Vendimia desde adentro: la alegría, las decepciones y los desafíos de los productores
Los primeros meses del año son de los más agitados para los productores vitivinícolas mendocinos. Es que, en esta época concluye un ciclo y es el momento de recolectar los frutos de un año de trabajo.
Durante la cosecha, entre el trajín del trabajo y las largas jornadas bajo el sol, los vitivinicultores se hacen un espacio para reflexionar. En diálogo con MDZ Online tres viñateros de diferentes zonas de la provincia cuentan sobre los desafíos que enfrentan, su relación con la Fiesta Nacional de la Vendimia y sus expectativas para 2023.
La vid, una tradición familiar
Carlos Dávila lleva más de 30 años dedicándose al cultivo de la vid y es parte de la tercera generación de productores en el Valle de Uco. “Mi abuelo Francisco Hinojosa fue unos de los pioneros en la zona”, recuerda.
Más al sur, desde General Alvear, Raúl Serro comenta que tiene 50 años de experiencia como productor. Su bisabuelo se dedicaba a ese oficio, por lo que considera que la vitivinicultura ya es parte de una tradición familiar.
Desde el Este, Armando Morello de Rivadavia cuenta con 15 años de trayectoria en el rubro y, al igual que en los casos de Carlos y Raúl, la vitivinicultura ha estado ligada a su familia desde hace mucho tiempo, más de 100 años, según estima.
Dávila y Serro coinciden en que la época de la vendimia es un momento importante desde el punto de vista emocional y un logro desde lo productivo.
“La época de cosecha es el fruto de todo un año de trabajo, así que después de 365 días de esfuerzo, de deseo de que te vaya bien y de una apuesta tanto en lo económico como en lo emocional se te caen las lágrimas cuando comienza la vendimia”, reflexiona el productor alvearense.
Para los productores: ¿Fiesta de la Vendimia sí o no?
Para Dávila, la Fiesta de la Vendimia es un símbolo que forma parte de la cultura mendocina y sostiene que se debería conservar.
Por su parte, Morello es contundente: “Considero que la fiesta es un patrimonio cultural de todos los mendocinos, pero también pienso que está muy alejada de la realidad vitivinícola. Que hayan o no reinas me resulta irrelevante”.
En tanto, Serro opina que “las inclemencias del tiempo, las cuestiones políticas o los vaivenes de la economía no tienen nada que ver con esta fiesta que es de la gente”.
Los desafíos de la producción 2023: inclemencias del tiempo y falta de mano de obra
Al hablar sobre las emociones, el productor rivadaviense coincide con sus pares al considerar que siente alegría de haber culminado el ciclo de la producción, aunque también sostiene que junto con la cosecha aparece la incertidumbre de sufrir la falta de mano de obra, los bajos precios y los plazos de pagos.
Los temores de Morello son las mismas que repiten los otros productores. “No se consiguen podadores, ni cosechadores, ni tractoristas, nada”, dice Serro. Según manifiestan a este medio, algunos productores consiguen cosechadores mendocinos, mientras que otros se ven obligados a contratar a trabajadores golondrina.
Al respecto Dávila, quien además es vicepresidente de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo (CIAT) de Tunuyán, reflexiona: “La mano de obra en los últimos 15 años se ha vuelto un aspecto cada vez más complicado por muchas razones. Una muestra de ello es que en el Valle de Uco ya más del 50% de la uva se cosecha de manera mecánica. Para quienes todavía lo hacen de manera manual resulta complicado, lento y riesgoso”.
“La cosecha 2023 va camino a ser la más baja de los últimos 50 años”, predice el vicepresidente de la CIAT. Coincide con Morello, quien considera que la merma es visible a simple vista. Según dicen, los cultivos se han visto afectados por las heladas, el granizo y por la falta de agua que se agudiza cada año.
Dávila concluye: “Seguramente será una vendimia de muy buena calidad, pero lamentablemente no lo será para el eslabón más débil de la cadena: los productores primarios. Aún habiendo hecho las reconversiones varietales que eran necesarias y las incorporaciones tecnológicas que se pedían cuando se lanzó el plan estratégico vitivinícola, hoy estamos subsistiendo por todo lo que significa la vendimia para nuestras familias”.