Arte en todas partes

Irrumpieron en el Hospital Posadas y sorprendieron a médicos y pacientes: quiénes son y por qué lo hacen

Resignar el dolor parece ser la consigna de "Música para el alma", una agrupación independiente de músicos que llenan de melodías los espacios más grises. Tocan en forma solidaria y gratuita en hospitales y cárceles. Esta es su historia y así fue cómo cumplieron su sueño de tocar en el Posadas.

Florencia Rodríguez Petersen
Florencia Rodríguez Petersen sábado, 13 de mayo de 2023 · 09:00 hs

Lunes a la mañana. Aunque el otoño se hace sentir, hay sol y, sobre todo, mucha expectativa. La cita es justo frente al Teatro Colón y los músicos celebran el encuentro. Algunos se conocen entre sí, otros llegan por primera vez. Todos hacen "Música para el alma". Están en la vereda, con sus instrumentos y saben que los espera un auditorio especial.

Se suben al micro escolar que los llevará al Hospital Posadas. Hace años -"desde antes de la pandemia", aclaran- tienen el sueño de tocar en ese lugar. El viaje se hace corto, no hay nervios sino más bien alegría anticipada por lo que vendrá: van a tocar en el hall del hospital para personas que, quizás, nunca hayan escuchado un concierto. Y confían en que esta vez, como muchas otras, tendrán la posibilidad de llenar con su música los rincones más sombríos.

"En el teatro estoy haciendo lo que me gusta pero la gente está lejos, ni la veo. Estar ahí tocando con esa gente es distinto", dice Jorge Bergero. Toca el violoncello en el Teatro Colón y, desde hace una década es presidente de Música para el alma, una organización que comenzó a gestarse cuando su pareja, la flautista María Eugenia Rubio enfermó de cáncer y ya no pudo seguir tocando. 

"Nos conocimos en el Colón, enfermó de cáncer, la operaron y después de tres años volvió la enfermedad", sintetiza Bergero y sigue: "Ahí descubrimos a la Fundación Salud que tiene un enfoque distinto, con un Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo para enfermedades graves y ahí le enseñaron a vivir el día a día a poner en juego los químicos del cuerpo, liberar emociones densas, hacer actividades que la conectaran. Y en el medio de eso surgió la idea de hacer un concierto". 

Luego de ese primer concierto, con músicos profesionales y solidarios, siguieron otros, primero en la Fundación Salud y luego, en agosto de 2022, en otros lugares. "Fuimos a una escuela de niños ciegos. Éramos 10 músicos y fue increíble. Un músico comenzó a tocar Pedro Canoero en un piano y una niña de 10 años sugirió tocar con él. Eso quedó filmado y todo el mundo quiso venir al siguiente concierto", recuerda con emoción el violoncelista que, en Música para el alma cumple, entre otros el rol de coordinador.  

Después de eso tocaron en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Entonces, ya eran 15 músicos. Ese concierto marcó un hito. Tocaron en la capilla. "Tiene una acústica increíble, pero sólo había cinco niños", comenta Jorge y repite la pregunta que se hizo entonces: "¿A dónde estaban los niños?". La respuesta parecía obvia: en un hospital los chicos están internados o en la guardia. Por eso decidieron volver un tiempo después ara ir a donde ellos estaban. "En las salas de internación hay pasillos y nos tuvimos que poner en fila india y tocamos piezas infantiles. Empezaron a salir padres y niños de las habitaciones. Fue una cosa muy hermosa y marcó el comienzo de estos conciertos que luego fueron evolucionando y acomodándose a las situaciones de vida".

No sólo les toca adaptarse a las instituciones a las que visitan y acomodar su repertorio según la ocasión sino también a sus propias agendas, colmadas de ensayos y conciertos. "Estamos todos ocupados con conciertos y por eso no hacemos ensayos. Pero el piso es de profesionales", dice Jorge y cuenta que él organiza el material y lo envía por mail antes de la presentación para que cada uno de los músicos que se suman para ese concierto específico lo puedan estudiar. "Media hora antes del concierto hacemos una pasada para ver el tempo, las entradas y algunos detalles", revela. Y asegura que "eso ha funcionado muy bien acá, en Buenos Aires, y también en las giras a donde arreglamos conciertos con músicos a los que quizás no conocemos y sale espectacular siempre".  

Este domingo 14 de mayo tienen un concierto especial. La cita es en el Teatro Del Globo y el objetivo es reunir fondos que les permitan a los artistas de Música para el alma seguir llevando su música a donde más hace falta. 

Música para el alma: la prueba de que el amor siempre es expansivo y creativo

Con el tiempo se fueron sumando más artistas. El denominador común es que son profesionales y solidarios. Tocan en las orquestas más prestigiosas del país y cuando se juntan hacen Música para el alma. "Se fueron sumando orquestas de distintas provincias y de otros países de América Latina", cuenta Bergero dejando entrever que jamás tomó dimensión de lo lejos que podía llegar esta música. 

