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Perros guía: historias de aprendizaje y crecimiento compartido

Cómo se entrenan los perros para acompañar a personas no videntes en la única escuela dedicada a esta tarea esencial.

La inteligencia y su capacidad de adaptación y de entrega incondicional hacia los humanos son quizás dos de las virtudes más hermosas de los perros. Sobre todo de aquellos que son formados para desarrollar tareas de acompañamiento terapéutico, como las que realizan los perros guía.

Hoy que se celebra a nivel general el Día del Animal, el calendario nos recuerda que hace tres días, el 26 de abril, hubo una celebración que pasó desapercibida: la del Día del Perro Guía, los que son entrenados para acompañar a personas ciegas.

Camila y Lisboa, forman un binomio que acaba de completar su entrenamiento en la Escuela de Perros Guía Argentinos (EPGA) de la localidad bonaerense de Ezpeleta.

Camila, una joven porteña de 25 años que vive en Floresta, es chef, estudiante de la carrera de Psicología y además juega al fútbol en el preseleccionado femenino. Al enterarse de la posibilidad de poder adquirir un perro guía investigó en redes sociales, a través de la web y consultó a otros usuarios, hasta que se contactó con la EPGA, la única certificada por la Federación Internacional de Perros Guía en el país.

Camila y Lisboa el día en que completaron el entrenamiento.

“La comunicación no es sólo verbal, sino que también es gestual a través de mimos y señas que van surgiendo, lo que construye vínculo con el animal. Aprendemos todos los movimientos con el perro guía durante el periodo adaptativo y el acompañamiento lo realizamos con los entrenadores Brenda y Martin, que están todos los días con nosotros dándonos indicaciones o corrigiendo nuestro accionar”, comenta Camila. Y agrega que todavía no tuvo la oportunidad de llevar a Lisboa a competencias de fútbol pero que está evaluando la posibilidad de llevarla consigo a todos los viajes, como la mascota del equipo, y hasta que entre sus compañeras tienen pensado hacerle una camiseta especial para ella. 

"Lisboa cumple un rol muy importante en mi vida, su rol básicamente es acompañarme y guiarme, ella es mi ojos. El impacto fue super positivo y conectamos desde el primer día”, comenta la joven.

Cómo es el entrenamiento

Cada año, la Escuela se encarga de entrenar perros que son labradores o golden retriever - dos razas que tienen cualidades excepcionales para esta labor- para brindarle a las personas no videntes, no solo un guía que los ayudará en mejorar su autonomía e independencia en la vida diaria, sino también para convertirse en compañeros de vida, con todas las virtudes que tiene cualquier otra mascota.

Los canes son entrenados por la escuela para ayudar a sus usuarios en cuestiones de la vida cotidiana, desde salir a caminar marcando los obstáculos de la vía pública, rampas, sillas, escaleras hasta usar un transporte público o realizar una actividad física. 

El director de Relaciones Institucionales de la Escuela, Carlos Botindari, explicó que el entrenamiento dura dos años, desde que nace el cachorro, a partir de la tercera semana de nacimiento, comienzan con la estimulación temprana, en donde ven qué cachorros (dentro de una camada de 6 o 7 perros) son los que cuentan con las aptitudes y temperamento para continuar con su entrenamiento.

El contacto con su compañero

El período de adaptación y de conocimiento entre el perro y el usuario dura 25 días. Durante este tiempo, las personas ciegas aprenden la manera correcta en que deben usar al animal, distintos movimientos,  órdenes y gestos para comunicarse con ellos y cómo marcar elementos.

“Es importante entender que estos compañeros están amparados bajo la ley 26.858, que es una Ley Nacional de pedido de permanencia en espacios públicos y semipúblicos acompañados de un perro guía. Estas personas pueden viajar acompañados en cualquier tipo de transporte, de hecho viajan en avión con sus perros guías a sus pies, no es necesario enviarlo por bodega. El único lugar al que un perro guía no puede ingresar es a un quirófano, después puede ir a donde sea. Incluso si un usuario está internado puede estar en la sala de internación echado al lado de su dueño, esto, además realiza un efecto psicológico muy importante y ayuda mucho a la recuperación del paciente”, detalla Botindari. 

Los animales son entrenados para ayudar a los usuarios en la vida cotidiana.

Tal como Camila, muchos más recibieron sus perros guía en los últimos 10 años y de esta manera, la Escuela, que cuenta con el apoyo de Royal Canin, desde el inicio del proyecto acompañando y asegurando la alimentación de los perros tanto de los presentes en la escuela como de los beneficiarios, continúa con el compromiso de asegurar la independencia que adquiere una persona ciega con la ayuda de su perro guía.