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El agua que tenemos y no cuidamos

La naturaleza es sabia y el agua tiene un ciclo que le permite renovarse, sin embargo, las actividades de los seres humanos como la deforestación, la agricultura y la ganadería, lo modifican.

La razón de que no pensemos mucho en el agua, que usamos cotidianamente; y muchas veces, desperdiciamos; es que este fluido, esta substancia química, inodora e incolora; y por sobre todo sobreabundante; está presente en todos lados: en nuestras canillas, en cuerpos de aguas superficiales (ríos, lagunas, charcos, embalses, océanos), aguas subterráneas, atmosfera, dentro de los cuerpos de los seres vivos, como en la luna y estimamos también en otros cuerpos celestes.

En nuestros cuerpos el volumen de agua varía entre el 58% al 75%, dependiendo de tamaño de estos. También, somos muchos los que nos preguntamos porque nuestro planeta no se llama ‘Planeta Agua o Azul’, en vez de planeta ‘Tierra’; ¿Quizás la exploración del espacio llegó demasiado tarde a mostrarnos la verdadera imagen azulada de nuestro planeta?

El agua y el aire; ambos fluidos; no son ni han sido foco de preocupación para la humanidad, hasta que se empezó a tocar en nuestra era, el tema ambiental, como algo más elaborado; o claro está, cuando en lo que respecta al agua, cuando la escasez o sobreabundancia de esta afectó civilizaciones enteras, productos de inundaciones o sequias históricas; situaciones que ahora parecen ser cosa de todos los días en nuestro tiempo.

¿Quizás la exploración del espacio llegó demasiado tarde a mostrarnos la verdadera imagen azulada de nuestro planeta?.

Pareciera que hoy, de acuerdo con el mediáticamente llamado "Cambio Climático", el ‘efecto de invernadero aumentado’ está agudizando las realidades del recurso agua, creando extremos. Es decir, trayendo más sequias, más inundaciones, a regiones donde ya existían estos fenómenos; y por sobre todo creando un desafío mayor para poder predecir la productividad de la agroindustria y ganadería.

La sabia historia nos enseña que grandes e importantes civilizaciones y conglomerados urbanos han estado y siguen estando significativamente asociados a grandes ríos, los ejemplos abundan: Antiguo Egipto-Nilo, Roma-Tíber, Rin-Europa Central, India-Ganges, Éufrates/Tigris-Civilizaciones Mesopotámicas, Rio Yangtzé-China.

Clara e históricamente, la civilización del antiguo Egipto dependió y se desarrolló dependiendo de los beneficios de la cuenca del Nilo; como su abundante sedimento, fuente de nutrientes para la cosecha de alimentos. El rio Nilo, funciona y funcionó como vía de transporte de mercaderías, fuente de una gran riqueza ictícola y por supuesto, como fuente de riego de cultivos y fuente de agua potable.  El hecho de la construcción de la gran represa de Aswan; década 60´-70’; rio arriba en el Nilo; que provee gran parte de la energía al moderno Egipto; trajo como consecuencia; una serie de impactos ambientales que cambiaron parcial; pero significativamente la cuenca de dicho rio. Como resultado, la pesca en el otrora superabundante delta del Nilo disminuyó, así como las inundaciones de estación; que tanto enriquecieron a la producción de cultivos del antiguo Egipto. Hoy en día, las Naciones Unidas, recomienda la construcción de represas y diques de tamaño intermedio y menor; claramente no represas gigantescas como antes, que alteraron significativamente las cuencas de los ríos.

Pareciera que hoy, el "Cambio Climático", está agudizando las realidades del recurso agua, creando extremos. Foto: MDZ.

Si pensamos en grande; y pensamos a nivel ‘cuenca’; la misma cuenca del Nilo; está compuesta por unos 10 países y más de 300 millones de habitantes. Las fuentes de agua; están controladas por las naciones ubicadas rio arriba –Tanzania, Kenia y Uganda-; y estas se encuentran reguladas por legislación heredada de los ex colonizadores británicos. Es facilísimo imaginarse; que una gestión ineficiente y/o no solidaria del recurso agua en esta cuenca; podría fácilmente, ser la chispa para la primera guerra por el agua, más precisamente cuando es claro que Egipto, rio abajo es la nación que más crece y que más necesita agua.

