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Fratricidio en Rosario

El prestigioso médico legista, Enrique de Rosa, reflexiona sobre lo sucedido con una familia en Santa Fe, donde una niña de 13 años mató a su hermanito de 5 años con un cuchillo.

Los homicidios siempre nos conmueven, pero de alguna manera en nuestro imaginario hay algunos que parecen si bien no tener una justificación, logramos entenderlos, otros sin embargo nos resultan incomprensibles y nos cuestionan como miembros de la humanidad. En este contexto están aquellos cometidos contra la propia sangre o al menos en nexos cercanos, así el femicidio genera repudio, pero los parricidios (la muerte de los padres), filicidios (de los hijos) y los fratricidios (entre hermanos), nos cuestionan sobre el sujeto de la locura.

Nuestros orígenes culturales están llenos de referencias a estos crímenes-tabú, como Abraham que acepta la indicación divina de matar a su hijo (Kierkegaard plantea este caso como uno de suspensión de la ética), o Caín y Abel que preconfigura nuestra cultura de manera clara y porque no el origen de nuestra cultura latina en Rómulo y Remo. Todos estos homicidios, fratricidios, poseen un componente que trasciende al acto mismo y deja un impacto definitivo.

Cain y Abel
Foto: Pinterest

En estos días en el Barrio Santa Rita de Rosario, una niña de solo 13 años asesinó con un “arma blanca” dice la crónica, a su hermano de 5 años. La modalidad le agrega ese componente de los crímenes que develan un componente emocional especial, el arma usada para sacrificar a las víctimas. La crónica dice que intervendrán organismos encargados de la Salud Mental, pero la muerte real y las varias simbólicas ya han ocurrido. También dicen que se sospecha una enfermedad mental. Eso nos lleva otra vez a tener una visión escotomizada, fragmentada, concentrada solo en ver si padece una patología, aunque de todas maneras en función de la edad será inimputable; pero ¿es este el real problema o quizás toda la larga historia que esa niña, su hermano asesinado y sus padres cargan por detrás?

La pobreza de la zona, la realidad social de los alrededores de Rosario y del país en general, invitan a abrir el ángulo de nuestro diafragma mental, y la incidencia de esos factores en la salud, entre ellas obviamente la mental. La prevención, el ocuparnos es el único camino, sino seguiremos esperando la criónica del siguiente crimen.

* Enrique De Rosa Alabaster
Psiquiatra Forense Médico Legista MN 63406
Presidente Asociación  Argentina de Victimología
@enriquederosa
www.enriquederosa.com