Robert Johnson, un artista para inaugurar un club
Fue el que inauguró el famoso Club de los 27, esa entidad que admite solo a miembros que cumplan con los siguientes requisitos: morir a los 27 y pertenecer al mundo de la música, sea punk, rock, blues o cuarteto. Y el otro requisito es que hayas tenido vida complicada, de excesos, depresión y autodestrucción.
Si existe ese club, en sus paredes debería tener colgados cuadros con las siguientes frases: "Espero morir antes de llegar a viejo", del temazo "My Generation" de los Who. Lo escribieron a los veinte y siguen tocando, salvo el batero y bajista que ya se fueron de gira. "Es mejor arderse que apagarse lentamente", tremenda frase de "My my, hey hey", himno de Neil Young, que por suerte no se ardió ni se apagó nada. Una frase que Kurt Cobain se la tomó bien a pecho ya que la dejó escrita en su nota de suicidio.
"Viví rápido, morí joven y dejá un bonito cadáver", frase que resume bien al club, de una película que la verdad no ví de hace mil años. Si bien es una frase que se le atribuye a los jóvenes actores o actrices que mueren jóvenes en el cine, tranquilamente va para el Club de los 27.
Me acuerdo de enterarme de este club cuando era adolescente. Obviamente me llamó mucho la atención el nombre y después saber que algunos miembros eran de bandas que me empezaban a gustar como los Rolling Stones y los Doors. Me enganché morbosamente como nos pasa a todos cuando vamos por la ruta y hay un accidente. Nos da mucha pena pero no podemos evitar mirar hacia el costado al pasar por el auto. Por más que les grite a mis hijos que no miren, yo sigo mirando. Esa rara atracción de la mente humana es la misma que sentí al saber que existía un club donde no se jugaba al fútbol ni al ajedrez. Hoy mientras escribo y divago un poco pienso que puede ser una especie de maldición que tiene mucho que ver con su socio fundador y su historia que ya te voy a contar.
El club se inauguró culturalmente en los años 60 después de un dominó de pérdidas importantes con finales trágicos: Brian Jones (ahogado extrañamente en la pileta), Jimi Hendrix (ahogado en su propio vómito en la bañadera), Janis Joplin (sobredosis de heroína) y Jim Morrison (muerto en la bañera de un ataque al corazón). Los cuatro en un pequeño lapso de dos años. Después de que el Club de los 27 ya era famoso, se fueron sumando Kurt Cobain (suicidio) y Amy Winehouse(sobredosis de heroína) como sus miembros más reconocidos y famosos.
Como en todas las noticias y cosas que pasan en el mundo, siempre hay un argentino, en este caso el Club de los 27 cuenta con la membresía de Rodrigo Bueno, uno de los más grandes artistas populares que bailamos y seguimos bailando todos los años. Su final obviamente trágico, en un accidente de auto, y todos los que estábamos en esa época, junio del 2000, seguramente lo recordaremos con tristeza.
Después hay una lista de otros veinte músicos no tan conocidos que de algunos pondré en la playlist al final.
Vamos a Robert Johnson. Apodado como el abuelo del rock, fue el primero en arrancar fuerte con la leyenda del blues allá en Missisippi.
En la década del 30 grabó solo 29 canciones tristes y mal grabadas que retratan su trágica vida. 29 canciones que fueron suficientes para inaugurar la historia del Blues.
La gente quizás no lo escuchó mucho, pero sí los músicos: hay un Johnson reconocido en Muddy Waters, BB King, Dylan, Led Zepellin, The Doors, Hendrix y Eric Clapton, entre otros cientos de músicos que lo admiran y han hecho alguno de sus temas. Keith Richards en varias ocasiones ha dicho que es el número uno, que son tres guitarristas en uno.

