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Día de la Madre: una huella eterna

Es el Día de la Madre y siempre es una linda fecha para pensar y repensar sobre esta figura tan importante en nuestra sociedad, en nuestro barrio, en nuestras comunidades, en nuestras familias.
La maternidad no tengo dudas es entrega. Total y absoluta. Foto: Gentileza: MCB
La maternidad no tengo dudas es entrega. Total y absoluta. Foto: Gentileza: MCB

En estos últimos años, las redes y la comunicación se han centrado mucho en tratar de analizar el concepto de la maternidad desde un enfoque relacionado con la superabundancia de contenido y de responsabilidades que tenemos las mamás en esta época. El trabajo, las licencias, las tareas de los chicos, los médicos, el bienestar personal, los juegos con cada uno, los programas con amigos, las tareas de la casa, cocinar, lavar.

Todo esto no solo se presenta como una nueva configuración, sino que muchas veces el pensarlo y analizarlo, hace que se vea todo realmente como una carga imposible de sostener, o de atravesar. Demasiadas exigencias y frentes para cubrir, y en algún punto, esa presentación hace que mas de una mujer escape a esta forma de vida que al parecer no invita muchas veces a sumarse.

Cecilia y su mamá Juana.

Y es por ello que a mi me gusta pensar y compartir otra forma de considerar la maternidad, que no quita la anterior, sino que la mira de un lugar distinto. Esa forma me lleva inevitablemente a pensar en mi mamá, y se que en ellas se reflejaran un montón de otras.
Porque es que pensando en Juana, que me sale mejor la definición. La maternidad no tengo dudas es entrega. Total y absoluta. Y es realmente un gran misterio el desarrollo de esa característica, que muchas veces no existe de esa manera, antes de la llegada de un hijo.

Esa entrega que tuve el gusto de vivenciar, es un modo de amor que supera cálculos humanos. No se piensa ya en la conveniencia personal, sino mas bien en el bienestar de un tercero que vivió parte de su vida en el mismo cuerpo. Basta detenerse en algún momento en la dinámica de los días, para advertir mamás tomando colectivos para llevar a sus hijos a la escuela, en las
guardias de los hospitales, inventando comidas para que alcance para todos. Largos viajes las que tienen que llevar a sus hijitos al Garrahan, o noches en vela cebando unos mates para acompañar mientras estudian para la facultad.

Esa entrega que tuve el gusto de vivenciar, es un modo de amor que supera cálculos humanos.

Pensemos con pausa, ¿Esto no es realmente un verdadero acto de amor? Yo me atrevería a decir, una revolución de amor. Y ¿Saben que? esto pasa todos los días, y seguramente no es noticia, pero este gran vinculo de trascendencia que se inicia ante la noticia de un hijo, es parte esencial para describir la maternidad, para describir a las mamás. Sin la fuerza de ese amor, todo seria mas difícil, y sin duda que la configuración de la vida cambió, pero lo que versa y perdura para siempre serán esas entregas diarias que le abren paso a un gran modelo de amor, de vida.

Hoy yo ya no la tengo físicamente, pero recordar la manera de amarnos hace que su huella en mi vida dure para toda la vida.

Feliz día a todas las mamás y a todos los hijos que ven en las suyas un reflejo infinito de bondad y amor.

* Lic. Maria Cecilia Bordon, politóloga.
@cebordon