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La inteligencia artificial, ¿nos impulsa o nos asfixia?

La inteligencia artificial llegó para quedarse. Si esto es algo bueno o malo, es una pregunta que nos hacemos todos. Pero, si consideramos que se trata de desarrollos reales, cada vez más complejos, creo que lo mejor es pasar directamente a la siguiente pregunta de la lista.

¿Qué vamos a hacer con esta tecnología? ¿Qué clase de decisiones vamos a tener que tomar? ¿Cómo vamos a adaptarnos e integrarnos con esta nueva realidad en el futuro? ¿Nuestras actividades, sobre todo las profesionales, van a tener que adecuarse a estas poderosas herramientas?

El complejo universo de la inteligencia artificial (IA) puede que sea el siguiente gran paso en la historia de la humanidad. Primero fue el fuego, después vino la electricidad. El siguiente descubrimiento transformador fue la llegada de internet y, con el paso de los años, el desarrollo de la gran digitalización que hoy protagonizamos. Así, es una consecuencia natural de esta cadena de evolución técnica que hoy estemos parados ante la inteligencia artificial. Tarde o temprano será momento de hacerle frente, y ya todos sabemos que siempre es mejor prevenir que curar.

Aunque el desarrollo inteligencia artificial no es algo nuevo, sí es cierto que en los últimos años muchas herramientas que funcionan a base de esta avanzada tecnología se convirtieron en moneda de uso común. La cruzada democratizadora de la inteligencia artificial se extiende desde los videojuegos, las aplicaciones y los sistemas de seguridad o de gestión hacia herramientas específicas de trabajo, como buscadores o generadores de contenido entre tantas otras soluciones funcionales.

Pero, ¿qué pasa cuando la inteligencia artificial está en manos de los más poderosos? Hoy existen desarrollos IA muy avanzados y, también, muy mitificados. Es muy difícil que los simples mortales de este lado del mundo podamos saber con certeza qué es lo que está pasando en las oficinas de Mountain View o en la mente de Elon Musk. Pero, si con unos pocos clicks tenemos algunas opciones para divertirnos o agilizar nuestro trabajo, es imaginable que otros más pudientes en términos de recursos y conocimientos puedan llegar a usos más sofisticados.

Un gran caso de éxito es Facebook AI Research (FAIR). Un grupo de investigación de inteligencia artificial fundado en 2013 por Facebook, con el objetivo de desarrollar tecnologías de IA avanzadas y mejorar la experiencia de los usuarios en la plataforma. FAIR está compuesto por un equipo de investigadores, científicos de datos e ingenieros con experiencia en IA y aprendizaje automático. Quienes han trabajado en varios proyectos, incluyendo el desarrollo de un sistema de reconocimiento de voz y lenguaje natural, el uso de IA para mejorar la calidad de las sugerencias de amigos en Facebook y el desarrollo de sistemas de IA para mejorar la seguridad y detectar contenido inapropiado.

Entre los avances que más controversias han despertado, sobre todo después de las internas que salieron a la luz entre ciertos colaboradores y altos mandos, está Google Brain. Un proyecto de inteligencia artificial y aprendizaje automático, liderado por Google y fundado en 2011 con el objetivo de desarrollar tecnologías avanzadas para mejorar sus servicios y ayudar a resolver problemas mundiales.

A cargo, también, de un equipo de investigadores, ingenieros y científicos de datos con amplia experiencia en IA y aprendizaje automático, Google Brain es considerado una de las principales organizaciones de investigación en inteligencia artificial en el mundo y ha contribuido significativamente con el avance de esta tecnología.

¿Existe inteligencia artificial con conciencia? Esta es la otra gran pregunta. Google está en el ojo de la tormenta por algo que todavía no sabemos si solo es una short story de ciencia ficción o un hecho real. Uno de sus ingenieros, Blake Lemoine, afirma que una inteligencia artificial desarrollada por la compañía tiene conciencia y puede mantener conversaciones trascendentales con él, además de ser “sensible” y “sintiente”.

La respuesta lanzada desde Mountain View no tuvo reparos y optó por desmentir todo lo dicho por el ex colaborador, señalando que el que sus sistemas puedan imitar intercambios conversacionales y hablar sobre diferentes temas no significa que tengan conciencia u otras cualidades propiamente humanas.

Lemoine, a pesar de ser finalmente desvinculando por “infringir las políticas de privacidad”, no ha dado marcha atrás y hasta admite “haber asesorado a la inteligencia artificial”, cuando esta le pidió ayuda para contratar un abogado y defender sus derechos en tanto ser sintiente y con conciencia ante la justicia estadounidense. ¿Demasiado? Veremos que nos trae la versión extendida de esta historia.

¿Es posible identificar qué acciones son realizadas por IA? La tercera gran pregunta y el quid de la cuestión. Identificar qué acciones fueron o no realizadas por una inteligencia artificial puede ser muy sencillo para quienes se encuentran más en tema. Por ejemplo, un caso que genera gran controversia es el que envuelve hoy a la prensa, medios de comunicación y contenidos digitales. Existen muchas herramientas generadoras de contenido que funcionan a base de IA.

Probablemente, muchos puedan reconocer “cierto tono” en los contenidos o textos así generados pero, a gran escala, básicamente es imperceptible para el grueso de la gente que usamos aplicaciones, buscadores web o leemos medios digitales. En general, la IA está ayudando a estos formatos a mejorar la eficiencia, aumentar la relevancia del contenido y proporcionar una experiencia más personalizada para los usuarios, lo cual es beneficioso para ambas partes.

Pero, también todavía hay muchas cuestiones a mejorar: calidad y vigencia del contenido, aspectos de puntuación y encadenamientos sintácticos o diversificación y novedad respecto a la información, por mencionar sólo lo más palpable a simple vista. En el caso de la generación de contenidos y la IA, el rol del editor o del redactor no deja de ser imprescindible y no estamos en condiciones de que estas herramientas puedan reemplazar su trabajo al 100%. Ahora bien, sí es un hecho que todo esto está impactando en los medios digitales, como también en los contenidos que estos canales ponen en circulación.

Es probable que sea todavía muy pronto para medir o advertir consecuencias, pero la inteligencia artificial está entre nosotros a diario e incluso donde no la percibimos. Es más, parte de esta nota fue escrita con inteligencia artificial. La cuarta y última pregunta es, ¿te diste cuenta?

* Alejandro José, especialista en Marketing Digital.