¿Qué les pasa a las nuevas generaciones qué no saben esperar?
Muchas veces me he encontrado con esta misma frase: “Los jóvenes de ahora no saben lo que es esperar”. No saben lo que es esperar al colectivo, terminar un juego, el pedido del supermercado, a qué llegue su pedido en un restaurante. Básicamente, no están entrenados para esperar. Y sí, digo entrenados, porque a esperar se enseña, se educa. No vamos a lograr qué nuestros jóvenes puedan hacerlo si jamás lo hicieron en su vida, si no se los enseñamos.
Prácticamente, no saben lo que son las publicidades, no han experimentado hablar mientras les llega la comida. Niños qué se criaron con una cultura del “todo ya”, la cultura de la inmediatez. Aquello qué es una ventaja se termina transformando en nuestro peor enemigo. Todos estamos de acuerdo qué las nuevas oportunidades y los avances tecnológicos son muy buenos y nos han ayudado muchísimo, pero como todo, los extremos son malos. Hemos pasado a un extremo en donde esperar pasó a ser una
mala palabra.
Si estamos en una cola de supermercado más de 5 minutos ya nos empezamos a impacientar, ya nos quejamos. En toda esta vorágine se criaron nuestros jóvenes de hoy. Jóvenes del multitasking. Jóvenes qué escucharon a sus padres quejarse ante la menor espera. No soportamos ni 5 minutos en espera de una llamada. Cómo dije anteriormente, los extremos son malos, y hoy nos encontramos con jóvenes a los cuales no los hemos educado para esperar. Y así como no saben esperar en la cola del supermercado, tampoco saben cómo hacer para qué les salga su primer trabajo.
mala palabra.
Quieren a sus 20 años tener el trabajo de sus vidas y ganar altas sumas de dinero. ¿Qué locura no? Si uno se pone a pensar en sus 20 años y sus primeros trabajos… Cómo la remamos, como fuimos avanzando. No pudimos transmitirles esto a nuestros hijos, tal vez por temor, tal vez porque pensamos qué sería mejor si no pasaron por lo mismo. Pero olvidamos qué de todo se aprende. ¿Qué nos pasa hoy? ¿Por qué no podemos educar a nuestros hijos en estas virtudes tan importantes?
Me parece fundamental volver a trabajar la paciencia, la espera, la voluntad. La conciencia del trabajo y el esfuerzo. No dejemos de lado todos los avances, sino qué sumemos eso a lo que teníamos. No es una cosa o la otra, podemos integrar ambas y lograr jóvenes mucho más competentes. Podríamos lograr una educación de excelencia para nuestros jóvenes, si además de
inculcarles todas las nuevas pedagogías y desarrollos tecnológicos, les inculcamos el esfuerzo, el respeto y la paciencia qué nos inculcaron nuestros padres y abuelos.
* Lucrecia Sáenz de Santa María, psicopedagoga – especialista en crianza
@mejumaro.crianza.
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