Educación

El feedback: un actor clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje

Las devoluciones que hacemos como padres, madres o docentes a los niños y niñas es fundamental tanto para el desarrollo de sus habilidades sociales como para la construcción de sus conocimientos.

Luciana Tixi y Agustín Pardo
Luciana Tixi y Agustín Pardo lunes, 23 de octubre de 2023 · 14:00 hs
El feedback: un actor clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje
Pensemos lo incómodo y hasta estresante que resulta ser calificados y no saber qué hicimos bien y qué hicimos mal. Foto: Freepick.

¿Qué características debe tener la retroalimentación para que potencie las capacidades de los niños y niñas?

Por una crianza y una educación basadas en el diálogo

Una de las especialistas en educación más reconocidas de Argentina, Rebeca Anijovich, dice que las devoluciones que hacemos como docentes sobre el trabajo realizado por los estudiantes influye mucho en la consolidación del aprendizaje. La idea que subyace a esta afirmación tiene lógica: aprenderemos mejor si sabemos qué es lo que estamos haciendo bien y qué es lo que estamos haciendo mal. 

El modelo de educación tradicional, donde el estudiante es un ser pasivo que recibe los contenidos que le transmite el o la docente, no tenía en cuenta la necesidad de hacer una devolución sobre el trabajo o las evaluaciones de los estudiantes. A los alumnos y alumnas se les devolvía la prueba con cruces rojas o con tics verdes, con un “¡Muy bien!” o un “Incorrecto”, una nota numérica y sin mayores explicaciones. Pensemos lo incómodo y hasta estresante que resulta ser calificados y no saber qué hicimos bien y qué hicimos mal. Es como moverse en un cuarto oscuro, no sabemos qué movimientos debemos repetir para llegar a la puerta. 

Desde la psicología y las ciencias de la educación, se empezó a marcar la necesidad de dar una devolución más dialogada, que habilite el intercambio entre docente y estudiante, porque es en este intercambio que el estudiante aprende por dónde tiene que ir, qué acciones de pensamiento tiene que repetir.

Foto: Freepick.

En la crianza, esto se repite. ¿Cuántas veces les decimos a nuestros hijos o hijas pequeños “Dejá de portarte mal” o “¡Sos un genio!” y vemos en sus caras un gesto de desconcierto como si no supieran a qué nos referimos? Cuando los niños y niñas son chiquitos todavía no entienden qué puede ser portarse bien, o qué fue lo que los hace ser unos genios. Eso también implica un aprendizaje. 

Las devoluciones “formativas”, son un intercambio en el que los padres, madres o docentes damos información a los estudiantes, o hijos e hijas, sobre lo que hicieron, y los invitamos a pensar –o los guiamos cuando son pequeños o pequeñas– para que en ese diálogo construyamos juntos el aprendizaje. 

Las características de las devoluciones positivas en educación

Melina Furman, doctora en educación e investigadora, dice que una de las claves del feedback efectivo es el balance entre valoraciones y sugerencias. Las valoraciones, tienen que ser concretas, no generales o por cortesía. Por ejemplo, “me parece que está muy bueno el primer párrafo del ensayo porque queda claro de qué vas a hablar” o “¡Te felicito! Veo que mejoraste tu ortografía”. Lo mismo sucede con las sugerencias, que tienen que ser específicas: “me parece que podrías ser más directa” o “me parece que tendrías que buscar frases más cortas”.  En casa, esto puede ser difícil de llevar a cabo porque estamos apurados por las obligaciones cotidianas, pero es recomendable poder generar tiempos y espacios en los que conversemos con nuestros hijos e hijas acerca de su comportamiento o sus hábitos, y lo hagamos de esta manera señalando específicamente sus logros y nuestras sugerencias. 

Otra buena estrategia para dar una devolución es preguntar para hacer visible el procedimiento mental por el cual el o la estudiante llegaron a los resultados: “¿Cómo lo resolviste? ¿Qué te hace pensar esto o aquello?”. 

Ofrecer apoyos también es importante para que los niños y niñas, incluso los adultos y adultas, sientan que tienen de qué agarrarse para avanzar. En este punto, cuando somos quienes enseñamos, tenemos que poder leer hasta donde ofrecer esa ayuda, hasta dónde ellos o ellas pueden solos. Si vemos que no tienen de dónde partir para resolverlo entonces podemos mostrarles cómo lo haríamos nosotros, o ayudarlos a pensar los primeros pasos para el resolver el problema. 

Desde Wumbox entendemos que la retroalimentación es fundamental para acercar a los y a las estudiantes a esas zonas de desarrollo próximo, a esos conocimientos o habilidades que están un poco más lejos, pero a los que pueden llegar con un poco de ayuda, por eso la plataforma de aprendizaje adaptativo que creamos permite a los y a las docentes o terapeutas hacer un seguimiento de cada uno de los y de las estudiantes, para monitorear dónde están fallando y qué tipo de apoyos hacen falta para se sientan seguros en el camino hacia el aprendizaje. 

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