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¿Víctima o victimario? Quién es realmente Leonardo Fariña, el valijero arrepentido

Tiene 37 años. Fue parte de la cofradía de Néstor Kirchner y Lázaro Báez, pero lo señalan como macrista por haberse puesto a disposición de la Justicia como imputado colaborador.

Milagros Moreni
Milagros Moreni viernes, 17 de noviembre de 2023 · 08:31 hs
¿Víctima o victimario? Quién es realmente Leonardo Fariña, el valijero arrepentido
Leonardo Fariña, el exfinancista arrepentido. Fue condenado en la causa "la Ruta del Dinero K". Foto: Télam

Fue investigado, detenido y condenado. Conoció la intimidad de los infiernos. Resucitó arrepentido. Hoy pasa sus días incomunicado. Leonardo Fariña volvió a ser apresado el miércoles cuando fue capturado en un allanamiento en una cueva en el barrio porteño de Belgrano, en la que se secuestraron 500 millones de pesos. El dinero estaba en cajas y valijas, algo que el exfinancista conoce bien. "El valijero" fue el apodo que le pusieron los medios para nombrarlo cada vez que se hablaba de la investigación que lo dejó tras las rejas: la "Ruta del Dinero K".

Por esa causa, en abril de 2021, Fariña fue condenado a prisión por lavado de activos. En principio, para el tribunal, la pena que le correspondía era de ocho años. Luego, se bajó a cinco por haberse declarado como arrepentido y haber colaborado a la Justicia con información que permitía el esclarecimiento de la investigación. La Cámara de Casación, más tarde, bajó la pena que quedó en tres años y medio. En la cárcel, Fariña estuvo dos años y veinte días, hasta que salió a terminar de cumplir la condena con tobillera electrónica. El día que lo detuvieron la llevaba puesta y, por eso, desde su entorno consideran que el operativo, a cuatro días del balotaje entre Sergio Massa y Javier Milei, fue una operación.

Presiones y traiciones son dos palabras que giran en el universo del exfinancista. De las primeras, dicen que no tiene miedo, que está acostumbrado y que las conoce bien. De las segundas, que son habituales en las cocinas del poder y que todavía no se puede relacionar su última captura con una. Algo que afirman algunos que lo conocen es que Fariña debe estar desesperado, porque para alguien que abandonó la cárcel y hasta se arrepintió para reducir el castigo, volver tras las rejas es la pena de la pena.

Camila Rosales, la mujer de Fariña, se acercó a la dependencia en la que está detenido con ropa y comida. No pudo verlo ni quiso hablar con la prensa. Dijo que no está en condiciones. Fariña es un hombre que sabe cosechar vínculos y amor. Con Rosales se casó el 14 de enero de 2022 después de un año de noviazgo. Once años atrás, el 28 de abril de 2011, se había casado con la modelo y mediática Karina Jelinek, pero antes había tenido una relación fuerte con Rosario, una joven platense con la que tuvo un hijo. La mujer lo valoraba como padre. En algunas entrevistas habló bien de él y de su rol con el niño. Además, Fariña conserva viejos amigos, gente de su juventud que poco tiene que ver con la política.

Leonardo Fariña fue detenido el miércoles en una cueva de Belgrano. Foto: NA.

El perfil de un seductor que se arrepintió y se amigó con la Justicia

Siempre fue un seductor. De aspecto atractivo, alto, delgado, tonificado, con tatuajes en el brazo, serio pero con la capacidad de sonreír cuando la situación lo amerita. Se lo conoció de rodete, gorras y lentes de sol, pero su proceso judicial y personal lo llevaron a hacer un cambio de imagen. Fariña definió otro estilo de barba, uno distinto al de sus primeras apariciones y, además, se rapó. Eso no fue lo único que modificó. Desde que se arrepintió y se amigó con la Justicia, o intentó demostrar que lo hacía, estaba más seguro, dicen los que lo conocen. Esa seguridad se notaba y sentía, principalmente, en su forma de expresarse. También en su día a día y en cuánto podía, hasta el miércoles, disfrutar de la rutina con su pareja, casi como si hubiese encontrado la paz de la vida simple, lejos de los lujos y las ostentaciones que supo presumir.

