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Sin aulas ni paros docentes: cómo son las Escuelas Experimentales de Tierra del Fuego

Una de las quejas recurrentes es la uniformidad de las opciones pedagógicas en las escuelas de gestión estatal.  En el sector privado, aunque tampoco es tan variada, al menos hay algunas opciones: Waldrof, Montessori, colegios bilingües, etc. ¿por qué no sucede lo mismo en las públicas?
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La provincia de Tierra del Fuego ha logrado ofrecer una alternativa educativa distinta. Se trata de las Escuelas Experimentales, un modelo único en el país que surgió en Ushuaia a principio de los 90' por iniciativa de un grupo de familias.

Con solo cruzar el umbral de la puerta, ya se notan las diferencias: no hay aulas, sino un único salón con mucha luz natural y sin ninguna silla.

Todos los adultos que trabajan en ellas son docentes, no hay auxiliares, preceptores ni personal de maestranza. Tampoco hay cargos jerárquicos. Además de dar clase, los maestros son los encargados de hacer todas las tareas como la limpieza, el orden, el trabajo administrativo y la ayuda en la cocina.

Escuelas experimentales, el modelo educativo que tienta a los padres. Foto: alter.edu

Si bien son escuelas de jornada simple, los docentes tienen dedicación exclusiva. Todas las tardes, el plantel completo se reúne para conversar sobre los eventos y problemas de la jornada y para evaluar el avance de los alumnos. También anotan, en cuadernos, lo hecho durante ese día. Estos cuadernos son usados al año siguiente para poder saber qué aprendió cada grupo y planificar. Las decisiones se toman por consensos entre todo el equipo docente. A contra turno también se realizan talleres de intensificación o de índole social para los chicos que los necesiten. También se cita de forma periódica a los padres.

Los alumnos que no alcanzaron el nivel en un área, pueden permanecer con un grupo de chicos más chicos y seguir en el resto con los de su edad.

Otra característica particular es el nombramiento de los nuevos docentes, que está muy lejos del formato tradicional, en el que son elegidos desde la administración provincial o a través de concursos. En las Escuelas Experimentales, en cambio, son elegidos por los demás maestros de la institución.

La propuesta pedagógica tiene una fuerte impronta artística y un abordaje experimental de los aprendizajes. Lejos de las clases magistrales, los alumnos se acomodan en rondas en el suelo. Están divididos en grupos por edad, pero es una separación flexible. La adquisición de las habilidades es prioritaria. Los alumnos que no alcanzaron el nivel en un área, pueden permanecer con un grupo de chicos más chicos y seguir en el resto con los de su edad. En este contexto, la repitencia, tan debatida estos días, pierde sentido.

Las escuelas funcionan en un solo turno pero los docentes tienen dedicación exclusiva para trabajar en evaluación y planificación. Foto: alter.edu

Si bien el clima es relajado y descontracturado, hay una serie de normas que se cumplen de forma rigurosa, por ejemplo, el horario de entrada tiene una tolerancia de 15 minutos, y los alumnos no pueden llegar a la mitad de la jornada o retirarse antes. Tampoco los padres pueden entrar a la escuela en cualquier horario, solo pueden hacerlo cuando son citados o para alguna actividad a la que se los haya invitado especialmente. No hay timbre ni campana, pero el silencio y el orden es muy valorado.

La primera de las ocho que hoy existen en la provincia se la llama Las Lengas y, durante algún tiempo, funcionó de forma irregular, hasta que, en el año 1993, tras el incesante reclamo de los padres, recibió el reconocimiento oficial. A partir de allí se fueron abriendo otras nuevas para ir cubriendo las demandas de vacantes, las primeras en la órbita del municipio de Ushuaia y luego el gobierno provincial se hizo cargo de las siguientes, algunas fuera de la capital fueguina.

Además, en el año 2018, las Escuelas Experimentales obtuvieron su propia ley cuyo objetivo es “garantizar el adecuado cumplimiento y desarrollo de las particularidades que conlleva el Proyecto Educativo Institucional de las denominadas Escuelas Experimentales que se enmarca bajo el modelo de Innovación Educativa amparado por la Ley nacional de Educación 26.206 y la Ley provincial 1018”.

Así, este modelo sienta un precedente que debería ser mirado con mucha atención por las otras Jurisdicciones. De hecho, algunos sectores políticos que defienden una mayor libertad educativa, se apoyan en este antecedente para reclamar más apertura hacia otro tipo de opciones educativas, como por ejemplo, el homeschooling. De hecho, en la reforma de la Carta Orgánica de Ushuaia que se hizo el año pasado, el representante de Republicanos Tierra del Fuego, Agustín Coto, logró introducir una modificación para garantizar “la diversidad de ofertas educativas”, usando las Escuelas Experimentales como argumento.

Este modelo educativo pudo salir adelante, sin dudas, gracias a la presencia de la sociedad civil, de las familias y de los propios equipos docentes. En una conversación con el sitio www.alteredu.com.ar, una maestra de la Escuela Experimental “Las Gaviotas”, resume esta idea de forma muy precisa: “El Ministerio se tiene que adaptar a nuestra forma, porque de eso depende que funcionen nuestras escuelas. Deben aceptar que están cobijando una escuela diferente, y ciertas reglas no encajan con nuestras escuelas. Tenemos ya una trayectoria, y si bien en el ´96 intentaron cerrarlas, ya había toda una comunidad que las defendía… En el Ministerio saben que no hacemos paro, que hay familias que nos buscan, así que en los últimos años ya hay un acompañamiento para que podamos funcionar de manera fluida. Nos parece muy bien que dentro de la educación pública estatal se pueda elegir un proyecto pedagógico diferente”, afirma.