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El joyero José Luis: casi 70 años de labor, su creación para Maradona y sus ganas incansables de trabajar

José Luis Zotelo (76) se convirtió en joyero por casualidad cuando tenía 9 años. Desde ese entonces ha dedicado toda su vida al moldeado de oro y plata.

Las manos de José Luis Zotelo (76) son un fiel reflejo de los más de 67 años de trabajo incansable moldeando oro y plata.

Coordinar con él la entrevista no fue tarea fácil, “yo tengo mucho trabajo que entregar, puedo hablar mientras estoy en mi taller”, nos adelantó desde un primer momento. Tenía muy claro que no podía interrumpir su labor y que los pedidos no podían retrasarse.

Este joyero es un apasionado por la tarea que hace desde los 9 años, él pasa gran parte de su día dentro del taller ubicado en la Galería Tonsa, en pleno microcentro de Mendoza. Prácticamente toda su vida ha estado abocada a realizar de manera artesanal y con total dedicación anillos, pulseras, dijes, cadenas.

José Luis realiza un delicado trabajo artesanal con cada pieza que elabora.

Al ingresar a su local, en el Sector Saturno de la mítica galería, uno siente que el tiempo se detiene. Cada detalle lo lleva a uno a viajar a los ‘70.

José Luis nos recibe y, por supuesto, nos recuerda que debe continuar con su labor aunque nosotros estamos allí. Mientras conversamos, sigue el paso a paso para componer un anillo y de a poco se siente en confianza para compartir cómo han sido todos estos años de trabajo como joyero. Este mendocino es de esas personas con una calidez especial y que uno podría quedarse horas escuchando.

José Luis se inició como joyero “por obra de la casualidad”. Cuando iba a la primaria su maestra de manualidades le pidió que hiciera un ciervo calado, pero no tenía los elementos necesarios; por ello, “le pedí a mi vecino que me llevara al centro a comprar y pasamos por el taller de su hijo donde hacía joyas. Me acerqué, pegué la nariz en el vidrio y me quedé mirando. Fue entonces que me invitó a aprender el oficio”, recuerda el hombre.

Cada vez que podía el pequeño José Luis, tomaba la bicicleta chiquita que su papá le había regalado y se iba al taller del joyero. Con el correr de los años comenzó a tomar talleres y cursos relacionados a su oficio, que le permitieron, entre otras cosas, diseñar las joyas que compone.

Fueron estas horas dedicadas al estudio de este oficio y su habilidad admirable lo que permitieron que hoy sea una de las “leyendas” en este rubro. “El oficio de joyería siempre me gustó, es muy lindo, es muy noble. Uno trata con la parte honesta de la gente, tanto el que recepciona como el que entrega las cosas”.

Aunque también admite que “este es un trabajo muy esclavizante”; y los años “pasan y pesan, con 76 años llega una cierta hora del día que uno está agobiado, a esta edad la energía no es la misma”, confiesa el joyero.

Pese al cansancio, José Luis admite que, si bien lleva muchísimos años en esto, “todavía me quedan muchos más. Gracias a Dios, si me conservo así voy a poder continuar trabajando mucho tiempo más”.

El local y taller se encuentra en la Galería Tonsa

Son muchas las anécdotas que tiene José Luis tras casi 70 años de artesano joyero. En una oportunidad, por ejemplo, lo buscaron para hacerle un presente nada más y nada menos que a Maradona. “Le hice a Maradona, a pedido de un gerente de Diario Uno, la palabra “UNO” en oro sobre un mármol negro. Era para regalársela a él, como si él lo necesitara. ¿Cómo no le dieron a él una fotografía y me dan uno a mi?”, bromea.

El trabajo artesanal de José Luis trasciende generaciones, muchos de sus clientes actuales son hijos o nietos de sus clientes de hace varias décadas atrás. “Acá viene gente que yo le he hecho las alianzas y ahora, son sus hijos los que vienen a hacerse sus anillos de casamiento”, cuenta el joyero con cierto orgullo.

José Luis no está solo en esto, detrás de este gran trabajador hay una gran familia, compuesta por tres hijos y siete nietos fruto de su amor de más de 54 años de casados. El menor de sus hijos es quien ha seguido sus pasos y trabaja con él en el taller.

José Luis pasa largas horas del día en su taller.

Mientras dialogamos, uno de sus nietos lo acompaña del otro lado del mostrador. Su abuelo joyero es un gran ejemplo de dedicación. “Si tuviera que darle un consejo a uno de mis nietos para su vida le diría que estudie, que cultivarse es fundamental”, afirma el hombre y añade: “Hay que prepararse en la vida y saber defenderse de los demás. Hay que ser como la mula tuerta, tocar varias veces a donde va a pisar con la patita. La mula es muy sabia, pisa varias veces y luego da el paso”.

Entrevista: Felicitas Oyhenart

Audiovisual: Chimi Ríos