A Fariña se lo vio y escuchó siempre públicamente con una gran capacidad retórica, sin embargo lo caracteriza en su intimidad su timidez. Es un apasionado del Derecho e hizo de la lectura en esa materia su hobby. También contó varias veces que entrenar es su religión. Lo hace por la mañana. Sólo un día canceló el plan, fue para ver el video de cuando el fiscal Diego Luciani pidió 12 años de prisión para Cristina Kirchner e inhabilitarla para el ejercicio de cargos públicos por considerarla jefa de una asociación ilícita y, en ese contexto, rechazó sus planteos de nulidad en la Causa Vialidad.

Sin embargo, para el exvalijero, "al kirchnerismo hay que reconocerle una cuestión única: el sentimiento de fanatismo que crearon, muy arraigado". 

Conoció a Lázaro Báez en marzo de 2010, a sus 24 años, cuando llegó a él a través de una empresa a la que asesoraba en la adjudicación de créditos de leasing. Accedió al negocio de la obra pública entre julio y septiembre del 2010. Su trabajo era "esfumar" el dinero que se ganaba producto de la adjudicación directa de obras del Estado a la constructora Austral Construcciones de Báez. Es decir, tenía que sacarla al exterior, comprar campos o hacer operaciones similares.

Siempre supo que quería disfrutar de la vida y de lo que generara. No quería ser como Lázaro, acumular dinero y nada más. Y eso les valió uno de los primeros cruces entre los dos. La relación de Fariña con Karina Jelinek para Báez era incompatible con la actividad que llevaban a cabo. Decía que era demasiado expuesta y pública y que podía traerle problemas. "Yo no quiero vivir como vivís vos", le respondía el exfinancista. 

Años después se arrepintió del lujo, la noche y la pupurina. "Me subí a una Ferrari y sentí que era Dios, pero era un boludo", dijo en la primera entrevista que dio desde el penal de Ezeiza, al periodista Luis Gasulla, en febrero de 2016. La cárcel lo convirtió en alguien más reflexivo y maduro. Su padre, por quien se arrepintió, lo visitaba una vez por mes con milanesas y para él esa imagen fue irremisible. Sin embargo, este año cuando el hombre murió y Fariña tuvo contacto con el cuerpo, le habló. Sólo pudo decirle una cosa: perdón. Para él todo lo sucedido fue "una vergüenza" y se describió como "un egoísta". 

Sus orígenes en la ciudad de La Plata

Oriundo de La Plata, de un barrio de casas bajas. Cuando Fariña conoció el poder manejaba un Peugeot 206. No le iba mal, pero en poco tiempo supo que podía comprar el mundo y, lo primero que hizo fue cambiar el auto. No midió el salto y pasó al vehículo italiano. Lo mismo con los viajes. No fue a Bariloche cuando terminó quinto año porque sus padres no habían podido pagarlo, pero tiempo después tuvo en sus manos la posibilidad de volar en aviones privados. Reconoció que para llevar esa vida no hacía falta sólo tener los medios, sino el conocimiento para mantenerla y manejarla. No pudo con eso. 

Leonardo Fariña dejó atrás su pasado mediático y con vínculos k cuando se puso a disposición de la Justicia como imputado colaborador. Foto: Archivo MDZ. 

Un año atrás contó que trabajaba en un laboratorio, en una fintech y como asesor de algunos clientes. Celebró que su vida era mejor que la de hace una década. Sin problemas en la calle, con un círculo de gente "chiquito, pero verdadero" y una vida sana. Por primera vez siente que está con una mujer que no lo juzga por su pasado y eso le parece lo más lindo que le sucedió.

Fariña no quiere ver cosas de él que sean viejas. No se busca en archivo. Evita los clips de televisión y todo lo que haya sucedido antes de su detención. Para él su vida está partida en dos. Y la primera parte le da pudor. Considera que la autocrítica es la mejor virtud que puede tener una persona para transformarse. De la época de despilfarro y jet set no le quedó nadie. La soledad fue la luz que le prendían al final de cada fiesta para avisarle que la diversión había terminado. Todo aquello inalcanzable que supo cosechar perdía el brillo cada que miraba alrededor y se encontraba solo. En los negocios y el poder se puede hacer plata, pero no amigos.

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