Los feriantes del "Persa Mendoza" podrían ser trasladados a un lugar estratégico: ¿desde cuándo?
El incendio ocurrido el 6 de febrero pasado en uno de los principales mercados persas de Mendoza, por causas que aún investiga la Fiscalía N°13 de Ciudad, hizo que el panorama en plena calle General Paz de Ciudad, cambiara. Con el pasar de los días y mientras las tratativas para encontrar salidas a los problemas que el siniestro trajo aparejados para los feriantes de años en el galpón afectado y su aledaño, los comerciantes se ubicaron en las veredas de esa transitada arteria mendocina para poder continuar con sus ventas. Con mantas en el suelo y algunos muebles de que manera provisoria sostienen la mercadería, muchos hallaron al menos un alivio en sus alicaídos ingresos al contar con el apoyo de los mendocinos que por estos días se acercaron al lugar para conocer ofertas y acceder a precios de hasta 30% más económicos que los habituales. Ahora podrían ser trasladados a la Alameda.
Lo cierto es que desde la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza aseguran que la reparación del persa que cuenta con al menos 75 locales (el conocido como Persa Mendoza) que se incendiaron en su totalidad, demorará al menos un año. Y hasta entonces, será necesario ubicar a los comerciantes en un nuevo sitio adecuado a sus necesidades.
Alternativas vigentes
Una posibilidad que podría ser resuelta hacia la semana que viene, es que los feriantes sean trasladados de manera provisoria a un espacio ubicado en calle Córdoba y San Martín (Alameda). En tanto que los al menos 150 puesteros que hasta antes de incendio ofrecían sus productos en el galpón conocido como "El Gigante" (aledaño al que se incendió en su totalidad) podrán regresar a su espacio a más tardar desde el lunes. Así lo anunció Lorenzo Nieva, titular del área de Desarrollo Económico de la Municipalidad. El funcionario detalló el propietario del inmueble se comprometió ante la comuna para realizar las reparaciones eléctricas y otras obras menores que requiere este persa que sufrió daños reversibles.
"Es posible que el lunes a más tardar los comerciantes puedan regresar a sus puestos", aseguró Nieva y detalló que en el caso del predio colindante, es necesario que el propietario del inmueble que por ahora es el que cumple con los requisitos necesarios para que funcionen los 75 puestos que serían trasladados, confirme su decisión. "Es muy probable que la feria empiece a funcionar allí (Alameda) si todo sale de acuerdo a lo previsto, durante la semana que viene", detalló el funcionario.
Aclaró que desde que el incendio se produjo en los locales, la comuna ha mantenido reuniones con representantes y comerciantes para acordar formas de resolver su problemática económica y avanzar hacia nuevas alternativas para que las ventas no se resientan. Lo cierto es que el Municipio no cuenta con espacios propios disponibles. Por eso es que de manera provisoria, el comuna autorizó la instalación de puestos en calle Mitre. Los autorizados para instalarse en este espacio, con su correspondiente credencial son principalmente, los feriantes más afectados del Mercado Persa Mendoza, donde se produjo el incendio. Uno de los inconvenientes denunciados por los propios puesteros tiene que ver con que "algunos vendedores de El Gigante se han hecho pasar por puesteros de el Mendoza para tener más espacio y comodidades en calle Mitre".
La prohibición y los daños "nunca vistos"
Pero además, existe otro detalle clave. En la Ciudad de Mendoza está prohibida la venta ambulante desde el año 1998, cuando el ex intendente Víctor Fayad emitió una ordenanza para poner fin a esa forma de comercio en la ciudad. Desde entonces, las ferias persas fueron el destino de miles de mendocinos y turistas que día a día se acercan a los puestos de las calles Godoy Cruz, Las Heras y General Paz en busca de precios más accesibles y variedad. Así, en el circuito comprendido entre esas calles, a lo largo de varias cuadras comprendidas entre calles 9 de Julio y Patricias Mendocinas (en dirección este-oeste) el ritmo de las ventas de vive de otro modo. Los feriantes, aquellos que llevan más de treinta años en sus puestos comercializando la mercadería que ingresan la mercadería principalmente desde Once, Flores y "La Salada" a la provincia saben de los avatares que a lo largo del tiempo han tenido que enfrentarse para no decaer.
