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Por la crisis, chicos y chicas de un comedor pueden quedarse sin Navidad

Los comedores intentan apalear el hambre y la pobreza que en niños, niñas y adolescentes supera el 60%. Pero la crisis económica y el ajuste vía inflación también los alcanza. Un caso testigo.
Los comedores en Mendoza viven una crisis sin precedentes Foto: DPA
Los comedores en Mendoza viven una crisis sin precedentes Foto: DPA

La pobreza supera el 40% de la población mientras que en niños, niñas y adolescentes alcanza el 60%. Los comedores intentan apalear el hambre pero la crisis y el ajuste por medio de la inflación  también los alcanza. La forma de responder colectivamente a problemas sociales, como el hambre, tambalea cuando lo esencial que es la comida no se puede conseguir. Piden donaciones para poder llevar adelante el festejo de Navidad.

La situación de los comedores y merenderos se vuelve cada día más compleja y, en muchos casos, insostenible. La solidaridad como valor principal, es parte de la forma de ser y de pensar de quienes sostienen el plato de comida de miles de familias que en sus casas no lo tienen. En la última semana los precios de los alimentos aumentaron entre un 40% y 100% con el cambio de gobierno. El caso del Comedor Merendero Niño de Dios de El Algarrobal es una muestra de que hasta las ollas populares cuestan ponerse al fuego cuando comprar o recibir ayuda de alimentos se hace imposible por el aumento de precios constante. 

El caso que retrata la dureza del escenario en los comedores es el del Comedor Merendero Niño de Dios de El Algarrobal, Las Heras que está atravesando una situación difícil. Todos los años realizan una cena de fin de año para festejar con los chicos y chicas que asisten pero este año no solamente no podrán realizarla sino que además, están evaluando cerrarlo porque no pueden llenar las ollas populares sin alimentos suficientes. Esta es la realidad que existe detrás de los datos duros de inflación interanual que superó el 160%, niños, niñas y adolescentes que se quedan sin un plato de comida semanal y posiblemente sin el festejo de Navidad. 

El caso del Comedor Merendero Niño de Dios de El Algarrobal ilustra la realidad del hambre en Argentina.
Foto: Archivo MDZ. 

Juan Villegas, el encargado del comedor contó a este medio que son 180 chicos los que asisten y que estaban ilusionados con tener su festejo de Navidad "pero la verdad que la situación está complicada. Ya hace un mes que hemos cerrado las puertas por el tema de que no tenemos ayuda, no podemos llegar a llenar las ollas populares que lo hacemos los días miércoles". 

En el Comedor Niño de Dios de El Algarrobal, entregan la cena desde hace varios años pero hace un mes que dejaron de hacerlo. "No lo podemos hacer, ya no llega ayuda, no tenemos colaboración, se han cerrado muchas puertas" explicó Villegas. Como se les está tornando muy difícil sostener el comedor con una inflación que en lo que va del año superó el 148% el encargado manifestó que están con "un pensamiento futuro de cerrarlo porque ya tenemos 9 años de actividad y nunca hemos pasado una crisis tan complicada en el Comedor. La familia sigue viniendo a preguntar cuándo lo vamos a hacer", contó Juan. Pero sin colaboración, sin alimentos "no podemos hacerlo", sostuvo. 

Luego de 9 años de actividad, el comedor evalúa cerrar sus puertas y suspende el festejo de Navidad.
Foto: Archivo MDZ. 

El festejo de fin de año del comedor estaba planeado para el 27 de diciembre pero lo pospusieron al 28 para tener un día más para juntar donaciones. "Teníamos el sueño del 27 de diciembre hacer la fiesta de fin de año y con todo esto la verdad que se nos ha tornado muy difícil y hemos llegado a pensar en tomar la decisión de suspenderla", dijo el encargado, asegurando que siempre es lindo festejar con los chicos pero que lamentablemente no lo pueden hacer sin donaciones. "Todavía no hemos recibido realmente lo que necesitamos" contó agradecido de las 60 pizzas que consiguieron. Pero aún les falta queso, salsa, bebida y juguetes "para darle algo a los chicos".

"Se nos está complicando. Los días pasan y nos hacemos miles de preguntas porque no sabemos si vamos a poder hacerlo o no. Lo último que se pierde es la fe, así que vamos a esperar hasta el último momento antes de tomar una decisión de suspenderlo para ver si podemos llegar a recolectar lo necesario para poder llegar a la fiesta final", concluyó Villegas.