La Inteligencia Intrapersonal: cómo soy y cómo puedo descubrirlo
Estamos viviendo tiempos en los que el vértigo de las circunstancias, nos atosigan, generando en nosotros una especie de necesidad de seguir el ritmo, pero no sabiendo si podremos controlarlo, ya que no conocemos nuestras reales posibilidades, nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Nuestra inteligencia puede trabajar sobre la comprensión de uno mismo, ¿Conocer quiénes somos?,¿Qué queremos alcanzar?,¿ Cuáles son nuestras fortalezas cognitivas?, ¿Cómo son nuestras emociones y cómo manejarlas?,¿Cómo es nuestra personalidad?,¿Cuáles son nuestras debilidades y como ser eficaces?.
Te puede interesar
Vendimia, luminoso paso de Andrea Colamedici entre las penumbras
Vivimos en un mundo vertiginoso, en el que cada vez más temprano, tenemos que tomar nuestras propias decisiones sobre cómo vivir, con quién, qué estudiar, dónde trabajar. Si uno no se conoce bien, si no cuenta con una buena inteligencia personal se encontrará en una situación de gran desventaja. Hoy estamos investigando y descubriendo métodos y formas nuevas, para entender cómo desarrollar la inteligencia personal o intrapersonal. Cómo conocernos, como conseguir un buen modelo de trabajo donde poder crecer, qué estudiar o que aprender, de qué manera actuar ante nuestros fracasos, todo esto, sigue siendo un gran desafío a descubrir.
Por ello es valioso poder compartir momentos con personas prudentes, sanas, sabias, con mucha experiencia, con criterio, para poder recibir ayuda ante las diversas circunstancias que nos propone la vida. Tengamos en cuenta que al autoconocernos, nos ponemos frente a un espejo, nos observamos como a un objeto, nos analizamos con detenimiento. Allí, detectamos, fortalezas y debilidades. Tengamos en cuenta que no somos un texto a analizar, somos seres en permanente movimiento externo e interno, que se desarrolla a partir de experiencias, de allí la importancia de conocer en el marco del diálogo, las experiencias de personas más grandes que nosotros.
Ellos vivieron más tiempo y por lo tanto, estarían en condiciones de compartir sus experiencias de vida. Como diría el poeta español, somos caminantes, que hacemos caminos al andar… Es decir tenemos vivencias que nos impactan y que nos hacen crecer, vivencias que podríamos compartir con otros que han caminado en la vida. Pero , ¿cómo nos conocemos?, ¿Cómo se hace?. Necesitamos dedicar tiempo a autoconocernos, por medio del silencio, de la reflexión, de la memoria, visualizando cómo
estamos afrontando cotidianamente las diversas experiencias.
Porque, una inteligencia, como dice Howard Gardner, no tiene que ver con un sentimiento, sino con un rendimiento. A mayor autoconocimiento, mayor autocontrol de nuestras acciones. Tengamos en cuenta que somos una unidad, de cuerpo, emociones y espíritu, unidad en la que las vivencias impactan de manera global, es decir, en todo nuestro ser. Respondiendo a la pregunta anterior, proponemos algunos tips, a los efectos de poder ayudar al autoconocimiento personal.
Autoconocimiento: Ejercicios.
- Ejercicio 1- Observando nuestra conducta, me pregunto, que me gustaría cambiar? Por ejemplo mi timidez, mi indiferencia frente a todo, mi mal humor, la falta de confianza en mí mismo, mi nivel de agresividad, mi impaciencia permanente, etc. Estas conductas nos hacen sentir frustrados y por ello, limitados, pensando que no podemos, y de alguna manera, nos sentimos excluidos.
- Ejercicio 2- Qué me gustaría que la gente piense de mí? Mis amigos, o mis compañeros de trabajo o de estudio o mis vecinos. Esto hace a la imagen que deseo mostrar, pero una imagen que nace desde dentro mío, donde muestro lo que realmente soy y no un superficial aparecer, que no me conduce sino a una permanente inestabilidad emocional. Este ejercicio me ayudará a entender lo que realmente deseo ser y para ello debo ajustar algunas conductas. En este punto, es necesario, cierto nivel de convicción en lo que deseo lograr a partir de lo que puedo ir observando en mí. Porque puedo correr el riesgo de visualizar la necesidad de un ajuste en mi conducta, pero no estar dispuesto a trabajar en ello para cambiarla.
- Ejercicio 3- Una vez observado lo anterior, comienzo a pensar la necesidad de iniciar el cambio, lo que implicará una gran decisión, lo que me llevará a pulir las deficiencias que observo en mí y adquirir aquellas habilidades que me gustaría poseer y que hacen a mi nuevo perfil, esto se va logrando con un cierto nivel de esfuerzo, convicción y perseverancia.
Pensemos por ejemplo en los deportistas que tienen en mente alcanzar un objetivo y trabajan para ello. Aquí necesito tener un objetivo en mente y trabajar para lograrlo, y en el proceso de alcanzarlo, aparecerán algunas cualidades deseadas que también se irán desarrollando de manera relacionada.
A modo de conclusión, si queremos vivir en armonía con nosotros mismos, más allá de los desafíos cotidianos, seamos fieles a nuestro ser en las conductas a trabajar, y de ese modo seremos felices. Sin esfuerzo y perseverancia, no hay victoria.
* Lic. José Miguel Toro, [email protected]
Instagram: @josemigueltoro0