Hoy en día, ya comenzamos a observar cada vez más situaciones no resueltas, cercanas y disimiles con respecto de la abundancia o escasez del recurso agua: basta ver la situación de la región Cuyana, donde hay gran capacidad de aguas producto de grandes y variados embalses; si comparamos con nuestros vecinos en Chile, cruzando los Andes en la misma latitud; donde en la altamente poblada área metropolitana de Santiago de Chile la escasez del agua está despertando más de una alarma.

Recordemos que la escasez de agua en varias regiones del mundo ya ha causado que varias regiones construyeran plantas desalinizadoras. Estas obras si bien son una solución a veces inevitable; es claro que también son obras de infraestructura muy caras, y con un gran consumo energético; que replantea por lo tanto también un replanteo de la producción y distribución de energía en las zonas donde se construyen.

El fluido agua es tan importante, que es el ´transportador´ clave y primordial de energía, químicos, substancias y nutrientes de nuestro planeta, incluso con más influencia que el aire mismo. El agua mantiene la temperatura, circula la temperatura, la baja y la aumenta de acuerdo con los ciclos climáticos y estaciones. El ejemplo de las corrientes marinas es clave para entender este fenómeno. Del mismo modo, este recurso, es un fluido compuesto con substancias orgánicas e inorgánicas que son transportadas de un lugar a otro, afectando y enriqueciendo grandes extensiones de tierra.

Más allá del uso necesario del agua; nuestra civilización ha sido demasiado ineficiente en la utilización de esta. Foto: MDZ.

No al azar; pues este no existe; solo que frecuentemente no comprendemos la naturaleza de las cosas y/o o sus causas; hoy en día, los conglomerados poblacionales más numerosos se encuentran en Asia; donde la fuentes de aguas superficiales de ríos como el Mekong, Irrawady, Yangtsé, Amarillo, Ganges-Brahmaputra de manera conjunta proveen de la mayor cantidad de agua dulce al área más poblada del Planeta, es decir donde hay mucha agua, hay mucha población, también acompañada de mucha biodiversidad. En otro sentido, la escasez de agua en lugares como el Norte de África y en zonas de Medio Oriente, el acceso al agua potable y su relación con la salud humana; crean desafíos para el desarrollo humano y la vida en general. Como buena noticia, se espera que para un futuro próximo el acceso de la población global a agua potable alcance el 90% del total de la misma; lo cual es un considerable avance, si consideramos que el porcentaje en 1970 llegaba solo al 30%.

En resumen, de cuentas; el agua, tanto como el aire y la infraestructura; son bases irremplazables para una civilización perdurable en el tiempo. Es curioso del mismo modo afirmar que las sondas enviadas a la Luna o al planeta Marte, en busca de vida extraterrestre, o incluso una habitabilidad mínima para los humanos; buscan y buscaron agua y otros gases básicos para la vida; porque sin esos fluidos; la vida, tal como la conocemos; es casi impracticable.

La relación entre la civilización humana y el recurso agua; es casi ´marital’. El agua es el solvente universal, es transportador principal de nutrientes para nuestros cultivos, fuente de alimentos –pesca-, lugar de descarga de desperdicios, medio esencial para la limpieza e higiene, componente esencial para procesos industriales, medio por donde se transportan la mayoría de las mercaderías alrededor del globo, fluido para refrigeración y calefacción; además de otros usos esenciales como los medicinales, de recreación y para el procesamiento de alimentos. Es más, el agua es sacra o tiene una función de purificación sacra; para la gran mayoría de las religiones.

Vale la pena recordar que la biodiversidad existente en el agua de nuestro planeta; es más abundante tanto en complejidad, como en cantidad de especies y de seres vivos; si comparamos la vida en las aguas superficiales con las especies que habitan los continentes. Está comprobado que la magnitud e influencia de este enorme ecosistema global es tal; que los cambios en la naturaleza que afectan al plancton marino, como los cambios abruptos en la temperatura de aguas; podrían afectar al planeta entero de manera casi irreversible.

Más allá del uso necesario del agua; nuestra civilización ha sido demasiado ineficiente en la utilización de esta. Esto no es cuestión de culpar a nadie; sino de concientizar y finalmente; ponerle precio justo al uso del agua; crear una estrategia clara y eficiente de terminar con el desperdicio de este vital recurso.

