La dura realidad de muchos estudiantes que condiciona su desempeño académico
En estos días, muchos jóvenes anhelan estudiar y terminar una carrera universitaria. Con la ilusión de ser profesionales y dedicarse a lo que les gusta, se embarcan en el sueño para lograr el objetivo.
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Sin embargo, la vida del estudiante no es para nada sencilla: a la facultad hay que dedicarle una buena parte del día, ya que ser universitario implica cursar, estudiar y rendir. Este círculo vicioso se repite constantemente, y es necesario invertir tiempo y dinero.
El problema se genera cuando el segundo ítem empieza a tomar protagonismo, ya que así sea por estudiar en universidad privada o por encontrarse en la necesidad de obtener un salario para darse algún gusto de vez en cuando, hay muchos jóvenes que deben trabajar para cubrir sus estudios.
Por lo tanto, hay muchos estudiantes que deben tener un empleo a la par, entendiendo que deberán resignar tiempo de estudio para poder desempeñarse laboralmente.
Lamentablemente, no es una situación fácil para los jóvenes, y así lo cuenta Julieta, de 26 años, que actualmente cursa el tercer año de abogacía: "Se hace cuesta arriba, porque es difícil coordinar el tiempo para estudiar y laburar a la vez, sobre todo cuando empieza la época de finales y parciales", señaló.
En esa sintonía, explicó que intenta dedicarle más tiempo al estudio los fines de semana, ya que es el momento donde no trabaja ni cursa en la universidad.
"Hoy por hoy no podría solo estudiar, ya que con mi mamá estamos viviendo solas, y con un solo sueldo no alcanza, así es que trato de llevar las dos cosas a la par", sentenció la estudiante.
Por otro lado, le comentó a MDZ que a ella y a sus compañeros le ayuda el hecho de no tener cursado obligatorio, y que por lo tanto, es un poco más "sencillo" coordinar ambas actividades; aunque en contraposición, relató que muchos alumnos han solicitado a la facultad tener disponible el turno noche para cursar, pero la institución ha hecho oídos sordos al pedido.
Magalí tiene 21 años, y atraviesa una situación similar a la de Julieta, con el agravante de que su universidad es privada, y está pagando alrededor de $50.000 de cuota. La joven se encuentra en tercer año de nutrición, y define el hecho de trabajar y estudiar al mismo tiempo como "agotador".
A sabiendas de que es muy complicado cumplir con ambas obligaciones, asume que "no se puede todo perfecto. Intento no sufrir si desapruebo o si no rindo al 100% en el trabajo. Obvio que siempre trato de dar lo mejor de mi", declaró.
En Argentina, las estadísticas con respecto al tema marcan que el 47,3% de los jóvenes que están entre los 18 y los 24 años de edad cursa algún nivel educativo, mientras que el 12% de ese total estudia y trabaja.
Estudiar y trabajar en simultáneo es todo un desafío. Los jóvenes intentan atravesarlo de la mejor manera, con el objetivo de no morir en el intento. Están decididos a ser profesionales, y no tienen miedo de enfrentar ningún tipo de obstáculo.
