Educación

Tecnología en la escuela rural: un maestro ilustre nos cuenta su experiencia

Orlando Américo García es docente en la Escuela 217 de El Bañado, en los Valles Calchaquíes. En esta nota nos cuenta cuál es su experiencia como docente rural y cómo han incorporado los chicos y chicas la tecnología. 

Luciana Tixi y Agustín Pardo
Luciana Tixi y Agustín Pardo sábado, 4 de marzo de 2023 · 22:16 hs
Tecnología en la escuela rural: un maestro ilustre nos cuenta su experiencia
Foto: Orlando Américo García

Orlando Américo García fue reconocido como Maestro Ilustre por el Ministerio de Educación de la Nación. “A los chicos les gusta mucho trabajar con la tecnología”.

¿Cómo decidió ser maestro rural? 
Nací en Metán, en la provincia de Salta. Cuando terminé el secundario quise estudiar sistemas, e hice un año, pero las necesidades económicas hicieron que cambiara el rumbo. En mi familia había muchos maestros, mi mamá era maestra, así que entré en el magisterio. Ya cuando cursaba me di cuenta que me gustaba enseñar, porque ayudaba a mis compañeros que tenían más dificultades que yo. 

Y lo de ser maestro rural, también fue por necesidad digamos. Yo tenía que trabajar y cuando terminé el magisterio encontré trabajo en una escuela en los Valles Calchaquíes y en 1997 llegué a El Bañado, a la escuela número 217 Ángel María Soria, y desde entonces estoy ahí.

Los inicios como maestro rural y El Bañado.
Foto: Orlando Américo García.

¿Usted tenía experiencia en los pueblos rurales?
No, yo venía de Monteros, donde había hecho el magisterio. Al principio me costó adaptarme porque la vida era muy dura aquí. No había mucha comunicación ni transportes frecuentes a la ciudad, estábamos muy aislados. Pero en 1997 asfaltaron y pusieron luz eléctrica y eso mejoró mucho la vida en la zona. Hoy es mi lugar en el mundo. 

En las escuelas del campo uno tiene que aprender todo de nuevo, porque no es como cuando estás en el magisterio y tenés la maestra de apoyo. Aquí estás solo en el aula. Entonces yo conversé mucho con los chicos y las chicas, con los padres, madres y abuelos. Acá la gente sabe mucho de sus antepasados, usan muchas palabras en Quechua para la vida cotidiana, que tuve que aprender a usar también. Entonces a partir de hablar y conversar mucho con ellos aprendí mucho de lo que les interesaba y así también pude integrarme a la comunidad. 

¿Hoy qué rol cumple en la escuela?
Empecé como maestro de grado y técnico, porque yo también tenía formación técnica, pero después seguí haciendo de todo. Hoy tengo el cargo de Maestro de Tecnologías Diversas, pero hago un poco de todo. 

Cuando llegué aquí, a raíz de un hallazgo de unas piezas arqueológicas dentro del predio escolar, surgió la idea de armar un museo arqueológico, que de a poco se fue construyendo con el apoyo y las donaciones de piezas que tenía la comunidad. Yo estuve a cargo de ese proyecto también y eso hizo que me convirtiera en un referente para toda la comunidad. A mí me gusta mucho trabajar así, desde la escuela y en conjunto con la gente del pueblo.  

¿Nos podría contar un poco acerca de cómo se trabaja y cómo funciona su escuela rural? 
Tenemos una matrícula baja, de 64 alumnos en total. La escuela tiene todos los niveles, inicial, primario y algunos años de secundaria. Son grados asociados, esto es que en un aula coinciden niños y niñas de varios grados. Para terminar la secundaria los estudiantes tienen que irse a Colorado del Valle o Cafayate. 

¿Qué diferencias puede encontrar entre una escuela rural y una urbana? 
Yo creo que aprender en una escuela rural es más fácil, porque hay más recursos en un sentido. Acá los chicos para aprender ciencias naturales solo tienen que salir al patio y pueden ver cómo crece una zanahoria real, pueden ver los animales, el cielo. En la ciudad no tienen ejemplos tan directos, tan palpables, hay que llevar muchas cosas para que los niños y niñas puedan aprender, acá salimos del aula y tenemos los elementos para hacer una hermosa clase.

Por otro lado, los chicos de la comunidad de El Bañado tienen muy buena predisposición para aprender, en eso es muy importante el acompañamiento de los padres y la comunidad.  Los niños y niñas de la escuela van parejos en su aprendizaje, y eso hace que la tarea de enseñar sea más fácil.

Claro que si surgen dificultades los acompañamos, pero en general están nivelados y todos vienen a la escuela con ganas de aprender. En la ciudad también se ven problemas de disciplina que acá no vemos, allí están más desamparados. En estos pueblos no hay tanta agresión como en la ciudad y eso influye también en la situación en la escuela. 

Hablando de la tecnología, ¿cómo es el acceso a los recursos, a la conectividad? 
En la comunidad casi todos tienen conexión a internet (yo fui el primero en tenerla, a través de una señal satelital que luego las familias fueron replicando). Es una forma de estar conectados con el mundo. 

Sumado a eso, nos suelen dar recursos para trabajar con tecnología, como las notebooks, aunque a veces estos equipos y programas quedan obsoletos. Hay que trabajar en la actualización periódica de los equipos, porque a veces hay equipos, pero no funcionan. 

¿Cómo es la relación de los chicos con la tecnología? ¿Cree que les sirve para aprender?
A los chicos les encanta trabajar con la tecnología, cuando se les ofrecen distintos soportes se entusiasman muchísimo. Hace poco una maestra les propuso hacer un proyecto con soporte en video y audio e hicieron cosas maravillosas.  A mí me gusta brindarles todos los recursos que tiene la escuela, en la salita de informática usamos word, windows, las actividades de Wumbox, la pizarra interactiva que también fue una donación de Fundación Ruta 40. 

Un aspecto importante del uso de la tecnología es que los maestros puedan trabajar en los objetivos y las consignas para que los chicos y chicas puedan utilizar las actividades digitales de la mejor manera. 

Aplicaciones como LEO LEO, que está desarrollando Wumbox para mejorar la alfabetización inicial son muy valiosas, pero tienen que tener el apoyo del docente. La figura del docente es fundamental, la consigna y objetivos tienen que estar trabajados con el docente para que después los chicos puedan hacer bien la actividad y se sientan confiados.

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