El uso de cuerpos de aguas superficiales como vertederos de desperdicios, fue y sigue siendo la solución más barata, tanto como ineficiente al mediano y largo plazo. Ejemplo claro fue el londinense rio Támesis; que recientemente ha sido restaurado como ecosistema.

El problema ambiental de la escorrentía descontrolada; es por seguro otro problema ambiental grave; aguas superficiales que antes corrían y eran filtradas por pastos y arbustos; ahora corren a más velocidad, como en los centros urbanos, sobre pavimento y asfalto, con contaminantes y sedimentos; que llegan a cambiar las aguas de ríos y lagos. Las aguas típicamente se vuelven más turbias; limitando significativamente la fotosíntesis; por lo tanto, el desarrollo de la vida misma; colapsando así, por ejemplo, el recurso pesca en dichos ecosistemas.

La biodiversidad existente en el agua de nuestro planeta; es más abundante tanto en complejidad, como en cantidad de especies y de seres vivos.

En nuestro país, la cuenca ACUMAR, a pesar de las ultimas tenues mejoras; es un claro ejemplo de cómo una nación sigue utilizando muchos cursos superficiales de aguas, como vertederos de basura; pasando por alto así; otros servicios ecosistémicos, como la pesca, recreación, estética; etc.; además de afectar directamente la salud de la población ribereña.

Otro claro ejemplo del uso abusivo y no racional del agua; es el uso indiscriminado y no racional del agua superficial para irrigación.  Los ejemplos más claros son el desastre ambiental del Mar de Aral –donde dicho cuerpo de agua disminuyó en más de un tercio de su tamaño original y natural, a causa de que el agua simplemente fue utilizada rio arriba para regar cultivos como el arroz y algodón, en zonas casi desérticas-, y la no tan bien gestionada cuenca australiana de los ríos Murray-Darling; cuyas aguas han dejado de desembocar en el Océano, puesto que el agua se utiliza para irrigar cultivos como el arroz y algodón, en zonas naturalmente carentes de agua-.

Si mencionamos el tema del ‘Cambio Climático’; nos debería llamar la atención, porque el vapor de agua –Rey de los Gases Efecto Invernadero-, no se menciona entre los gases causantes de este fenómeno. Nuestra civilización, mediante del uso de aguas subterráneas para riego y otros usos, ha alterado claramente el ciclo del agua; puesto que el agua bombeada a la superficie es inyectada artificialmente en el ciclo del agua, además de acelerarlo; aumentando así el vapor de agua y agua en otros estados. Recordemos, que las aguas subterráneas; tienen un tiempo de permanencia y estabilidad geológica que mantiene la misma de modo casi ´durmiente´; que hace que la reinserción natural del fluido al ciclo de agua activo; suceda de modo lento; comparativamente con el bombeo artificial de aguas subterráneas.

Coincido con muchos expertos en la materia; que la única manera de minimizar los riesgos ambientales, asociados al agua; es la de mejorar los esquemas de precio en el mercado de precios ya existentes; agregando un valor económico del agua más categorizado, especifico; que incorpore el valor de todos los usos y de acuerdo con las capacidades ecosistémicas y la idiosincrasia de los pobladores de las cuencas. Una vez asignado un precio al uso de agua en el mercado regulado; esto ayudará claramente a racionalizar su utilización, por lo tanto, mejorando la eficiencia en el uso del recurso.

Como excepción a la regla del agua con precio económico, el agua para consumo humano directo; debe permanecer en una cantidad justa y adecuada; como ‘otorgada como derecho humano’, de este modo se limitará la avaricia de algunas corporaciones que se alejan de lo ético al perseguir sus tan necesarias ganancias.

Finalmente, como ser humano; no me gustaría vivir en un planeta; donde comience la primera disputa bélica por este recurso; por lo tanto, sostengo que el cuidar el recurso debe ser foco principal para gobiernos, instituciones intermedias, empresas y familias. El tema del agua es mayoritariamente interjurisdiccional, por lo tanto, su abundancia, sobreabundancia y escasez impacta e impactará sin importar la nacionalidad, limites, raza o religión.

El agua nos conecta, sin importar donde estemos, es como el aire, es de todos y para todos, hay que cuidarla responsablemente.

Pedro J. Toranzo.

* Pedro J. Toranzo, es consultor y académico en Gestión de Riesgo Ambiental y Sostenibilidad. Autor del Manual de Gestión de Riesgo Ambiental.