La Armada Argentina, en el corazón de los mares custodiando nuestra Patria
El 17 de mayo de 1814 cayó la fortaleza de Montevideo y con ella la fuerza de España en el sur de América. Fue luego de increíbles acciones navales que no hicieron más que reafirmar y resaltar la pericia táctica y militar del entonces Coronel de Marina Guillermo Brown. De esta manera, quedaron cubiertas las espaldas de Buenos Aires y los ejércitos de las Provincias Unidas del Río de la Plata, con el General José de San Martín a la cabeza, iniciaron su preparación para la Campaña de los Andes.
Este acontecimiento histórico, tan caro al sentir patrio, queda en el resguardo de la memoria también, al ser elegido el 17 de mayo como el “Día de la Armada”. Aprovecho esta ocasión para expresar mi renovada gratitud a esta querida Institución de nuestra Nación Argentina; y volver a valorar a estos hombres y mujeres que abrazan, no solo la profesión marina, sino la vocación de servir las 24 hs a la Patria, custodiando y defendiendo nuestros mares y soberanía
De parte de cada habitante -de este querido suelo Patrio- no tenemos más que gratitud a ellos y sus familias que acompañan el difícil derrotero de servir siempre y hasta el fin; para responder a su misión: contribuir a la defensa nacional para salvaguardar los intereses vitales de Argentina, defendiendo los espacios marítimos, fluviales e insulares del país. Los recursos para nuestras Fuerzas no son sólo gastos, sino inversión y velamos que así sea, siempre.
Más que una acción de gobierno -que la es- considero que debe ser una política de Estado, como bien se hace en nuestra Patria, con la Antártida Argentina, y procurarles los Recursos necesarios para su sostenimiento y crecimiento. Hablando de la Antártida, la Armada participa activamente en las campañas Antárticas ininterrumpidamente, como también lo hace en las misiones de paz bajo mandato de la Organización de las Naciones Unidas.
No puedo dejar de recordar también que nuestro querido Enrique Shaw formó parte de las gloriosas filas de la gran familia Naval y se “dejó moldear”, en su persona y en su temple, por esta querida Institución. Le pido a él junto a nuestra Madre, en la tan venerada advocación, de Nuestra Señora Stella Maris, Estrella de los mares, guíen y acompañen a cada miembro y familia de la Armada Argentina y “les concedan que sea siempre la suya misión de amistad y de concordia en todas las latitudes del mundo”.
Muy feliz día de la Armada, también con la gratitud, como obispo castrense, de que formen parte de nuestro Obispado Castrense y a quienes nos da alegría servir, como respuesta a la misión que hemos recibió del Señor Jesús por medio de su Iglesia: Anunciar la Buena Noticia, buena noticia que nos interpela, anima y reconforta.
* Monseñor Santiago Olivera
Obispo Castrense

