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Emoción, ansiedad y nerviosismo: las sensaciones de la vuelta a las escuelas

Este lunes se vivió el primer día de clases en gran parte del país y muchas familias acompañaron a sus hijos hasta la puerta de los establecimientos para completar el ritual previo al inicio escolar.

El primer día de clases  es una jornada que se vive con mucha emoción para toda la familia, tanto los menores como sus padres se llenan de sensaciones en la previa del ingreso a las escuelas. Este lunes comenzó un nuevo ciclo lectivo para miles de niños y adolescentes mendocinos de nivel inicial, primario y secundario en todo el territorio provincial, y las escuelas se vieron colmadas por las familias que arribaron hasta allí para acompañar y despedir a sus benjamines en la previa del inicio del año escolar.

MDZ recorrió varios establecimientos educativos del centro mendocino y conversó con algunas familias presentes para conocer cómo se vivió la vuelta a las aulas.

En la entrada a la Escuela Martínez de Rosas de Godoy Cruz, la emoción por la vuelta a clases fue opacada por una entrada caótica ya que los directivos abrieron las puertas pasados dos minutos de las 8 horas. La fila de padres y estudiantes rodeaba la plaza Biritos y las familias se mostraron ofuscadas ya que la entrada se demora generando caos vehicular en toda la zona. "No entendemos por qué no abren la escuela al menos 20 minutos antes como sucede en todos los establecimientos para que los chicos puedan ir ingresando. Este sistema de dos filas para el ingreso lo implementaron durante la pandemia en todas las escuelas pero es la única que lo mantiene", expresó una de las madres consultadas.

Al respecto, otro de los padres dijo: "El año pasado hablamos con los directivos por este tema pero no tuvimos respuesta, esta situación genera un amontonamiento de gente innecesario ya que toda la escuela se junta en la puerta esperando para ingresar... sería más práctico para todos que el ingreso se realice como en otras escuelas".

En la explanada de la escuela Daniel Videla Correas, los flashes y los abrazos no faltaron para despedir a los niños que cruzaban la puerta de ingreso al establecimiento para comenzar un nuevo año junto a sus compañeros. Quienes arribaron más temprano, tuvieron tiempo de realizar el ritual de despedida hasta que alrededor de las 7.45 les permitieron ingresar a la institución. "Los de 2° a 7° grado ingresaron solos", señalaron los directivos, y gran parte de la masa de familias se dispersó.

Este lunes, miles de niños y adolescentes mendocinos volvieron a las escuelas para comenzar un nuevo ciclo lectivo. Foto: Alf Ponce Mercado / MDZ

Allí quedaron algunos padres y madres durante algunos minutos más y comentaron las sensaciones de sus hijos respecto a la vuelta a clases. "Mi hijo está contento, le encanta venir a la escuela para estar con sus amigos. Quería volver para estar con sus compañeritos. No le costó adaptarse nuevamente a la rutina porque siempre se duerme temprano durante el año, hace muchas actividades así que no tiene problemas en cuanto a eso", comentó una madre.

"Tenían muchas ganas de empezar, reunirse con los compañeritos, extrañaban mucho a sus amigos y la escuela también", comentó otro padre con respecto a sus hijos de 1° y 4° grado de la Escuela Domingo Faustino Sarmiento.

Para quienes por diversas razones tuvieron que cambiar de establecimiento, el comienzo del ciclo escolar representa un momento lleno de expectativas, por lo que el aliento previo de los padres se encuentra más presente. "Mi hijo recién empieza en este colegio así que está emocionado, no está nervioso porque se va a encontrar con algunos amiguitos que ya tenía", respondió la familia de un pequeño que comenzaba 4° grado.

Este lunes, miles de niños y adolescentes mendocinos volvieron a las escuelas para comenzar un nuevo ciclo lectivo. Foto: Alf Ponce Mercado

Otro caso es el de aquellos menores que comienzan el nivel inicial, quienes pueden presentar en mayor medida sensaciones de ansiedad y nerviosismo. "Mi hijo empieza la salita de 5 años, está ansioso y un poco nervioso porque viene de otro jardín, también muy emocionado porque va a conocer nuevos compañeritos", comentó Jorge, un padre presente en el ingreso de su hijo al jardín de infantes de la institución sarmientina.

"Estaba acostumbrado a mucha actividad el año pasado así que estuvimos practicando un poco el volver a levantarse temprano y no hubo complicaciones, quizás con el pasar de los días empiece a costar un poco más", contó respecto a la readaptación del menor a la rutina.

"Vengo a ver cómo va a ser todo ya que fue la mamá quien tuvo las entrevistas con la maestra y la institución. Él no ha tenido adaptación previa porque hoy es el primer día, pero durante los primeros días nos quedaremos al menos una horita para acompañarlo y que se adapte a algo que es tan nuevo para él, una escuela y compañeritos nuevos", agregó.

Este lunes, miles de niños y adolescentes mendocinos volvieron a las escuelas para comenzar un nuevo ciclo lectivo. Foto: Alf Ponce Mercado / MDZ

Todos coincidieron en que la compra de los materiales consignados por cada establecimiento educativo "ha estado muy caro comparado a otros años". "Entre uniforme, zapatillas, todo, entre 50 mil y 60 mil hemos gastado. Ha sido mucha la diferencia. Obviamente ya le compré para todo el año buzos, camperas, pantalones largos, pero está todo muy caro", marcó una de las madres consultadas.

Para muchos, poder conseguirlos se trató de un verdadero periplo. "Hemos buscado precios por todos lados porque no es sencillo salir a comprar todos los materiales, pero pudimos conseguir todo. Entre uniforme, mochila, zapatillas, útiles, hemos gastado por arriba de los $80.000 para uno solo", detalló otro padre.

"Para mucha gente ha sido muy difícil porque ha estado bastante caros los útiles escolares. Hubo mucha gente a la que tuvimos que ayudar con los útiles para sus hijos. Para hacer una compra completa, sólo en útiles, te podés gastar alrededor de $15.000 por niño", señaló Samuel, en el ingreso de la Escuela Sarmiento.

El UPD, un festejo que divide las aguas

El "Último Primer Día" (UPD), exclusivo de estudiantes que comienzan su último año de secundaria, se trata de un festejo que se extiende durante toda la noche previa al inicio de clases e incluye música, alcohol y a veces incluso hasta otras sustancias nocivas que año tras año enciende la polémica. Las familias de los estudiantes se encuentran ante un grieta al respecto.

Los más acérrimos opositores a esta "tradicional" celebración consideraron que "no es apropiado que celebren de esa manera": "No creo que este tipo de festejos sea lo mejor para nuestros hijos, que llegan sin dormir, muchos alcoholizados, al colegio. Deberían generarse otro tipo de espacios para que disfruten del comienzo de su último año de escolaridad".

Por el otro lado, hay quienes avalan estas reuniones de quienes en la gran mayoría de los casos aún no alcanzan la mayoría de edad. "La verdad que me parece muy bien que disfruten de la manera en que lo hacen, cómo se divierten, gritan y bailan. Disfrutan de los últimos momentos junto a sus compañero porque después la vida cambia y se vuelve más dura", comentaron.