Educación

Despertar la curiosidad para aprender

La curiosidad es un rasgo propio de la infancia. Los chicos y las chicas, sin embargo, dicen que se aburren en la escuela y esto se refleja en su capacidad de aprender.

Luciana Tixi y Agustín Pardo
Luciana Tixi y Agustín Pardo domingo, 12 de noviembre de 2023 · 01:52 hs
Despertar la curiosidad para aprender
¿Cómo podemos hacer para encender la chispa de la curiosidad? Foto: Freepik

¿Cómo podemos hacer para encender la chispa de la curiosidad?. Ya a mediados del siglo 20, el psicólogo Daniel Berlyne, puso su atención sobre la curiosidad, sobre ese deseo de saber que nos pone en movimiento. Este investigador británico fue el primero en relacionar la curiosidad con el aprendizaje y la clasificó en dos categorías: la curiosidad perceptual, que es el resultado de estímulos externos que nos llevan a interactuar con el entorno, y la curiosidad epistémica, que es ese deseo propiamente humano de descifrar un enigma, de saber. A su vez, Berlyne distinguió la curiosidad como un estado –cuando algo nos despierta curiosidad y una vez que lo resolvimos, se apaga– y la curiosidad como rasgo –cuando el deseo de saber es una constante que nos impulsa a investigar, a desentrañar misterios para revelar la verdad. 

La curiosidad y el sistema de recompensa

En la primera infancia la curiosidad como estado y como rasgo coinciden los bebés y las bebés se sorprenden constantemente por lo que sucede y aparece en el entorno, están en constante descubrimiento. A veces esta actitud de exploración sin descanso puede ser cansadora para los padres y madres que tienen que ir persiguiendo al niño o a la niña para evitar peligros, pero se trata de la actitud que funda el aprendizaje

En un artículo publicado por la revista Neuron, los investigadores Gruber, Gelman y Ranganath difundieron los resultados de sus estudios acerca de lo que pasa en algunas regiones del cerebro cuando se despierta la curiosidad y cómo ésta influye en la capacidad de la memoria. A través de imágenes por resonancia magnética observaron cómo se activan las áreas del cerebro relacionadas con el placer y la recompensa cuando existe una motivación intrínseca como la curiosidad. También detectaron actividad en el hipocampo, un área relacionada con la retención de información e incluso comprobaron que los participantes del estudio lograban retener mejor la información que les despertaba curiosidad

Hoy nos enfrentamos a chicos que dicen que se aburren en las aulas. Foto: Freepik

Activando el estado de curiosidad

Hoy nos enfrentamos a chicos y chicas que dicen que se aburren en las aulas, están desmotivados y resistentes al aprendizaje. Muchas veces esto se relaciona con la velocidad de los estímulos con los que los docentes tienen que competir. Se trata de chicos y chicas que tienen contacto constante con tecnologías (juegos, videos, contenidos de redes sociales) que requieren poca atención y persistencia. Entonces, cuando en la escuela, hay que enseñar temáticas complejas, a veces resulta complicado. 

Pero la curiosidad podría ser una forma de atravesar estas aguas estancadas del aburrimiento. El especialista en educación Hernán Aldana Marcos dice que la sorpresa es un factor clave para activar la curiosidad. Entonces, ya sea que seamos padres, madres o docentes, un objeto inesperado, un comentario gracioso, la imitación de una voz, pueden ser nuestros aliados para despertar la curiosidad, porque se trata de eventos que llaman la atención dormida del cerebro. 

A partir de ahí, en el aula, el desafío de los y las docentes es el de generar buenas preguntas, es decir, interrogaciones que sean interesantes para los estudiantes, que abran el problema a otras perspectivas o enfoques, que sean factibles de ser respondidas por ellos a partir del análisis, reflexión o búsqueda de más información. Es importante que los estudiantes sientan que pueden resolver estas preguntas y que sus respuestas son valiosas porque eso hará que se sientan satisfechos a nivel cognitivo y aumentará su sentimiento de autoeficacia. 

Desde casa, los padres y madres tenemos que prestar atención a cuando se abren las ventanas del interés y exprimir el potencial de esos momentos. La bióloga y doctora en educación Melina Furman dice que para estimular la curiosidad en lo cotidiano hay que escuchar qué nos preguntan, qué les interesa saber, y proponerles a partir de eso ir a buscar más información, videos, libros, conversar con otras personas. Las actividades de la escuela también son un buen botón para despertar la curiosidad: por ejemplo, si mandan un cuento, podemos averiguar sobre el autor, sobre el cuento y lo que pasa en él. 

Las actividades de la escuela también son un buen botón para despertar la curiosidad.

En Wumbox, cuando desarrollamos las actividades de la plataforma de aprendizaje adaptativo que hoy se usa en varias escuelas y consultorios, la curiosidad fue un elemento clave que tuvimos en cuenta. Los contenidos curriculares a aprender y ejercitar se presentan como juegos o desafíos que tienen un sentido: por ejemplo ayudar a un personaje a llegar a un lugar determinado, o descubrir el camino para llegar a un tesoro, o comprender un texto sobre un detective que tiene que resolver un misterio. Pensamos en temáticas y ejercitaciones que despierten la curiosidad por saber qué va a pasar y de esta forma generen una motivación intrínseca que los mueva a sostener la atención y aprender.

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