La falta de controles favoreció los daños y destrozos por el temporal
A una semana del temporal que azotó el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), todavía se puede ver en sus calles el tendal de destrucción y los afectados que perdieron una enorme cantidad de sus bienes. Tras el desastre, expertos coinciden en que distintas variables aportaron a que esto termine siendo más grave de lo que pudo hacer sido, pero un mayo control podría evitar tales daños en una futura tormenta.
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El ingeniero civil Juan Manuel Cuerda Romero (CPIC 17.601) explicó a MDZ que "la gravedad de estos fenómenos climáticos está vinculada a diversas variables, desde el nivel de conciencia del público acerca de la importancia de consultar a profesionales competentes hasta el nivel de pobreza de la población". Este caso de la pobreza, ejemplificó con los terremotos de Haití en 2010 y el de Japón en 2011, teniendo el primero 300.000 víctimas y el segundo unos 15.000.
En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, el estado edilicio está lejos de ambos extremos, pero muestra una gran cantidad de falencias que propiciaron el terreno para los destrozos. Con respecto a los árboles que cayeron sobre varias vías de la ciudad, el profesor de la Universidad Católica Argentina y socio de la Creek Ingeniería, explicó que "gran parte de la vegetación que actualmente apreciamos proviene de plantaciones que tienen varios años de existencia. Por lo tanto, es probable que, si existe una regulación actual, estas plantas no estén cumpliendo estos estándares actuales. Un ejemplo de esto son los plátanos y eucaliptos, los cuales sufrieron considerables daños durante el último temporal, tienen más de 50 años de antigüedad".
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Otro punto clave, es la regulación sobre las construcciones y la aprobación de proyectos: "Se dispone de normativas que recomiendan criterios de diseño fundamentados en estándares internacionales. En el contexto de nuestro país, la normativa vigente, conocida como CIRSOC da los lineamientos de diseño para garantizar cierto nivel de seguridad. Sin embargo, es importante destacar que esta normativa es de cumplimiento obligatorio únicamente en proyectos de obras públicas", explicó Cuerda Romero.
Agustín Otamendi (CPIC 17.449), ingeniero civil consultado por MDZ, explicó también, sobre el control de los materiales, que "más que nada los controlan los fabricantes mediante los estándares de calidad que aplican, ya sean IRAM o internacionales. Después está la arista legal, donde cualquier negligencia en la aplicación de estos estándares únicamente se detecta al haber una falla que amerite hacer peritajes sobre un material determinado".
Hacia el futuro, el ingeniero Otamendi, sostuvo que "lo más importante en éstos casos es generar conciencia y apelar a la prudencia de quienes quieren hacer alguna instalación ambiciosa". Agregó también que "muchas veces se subestiman los accesorios menores en estructuras. Por ejemplo, si uno diseña una escalera, tiende a despreciar el cálculo de las barandas. No obstante, si esa baranda sale volando en medio de una ráfaga de 150 km/h, como pudo haber ocurrido en Bahía Blanca en el último temporal, las consecuencias pueden ser trágicas. En esos casos, siempre es mejor sobredimensionar".
Tanto en Bahía Blanca como en el AMBA, el temporal sorprendió y no es parte de la agenda anual de la región como sí lo pueden ser los huracanes en Florida y el Caribe. A pesar de ello, la pobreza y la falta de controles más exhaustivos o detallados propiciaron los destrozos, que tuvieron tal envergadura que aún siguen dejando su huella en las zonas afectadas, mientras los trabajos para limpieza y recomposición no alcanzan.