"Cada convocatoria es libre. Viene el que quiere y puede. Solemos preferir los lunes a la mañana porque todos los músicos del Teatro Colón los tienen libres y músicos de otras orquestas y coros en general se pueden arreglar", comenta. Hay músicos que participan en todas las presentaciones y otros que rotan. Suelen ser alrededor de 40. Salvo en ocasiones especiales, como cuando a fin de año se reunieron unos 100 artistas entre orquesta y coros para tocar en el Hospital Garrahan.

Los artistas de Música para el alma no sólo tocan en hospitales. También hacen conciertos en escuelas de Educación especial, hogares de ancianos y cárceles. A medida que su actividad se hace más conocida, son más los pedidos de conciertos. Esa demanda creciente sumada a la dificultad para organizarse derivó en nuevas modalidades.

Los artistas de Música para el alma son profesionales y se reúnen para tocar en los lugares donde más hace falta. Foto: MPA - Agustín Benancia

"Empezamos a pensar en que hay muchos músicos con grupos más chicos, que tienen sus repertorios, ya ensayados, y podrían ir a distintos lugares. Sumamos una nueva modalidad de 'conciertos autogestionados' en los cuales nosotros conectamos al grupo -que da sus horarios y fechas posibles- con las instituciones", detalla Bergero. Feliz porque este modelo les permitió sumar unos 20 conciertos anuales. 

Además hay otra modalidad de conciertos que surgió un poco impulsada por la necesidad. El día que tocaron en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires, hicieron su repertorio en el hall y luego subieron a tocar en la parte de internación. "EL Clínicas tiene 10 pisos. Eran las 2 de la mañana y seguíamos tocando", recuerda entre risas. A partir de ese día se dividen para recorrer las distintas áreas de los hospitales. 

Fue justo en ese hospital donde vivieron un momento que quedó grabado en sus corazones. "Para gran sorpresa nuestra, había un enfermo -después nos dijeron que era un señor de la calle- que nos empezó a dirigir la Traviata", rememora y sigue: "Fue una experiencia única. Lo cuento y se me pone la piel de gallina. Ahí te das cuenta de que hay algo más. No lo sentimos como algo que hacemos nosotros sino que hay una conexión que va más allá, algo colectivo". . 

  

La música como pasión, encuentro y terapia

El primer concierto de Música para el alma fuera del AMBA fue en Bahía Blanca cuando una cantante del Teatro Colón que iba a hacer Carmina Burana en esa localidad le sugirió a Bergero armar una presentación. "El proyecto ha traído muchas cosas a nivel personal, a nivel vital, conexiones de todo tipo", dice después de contar que en ese viaje conoció a Carolina, su mujer, que toca el violín.

"Lo hacemos no desde un lugar de sacrificio sino de placer. Esa es la importancia de comprometerse", reflexiona y confiesa que él organiza los conciertos y también es quien impulsa muchos de los encuentros sociales que ayudan a fortalecer los vínculos y el compromiso. "La conexión que se crea acá nos lleva al por qué uno eligió hacer música, nos conecta con esa sensación primaria. Todos los que estamos acá queremos estar acá y eso crea una energía especial".

"Llevamos música a lugares que no son un teatro, donde la gente tiene muchos problemas: médicos que salen de una intervención, personas que están acompañando a otros que están internados y en situaciones muy difíciles. La música los saca por un momento, más allá de su situación de vida y les da esa posibilidad de conectar y de hacer catarsis. Hay muchos papás que se permiten llorar", afirma.

Los artistas de Música para el alma iluminan cada rincón con su música. Foto: MPA - Agustín Benancia

Para Jorge Bergero Música para el alma es "una necesidad que me conecta con lo que hago profesionalmente pero a otro nivel, puedo mirar a los ojos a cada persona". Dice que en cada foto y en cada video hay una historia. Por ejemplo, la de una paciente en el hospital de Lima que le contó que era bailarina cuando lo vio con el cello. Él tocó El cisne de Saint-Saëns, ella cerró los ojos y empezó a bailar. 

"De esas historias, hay un montón. NO había un mapa para hacer esto sino que pusimos el corazón, el alma y todo se fue conectando", remata, feliz, mientras los músicos terminan de acomodarse en el hall del Hospital Posadas y el público -personas que esperan un turno médico, que van a buscar recetas o remedios y profesionales de la Salud- empieza a reunirse sin saber bien lo que vendrá. 

Empieza el concierto. Y el aire se llena de acordes. Y el auditorio se llena de sonrisas. Y el alma se llena de música.

Música para el alma es la oportunidad de acercarse al otro y aliviar de algún modo su dolor. Foto: MPA - Agustín Benancia
Archivado en