja a la celeste y blanca, simbolizando la unión y el espíritu patriótico de su pueblo a lo largo de la historia.