Postales de la historia

¿Pudo ser Juana "la Loca" la primera feminista de la historia?

Juana I de Castilla, llamada la Loca, fue reina de Castilla, Aragón y Navarra. Era hija de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Fue reina de Castilla durante 50 años.

Carolina Pons martes, 10 de octubre de 2023 · 10:29 hs
¿Pudo ser Juana "la Loca" la primera feminista de la historia?
Juana de Castilla fue apodada "la Loca".

Nunca ejerció ningún poder efectivo y fue encerrada como prisionera en una casona-cárcel en Tordesillas, primero por orden de su padre y luego por su propio hijo, Carlos I, quienes la apodaron "la Loca" para apartarla del trono que legítimamente le correspondía. Por este motivo permaneció encerrada durante 46 años, hasta su muerte en 1555.

La autora le da voz a aquel personaje de la historia de acuerdo con los cánones de la actualidad donde el rol y los derechos de la mujer ocupan un lugar diametralmente opuesto al de los tiempos de Juana de Castilla y abre una curiosa interpelación: ¿y si Juana la Loca no estaba loca?". Veamos:

Yo Juana, llamada vulgarmente 'la Loca', llevo en mí la necesidad imperiosa de ser reivindicada y expongo para eso mi versión de los hechos. Sean ustedes, que no conocieron ni padecieron mi sufrimiento los verdaderos testigos de mi desgracia, y puedan juzgarme desde el interior de una mujer que clama a pesar de los años.

Siendo la reina de Castilla y Aragón, necesito confesar mi verdad. Aquella que me fue negada, ultrajada, guardada por todos los que desearon mi muerte para quedarse con este trono que me consume en vida. He sido víctima de las atrocidades mayores que un ser humano pueda soportar. Dicen que estoy loca, pero ¿ quién está loco en realidad?  Me he negado desde pequeña a recibir los sacramentos de una religión que todo lo prescribe, anulando lo más poderoso de un ser, ése que habita en el alma de toda mujer.

Me han quitado la posibilidad de reinar por todos y para todos los súbditos de éste, mi reino. Han querido acallar mis voces interiores y mis deseos sexuales, torturándome física y mentalmente, pero en el fondo no he perdido mi dignidad de mujer. He amado con toda mi alma, sí, a vos, Felipe, padre de mis seis hijos, el hombre al que siempre quise, el elegido de mi corazón.  He dejado mi vida en estas paredes llenas de lujo y de desprecio, pero ahora en el final de mis días, presa en estos calabozos que no tienen voz, he luchado con la fuerza de una leona enjaulada contra todos aquellos que han querido mi desgracia.

Monumento a Juana de Castilla, España. Foto Shutterstock.

He sido víctima de las infidelidades más oscuras que un esposo pudiera cometer y que una esposa pudiera soportar, pero me queda la grandeza de haber conocido el amor y haber disfrutado en plenitud de los placeres que el cuerpo puede brindar. He sufrido en carne propia los infinitos delirios, la extrema codicia, la ambición sin límite que mi familia posee, pero entendí que es mejor morir en soledad que enajenada con poderes reales que me alejan de mi ser más auténtico y profundo.

Nunca me han vencido, porque jamás claudiqué, nunca he aceptado esta derrota como propia. He luchado con cuerpo y alma para defender todo aquello que a mi entender se aparecía como correcto y justo, aún a pesar de este encierro y tortura a la que fui sometida durante casi 50 años.

Mi voz no será acallada, aún en el final de mis días, porque he vencido a la muerte del alma.

 * Carolina Pons es escritora y periodista

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