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Jugar en familia, un regalo para redescubrir la magia de estas fiestas

En estas fechas donde el espíritu de la Navidad y el Fin de Año nos envuelve, es esencial recordar que el verdadero tesoro son los momentos compartidos con nuestros seres queridos.
Podemos aprender de lo niños, a jugar como ellos, con la fantasía, a dejarnos sorprender y a construir nuevas creencias. Foto: MDZ
Podemos aprender de lo niños, a jugar como ellos, con la fantasía, a dejarnos sorprender y a construir nuevas creencias. Foto: MDZ

Estas fiestas representan una oportunidad para destacar el poder del juego como un vehículo para fortalecer los lazos familiares y recuperar la esencia de lo mágico. Es un momento donde las infancias pueden ser protagonistas. Podemos aprender de ellos, a jugar como ellos, con la fantasía, a dejarnos sorprender y a construir nuevas creencias.

El juego no solo entretiene, sino que también une generaciones. Es el lenguaje universal que trasciende barreras y crea puentes entre padres, hijos, abuelos y hermanos. Durante estas fechas, más que nunca, el juego se convierte en la herramienta perfecta para construir recuerdos duraderos y vínculos afectivos profundos.

Jugar es la acción natural más importante de la niñez. Es la manera en la que niños y niñas conocen, elaboran y habitan el mundo; involucrando a su cuerpo, a sus sentidos, desplegando la capacidad para estar con otros, y estar a solas; a comunicarse y a elaborar temores y sufrimientos. La fuerza del jugar está cargada de su mundo interno, y se desarrolla en el mundo real, atesorándose en el interior y propiciando el desarrollo de manera integral y saludable.

Jugar es la acción natural más importante de la niñez. Foto: MDZ.

En la adultez, la prevalencia de los procesos racionales va limitando esas capacidades, por lo que compartir con niños y transitar por esos espacios simbólicos nos habilita a reencontrarnos con esos recursos y a su vez brindarles la oportunidad de ese despliegue. Es una de las funciones del adulto ofrecer la posibilidad de ese espacio simbólico para jugar. Es dar tiempo y espacio de calidad.

Desde Aldeas Infantiles SOS Argentina queremos reconectar con la autenticidad de estas celebraciones. No se trata únicamente de los obsequios materiales, sino de la ilusión, la emoción y la alegría que despiertan en los corazones de todos, grandes y chicos. Los juegos en familia nos permiten compartir risas, aprender unos de otros y fortalecer los lazos que nos unen.

En este sentido, estas festividades se convierten en una oportunidad para recordar la importancia de estar presentes, de compartir momentos significativos y de crear un ambiente de amor y apoyo mutuo. Es el momento perfecto para cultivar valores como la solidaridad, la empatía y la generosidad, fomentando así un espíritu de unidad y colaboración.

Por eso, en estas fiestas, desde Aldeas Infantiles SOS Argentina alentamos a redescubrir la magia latente a través del juego, la complicidad familiar y el amor compartido. Que esta época nos recuerde que lo más valioso que podemos regalar a los niños y niñas es nuestro tiempo, nuestra atención y nuestro cariño.

Estamos viviendo tiempos difíciles, sobre todo para las infancias. Ésta es una oportunidad para regalarles ilusión, la posibilidad de creer y de jugar en familia. Como adultos, somos responsables de ello. Su futuro está en nuestras manos.

Alejandra Perinetti.

* Lic. Alejandra Perinetti, Directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina