Presenta:

Ser mujer, un privilegio de todos los días

Tengo el privilegio de trabajar en un lugar en el que estoy en permanente contacto con mujeres. De todos niveles, de todas las edades, y de distintos lugares y barrios. Con historias, penas, alegrías, dolores que llevan en su rostro y que forman parte del presente de cada una.
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Por experiencia de terceros y me animo a decir por la propia advierto un gran patrón común, en nosotras. Y es que en cada historia, única e irrepetible se visibiliza la oportunidad como esa mano que se tiende en el preciso momento en que necesitamos salir o también la que genera cada una con la convicción de querer algo distinto En los tiempos actuales los desafíos que tenemos las mujeres son muchos, es totalmente cierto.

Nuestra mente dividida en miles de compartimentos tratando de llegar a hacer bien todos los roles que cumplimos, desafíos que se agudizan mucho más cuando son atravesados por la pobreza.  Pero la clave en todas estas historias fue la oportunidad, que nos dio alguien que comprendió nuestra historia, empatizo, se compadeció y creyó. A veces solo nos faltan oportunidades para salir de los lugares feos, tristes y que nublan la razón.

Y a veces las oportunidades son la confianza, la persistencia, el amor por el amor mismo, a veces simplemente no juzgar y simplemente acompañar. Las oportunidades laborales, salariales, seguramente, según los casos son un vector para muchas mujeres, pero hay muchas otras que están al alcance de nuestras manos, y que transforman nuestra vida.

Noches sin dormir, guardapolvos que lavar, croquis mentales para llegar a destino, economistas diarias para llegar a que todos coman, son algunas cosas que se atenúan con sonrisas, abrazos y la convicción de que se puede salir adelante. Con valentía y
audacia, siempre, y con la convicción de que la lucha no es contra otros, sino contra el desánimo de bajar los brazos. Porque no tengo dudas que mientras haya un mínimo resto de luz, las ganas de brillar siempre estarán, y porque es un compromiso con nuestras madres, hijas, vecinas, primas, potenciarnos para trascender en otras y que los ecos sean eternos.

* María Cecilia Bordón, licenciada en Ciencias Políticas

@cebordon