Ahora, mi teoría del club y la maldición, seguro viene de Robert Johnson y dos temas importantes: su posible pacto con el diablo y su trágica vida. Para hablar de su encuentro con el diablo hay que saber que dicen que al principio tocaba tan mal que le decían "Andá a tocar al cementerio, ahí vas a tener un público que no se va a quejar". Lo echaban de los clubes, zafaba con la armónica, pero no pegaba una sola nota.
Entonces fue a un cruce de caminos, le dio su guitarra al diablo, hizo un par de acordes grosos y se la devolvió, vendiéndole su alma a cambio de talento. Además, el mito es hermoso ya que en esa época el blues era considerado música diabólica. Cuestión que después de año y medio desaparecido, reaparece un Robert Johnson que tocaba mejor que lo iban a tocar sus futuros alumnos como BB KING, Hendrix o Clapton. "Raaaaro", diría el amigo Darío Barassi.
¿Cómo pasó de ser el Capusotto del sketch de alumno de guitarra que dice "ech impochible" a convertirse en la leyenda del blues? Da para creer en la del pacto. Si cuando éramos chicos creíamos que dabas vuelta el casete de Xuxa y escuchábamos la frase ¨el diablo es magnífico¨, ¿por qué no podemos creer en el pacto de Robert Johnson?

Si el pacto fue verdad sabemos por películas, canciones (Encuentro con el diablo de Serú Giran) o episodios de los Simpsons, que cuando firmás un pacto con él, sabés que hay una fecha en donde te va a venir a buscar para llevarte.
Robert ya flasheaba con ese encuentro en su tema "Me and the Devil Blues" donde cuenta que una mañana le tocan la puerta y es el mismo Luci que se lo lleva a caminar y ya poseído se imagina cosas turbias para hacerle a su mujer y habla de su muerte y su tumba. Te paso el tema y su letra para ver un poco de la intro de este mito antes de pasar a su historia.
Ahora viene su vida. Y acá llega la otra teoría donde matchea la vida de este pionero del blues con el resto de los socios del Club de los 27, ya que tuvo una vida trágica y llena de excesos. Para comenzar fue hijo de esclavos y su madre al separarse pegó un chongo que estaba de visita en el pueblo y en ese touch and go nació Robert. Como su mamá se arregló rápidamente con su ex, le puso su apellido hasta que de adolescente le dijeron la verdad y Robert se apellidó como el papá biológico y pasó a llamarse Robert Johnson.
Con su propia familia no le fue mejor: tuvo dos mujeres, donde la primera se murió al parir junto al que sería su primer bebé. Y después tuvo una segunda mujer, pero la familia política no lo quería y lo rajaron a la fuerza, dejándolo como paria de bar en bar, tocando el ritmo triste de blues y tomando mucho whisky.
Murió de manera muy dudosa como casi todos los miembros del club. Dicen que envenenado por un marido celoso que los descubrió en la cama. Moriría después de una agonía de tres días, mientras aullaba de dolor más que cuando cantaba. ¿O le habrá aparecido el diablo en ese momento?

Creo que un mix del mito del diablo y una vida sufrida y corta fue lo que maldijo a este club. Donde Robert les legó a algunos futuros músicos, algo que él no supo tener al menos en vida: fama. Y a cambio ellos y ellas tuvieron que pagar una muerte joven con el combo de una vida sufrida. Habría que constelar la historia de Robert para que deje de pasar y se corte la racha, o seguir viendo a ver qué pasa en los próximos años con este club, si es definitivamente una fantasía o una realidad.
Si te interesa saber más de este mito, está el documental "La Encrucijada del diablo" en Netflix, hay una película muy buena de los 80 llamada "Crossroads" de otra historia pero está re inspirada en este mito. Ah, y trabaja el crack de Ralph Macchio el de Karate Kid. Su mito también está en sus imágenes donde hasta el 2020 se conocieron solo dos fotos suyas, ambas con su viola, una con sombrero y la otra con un cigarro. Recién hace unos apareció esta foto desconocida, cedida por su hermanastra de 94 años que la metió como portada en un libro que sacó y se llama Brother Robert.

Nos vemos la próxima. Si algún día ves a alguien desconocido que te ofrece todo el oro del mundo, o ser el mejor YouTuber, trapero o futbolista del universo a cambio de firmar un papel, te recomiendo que sigas caminando y pongas esta playlist para asegurarte de no firmar nunca nada. Una playlist con temas de Robert, covers suyos hechos por otros artistas y un temita de cada miembro del Club de los 27. Dale play!!
* Diego Villanueva es autor de Casi 30 artistas para antes de dormir