Sin embargo, muchos aseguran que los episodios generados como consecuencia de este incendio les trajo aparejados una gran cantidad de inconvenientes. "Es muy incómodo poder trabajar de este modo, pero es la única posibilidad que por ahora tenemos" comentó el propietario de un puesto dedicado a la venta de ropa deportiva.
Otros, aquellos que sufrieron pérdidas totales, no solo se llevaron la peor parte por tener que afrontar un crédito para volver a tener mercadería disponible, sino que además aseguran que en el caso de tener que trasladarse a otro sector de la ciudad de Mendoza, no los beneficiará desde el punto de vista comercial. "No es lo mismo vender en plena calle General Paz, donde todos saben que estamos a empezar a funcionar en un sector donde casi la gente no llega. Queremos que nos permitan seguir trabajando en calle General Paz", aseguró otro comerciante que prefirió no dar a conocer su nombre. 
El desafío de resolver el "día a día"
Desde la comuna aseguran que ni bien sucedió el hecho, se avanzó en tratativas para que los comerciantes tuviesen acceso a créditos blandos con una tasa no mayor al 24% de interés y que además se entregó un subsidio de 50 mil pesos de ayuda económica para los feriantes más afectados por el incendio.
"También se avanzó en las gestiones para que los comerciantes de este rubro puedan estar nucleados en una asociación que los represente porque hasta ahora no la tenían y con este episodio se dieron cuenta de que lo necesitaban", puntualizó Nieva.
Por el momento, para gran parte de los feriantes que perdieron toda su mercadería y que trabajan en su puesto de Mercado Mendoza las dificultades son grandes. Sienten de hecho, que están en un desventaja. "Hacemos lo que podemos con esta situación, no tenemos mucha mercadería y además estamos trabajando de manera muy incómoda. Solo esperamos que la situación se resuelva lo antes posible", comentó Virginia, una de las comerciantes de la feria que desde hace más de treinta años trabaja con su local de ropa en la ciudad de Mendoza.
A lo largo de las veredas donde es posible encontrar los puestos que han sido autorizados por el Municipio a tirar sus mantas de manera provisoria, es posible encontrar un abanico de opciones. Desde calzados, ropa deportiva, lencería y utensilios de toda clase, hasta juguetes, mochilas y ropa escolar a precios accesibles se ofrecen en los puestos con ofertas variadas en la que el común denominador es la imitación de marcas que se hallan en el mercado tradicional. Es la posibilidad para miles de mendocinos, para vestir a la familia y renovar el calzado. 
"Estas zapatillas cuestan 4 mil y de allí en adelante" dice la vendedora de uno de los puestos ubicados en la vereda del Mercado Persa "El Gigante", que aún permanece cerrado. Sentado sobre un asiento improvisado para pasar las horas mientras dura la claridad, un vendedor asegura que esta es la primera vez que se afrontan a una realidad tan compleja. "La gente se muestra muy solidaria con nosotros, pero al mismo tiempo se nota la falta de dinero; la crisis se hace sentir en todos los ámbitos", dice en relación al nivel de ventas logrado.
Entre los puestos, los carteles con ofertas saltan a la vista, la mayoría escritos con papel y lapicera: tres pares de media por mil pesos, un par de zapatillas por 6 mil o un equipo de gimnasia para adultos por 5 mil pesos, son tan solo algunos de los precios que se leen al recorrer este espacio de la ciudad mendocina. El escaso espacio en las veredas, por momentos, impide el tránsito de personas que llegan al lugar para encontrar precio y variedad. "¿Cuántos sale esta mochila para nena?", pregunta una mamá mientras observa la variedad de modelos disponibles en uno de los puestos dedicados a este rubro. "Yo vengo acá porque siempre encuentro buenos precios para que nada le falte a mis hijos", comento Adriana, que es mamá de cuatro niños en edad escolar. 
Casi al atardecer, comienza en el lugar el trabajo para guardar toda la mercadería. El objetivo es evitar que la oscuridad los encuentre con las mantas aún en el suelo. "Hay mucha inseguridad, por eso apenas se empieza a hacer de noche nos empezamos a preparar y de día estamos muy atentos porque acá estamos a merced de ladrones a toda hora", expresó un comerciante que comenzó con su puesto en calle General Paz en los '80.