Un dato que duele: la crisis pone en jaque a los argentinos y cada vez hay menos donaciones
Argentina es un país dividido no solo políticamente sino también socialmente. Casi la mitad de la población es pobre; y reflejo de la crisis económica, es cada vez más la gente que está en situación de calle. La muerte de la beba en las inmediaciones de la Casa Rosada, y las postales de la gente durmiendo arropada por el frío o el calor extremo son ejemplos con los que los argentinos se encuentra al caminar la city porteña o cualquier parte del país.
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En este panorama de extrema vulnerabilidad entran en acción las fundaciones y organizaciones sin fines de lucro, muchas de ellas, de origen religioso, que trabajan con donaciones, venta de artículos de primera necesidad a precios accesibles y diferentes programas de asistencia. Gracias a ello, quienes tienes bajos recursos pueden acceder a remeras con un costo de $500, zapatillas en el orden de entre los $6.800 y $16.000, jeans a $1.500, libros a $400, sillita de bebé a $3.500.
Si bien el argentino es muy solidario, las donaciones han disminuido considerablemente. La crisis económica impacta de lleno en toda la sociedad, y se está dando un nuevo fenómeno: en lugar de donar, la gente vende para poder renovar ciertos artículos de la casa o para “ganarse unos mangos” y subsistir.
Alberto Booth, mánager del Programa de Tiendas del Ejército de Salvación, habló con MDZ y relató cuál es la situación de las donaciones, las necesidades de la gente que se acerca a ellos y cómo trabajan para “conservar la dignidad” de quienes atraviesan problemas económicos.
El círculo solidario
El Ejército de Salvación es una entidad religiosa que tiene tres pilares: el religioso, la parte de acción social y lo que es el programa de Escudo Rojo. Booth es referente de este último y explicó a MDZ, cómo funciona la tienda de venta benéfica, ubicada en Pompeya.
“Es una tienda en donde el Ejército de Salvación pone a disposición de nuestros clientes todas aquellas donaciones que hemos recibido. ¿Qué hacemos nosotros? Recibimos donaciones, las ponemos en valor y luego a la venta a precios accesibles para que el que no tiene recursos suficientes pueda conseguir lo que le falta. Como artículos de primera necesidad”, explicó.
Hay precios módicos y otros más elevados. ¿Cómo se determinan?
El universo de gente que viene es amplio. Desde gente humilde hasta gente que realmente tiene recursos suficientes como para comprar artículos de colección o este piano de semicola que tenemos en exhibición.
El resto está todo a disposición, en precios accesibles. Cuando hablamos de precios accesibles hablamos de precios de remeras o de ropa para mujer o para chicos que arrancan en los $500, $600. Hablamos de un jean cerca de los $1.500.
La idea es que con los pocos o escasos recursos económicos que vos tengas, puedas venir a nuestras tiendas y comprar lo que te hace falta.

Hay todo un proceso de revalorización. Es un precio simbólico, digamos…
Lo que queremos con esto es conservar la dignidad de aquel que está trabajando, y que con los pocos recursos que tiene, pueda comprar y no estar sujeto simplemente a recibir caridad.
Puede comprar con sus propios recursos ropa, cosas para su hogar, muebles, artículos de bazar.
¿Cómo impacta la crisis económica en el nivel de donaciones?
Es muy buena la pregunta. Nosotros decimos que un poco de crisis, a la cual estamos lamentablemente acostumbrados, siempre nos ha favorecido en cierta forma; pero cuando la crisis se va alargando en el tiempo, eso perjudica a toda la cadena.
Generalmente, cuando me está pegando la crisis, yo dejo de reponer aquellos bienes que una vez por año, dos años, yo cambiaba. Cambiaba los colchones, cambiaba el mobiliario de mi casa, cambiaba la ropa. La crisis hace que demore esos cambios porque no tengo los recursos y lo tengo que dedicar para otra cosa.

Entonces, a su vez, eso se ve reflejado en las donaciones. Al no renovar lo que yo tengo en casa, la gente no dona y la cantidad de donaciones baja en una forma importante. Mientras tanto, al mismo tiempo, crece la demanda de aquellos que necesitan.
Si tenemos que hacer un llamado ahora solidaridad, ¿qué es lo que más le hace falta a la gente con menos recursos o en situación de vulnerabilidad?
Absolutamente todo. Todo sirve, todo se recicla. En momentos como hoy, el tema colchones es crítico. Si ustedes van a ver precios de colchones en los locales dedicados a eso, van a ver que son realmente importantes. Entonces, es uno de los elementos que la gente demora en cambiar y al demorar el cambio, no dona el viejo.
Con lo cual, la vieja ley de la oferta y la demanda hace que esos gastos aumenten o que nosotros no tengamos stock suficiente para satisfacer donaciones. Así que, si tenés un colchón en tu casa que ya no usas, bienvenido.

Más allá del programa de tiendas, ¿cómo ayudan a quiénes están en situación de vulnerabilidad y no pueden acceder a estos productos para satisfacer sus necesidades básicas?
Tenemos instituciones como hogares de ancianos, hogares de mujeres en situación de calle, hogares de hombres, residencias para estudiantes y para señoritas. Todo eso sale y se mantiene con los fondos que se generan a través de la venta de tiendas benéficas.
Cuando la situación es tan crítica que ni siquiera tienen fondos como para poder comprar lo básico, contamos con dos oficinas de acción social que les llamamos “logos”, una está en la ciudad de Rosario, otra está aquí en la ciudad de Buenos Aires. Ellos, en conjunto con una asistente social, hacen un estudio de la situación de la persona, lo documentan y se les provee de lo básico sin costo alguno, ya sea mobiliario, ya sea ropa, ya sea alimentos.

¿Qué es y cómo sumarse al círculo solidario?
El círculo solidario empieza cuando vos llamás por teléfono al 0810-222-3662. Sigue con la donación, luego con la ayuda y termina con el reciclaje. Un círculo perfecto en donde el llamado tuyo se convierte en una donación. O sea que las cosas que tenemos acá que no eran útiles en la casa de alguien, siguen manteniendo su valor a través del tiempo y es útil para otra persona a un precio accesible que también lo puede comprar.


