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¡Cambio, cambio, cambio! Otro tipo de cambio, Dios cotiza así…

Se cumplen 10 años que el padre Jorge se convirtió en Francisco y el artista Juan Barros comparte en MDZ una de sus ilustraciones acompañada de buenas reflexiones en una edición extra.

Para conocer a alguien necesitamos comprender su conversión. "El Señor me dio de esta manera, a mí, el hermano Francisco, el
comenzar a hacer penitencia; en efecto, como estaba en pecados, me parecía muy amargo ver leprosos. Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me tornó en dulzura de alma y de cuerpo; y, después de esto, permanecí un poco de tiempo y salí del siglo"
 (testamento de Francisco de Asís)

Y aún hoy nos interroga: ¿Al cambiar uno causa el cambio del otro? Renegar de sí mismo no alcanzaría sin la disponibilidad del modo de ser de Dios en nosotros. "Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí"  es la voz de Pablo y de Francisco, que así se explican a sí mismos en el lugar del otro. “A la base del amor por la pobreza y por los pobres, o hay amor por Cristo, o los pobres serán, en un modo u otro, instrumentalizados, y la pobreza se convertirá fácilmente en un hecho polémico contra la Iglesia o una ostentación de mayor perfección respecto a otros en la Iglesia, como sucedió, lamentablemente, también a algunos seguidores del Pobrecillo. En uno y otro caso, se hace de la pobreza la peor forma de riqueza, la de la propia justicia” inquieta R. Cantalamessa en su primera predicación de adviento del año 2013 sobre Francisco y la reforma de la Iglesia.

Francisco transmite la alegría del Evangelio.

Así es admirable cómo la conversión del otro nos incluye. Inspira cambios que nos exceden. Para que el mundo cambie alguien cambió: Francisco. Y el cambio no es excluyente. No es cisma. Es inclusivo. A diez años de la conversión del cardenal en el papa Francisco, adviene así una Iglesia más capaz de dar que de pedir condiciones: “¿Incapaces de dejarse interpelar por el diferente y de valorar la belleza que Dios derrama fuera de sus límites? El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad. Tanto la acción pastoral como la acción política procuran recoger en ese poliedro lo mejor de cada uno.

Allí entran los pobres con su cultura, sus proyectos y sus propias potencialidades. Aun las personas que puedan ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar, que no debe perderse. Es la conjunción de los pueblos que, en el orden universal, conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien común que
verdaderamente incorpora a todos.

La buena noticia es la alegría de un padre que no quiere que se pierda ninguno de sus pequeñitos. Así brota la alegría en el buen pastor que encuentra la oveja perdida y la reintegra a su rebaño. El Evangelio tiene un criterio de totalidad que le es inherente: no termina de ser buena noticia hasta que no es anunciado a todos, hasta que no fecunda y sana todas las dimensiones del hombre, y hasta que no integra a todos los hombres en la mesa del Reino. El todo es superior a la parte”.

Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, del Santo Padre Francisco.

Juan Barros es artista plástico, poeta y psicólogo. Perdió la vista a una temprana edad, pero eso no le impidió desarrollarse en el mundo del arte.