Por un impuesto abusivo, hay empleados que prefieren no tener ascensos
El problema de las empresas y los trabajadores por el recorte en los ingresos por el pago del Impuesto a las Ganancias es cada vez más polémico. La resistencia de empleados y operarios a hacer horas extras para evitar saltar de categorías tributarias y ser castigado con mayor descuento, complica a muchas industrias que no pueden cumplir con los planes de producción.
Por otro lado, para los asalariados también es contraproducente ya que para evitar esos descuentos se pierden la posibilidad de hacer horas extras que, en otro contexto, les implicaría mayores ingresos.
Pero esto no es todo. Cada vez se siente más en las empresas la distorsión de las escalas salariales entre los trabajadores bajo convenio y los cargos más altos como supervisores y gerentes. Como los afiliados a los gremios reciben importantes ajustes por paritarias, especialmente en los sindicatos más poderosos, los que están fuera del paraguas gremial no tienen el mismo nivel de aumentos.
En un contexto de presión impositiva como la actual se producen casos insólitos de trabajadores que, según en qué escala de Ganancias está, terminan cobrando en mano más plata que sus jefes. Hoy la base imponible parte de los $404.000 y es en ese rango donde surgen los problemas.
Esto provoca una situación más curiosa aún y es que se desalienta a los empleados a ascender en la escala jerárquica ya que el mayor cargo implicará más responsabilidades, pero no tendrá la misma correlación en cuanto a los ingresos.
“Trabajo en el área de sistema de una empresa como analista. Tengo la oportunidad de ascender, pero no me conviene. La diferencia de mi salario con el de mi jefe es de 20%, pero el salario está en una franja de Ganancias que de sueldo de bolsillo termina siendo lo mismo. No es negocio porque tenés muchas más responsabilidades, más horas de trabajo y mayor presión”, explicó Eduardo a MDZ.
Un sector que refleja bien este problema es el automotor. Debido al ajuste trimestral por inflación que reciben los trabajadores bajo convenio, la escala salarial está achatada. Un operario de una terminal contó su experiencia: “Tengo 15 años de antigüedad, con una categoría alta, y mi salario se acerca bastante al de mi supervisor que tiene dos categorías más, pero le pega más Ganancias y este mes cobró, en mano, $40.000 menos que yo. Y eso que a mí me descontaron $150.000 de Ganancias porque había hecho horas extras. Estaba muy enojado por esta situación”, contó el operario.
En el sector automotor se repite esta situación por cuestiones particulares. Los trabajadores bajo convenio de SMATA o UOM no están obligados a hacer horas extras, pero los supervisores o jefes, que se rigen por ASIMRA, no tienen esa flexibilidad. Con las horas extras el descuento de Ganancias es mayor y se equipara a los operarios que tienen a cargo.
“Se complica muchas veces ascender de categoría a los empleados porque no ven una mejora económica real por la quita de ganancias” dijo un supervisor de una terminal. De hecho, en una automotriz, varios supervisores hicieron el reclamo a sus gerentes para que busquen una solución al problema impositivo.
En otros sectores se repite la misma realidad
“Trabajo en el rubro de telecomunicaciones. En agosto del año pasado me ascendieron. Entre entonces y hoy, mi sueldo bruto aumentó 150%, pero el neto sólo 72%. Todo por el efecto de Ganancias. Como soy soltero, sin hijos y nada para deducir, me pega fuerte. Tuve mayor ingreso, pero también muchas más responsabilidades y estrés. Si me hubiera quedado en la posición anterior, el aumento neto hubiera sido de 60%. Es decir, una diferencia de 12% por menos horas de sueño y más trabajo. Cuando lo pienso, me amargo. No tendría que haber aceptado el ascenso”, dijo Bruno a MDZ.
En otros comentarios recabados, hubo coincidencia en lo ilógico de la situación. Un empleado de una empresa de servicio lo sintetizó de la siguiente manera: “Me da mucha bronca que uno haga el esfuerzo por crecer, incluso que la empresa también se esfuerce por darte un mejor salario y con la inflación y el impuesto a las Ganancias, el Estado se lleve una gran parte”.

