Robo del Siglo: la intimidad del Hombre del Traje Gris, en un mano a mano imperdible
Luis Mario Vitette se define como "ex ladrón" y en las redes, donde por ejemplo en Twitter cosecha más de 32 mil seguidores, asegura ser un "bad influencer". Habló en MDZ radio sobre la nueva propuesta de Netflix"Los Ladrones: la verdadera historia del robo del siglo".
Luis Mario Vitette fue uno de los cuatro ladrones que ingresaron al Banco Río de Acassuso, en 2006. La espectacularidad de la maniobra delictiva hizo que ese hecho quedara catalogado como "el robo del siglo" y más tarde, por supuesto, se filmaron varias películas con la historia. Pero este mes Netflix estrenó una película documental con los propios protagonistas como actores.
Vitette, el uruguayo, en MDZ radio comienza la entrevista marcando una diferencia clave en su vida: "Soy ex ladrón, no chorro". "El chorro se pone un arma en la cintura y sale a la calle a buscar dinero. Entonces, arrebata a una viejita y le saca el teléfono, a un camión de caudales o entra en una carnicería. En cambio, el ladrón ve el objetivo, lo elabora y lo estudia, para después llevar a cabo el robo. Son dos maneras distintas de cometer delitos. Ambos lo son, pero a los ladrones nos ofende que nos digan chorros y a los chorros los agranda que le digan ladrones", aclara..
Hoy tiene 67 años y cuenta que "cuando era chico fui criado y educado bajo la grey católica para ser un ciudadano como cualquiera: casarme, tener hijos, vivir 70 u 80 años y morirme. Estudié un poco de idioma, de Música. Hice el primario y el secundario, me casé con una señora en el año 74, con la que tengo 2 hijos de 40 y pico de años. Hasta que se desparramó todo".
Aquel momento de quiebre, según asegura, fue cuando conoció la cárcel, porque la prisión, dice él, "no te largan nunca más". "No porque me haya gustado, para nada, pero es como una maldición, cuando te atrapa entrás siendo un perejil y salís siendo un rastrillito; volvés a caer, después sos un chorrito; volvés a caer y ya sos un ladrón".
"Mi libro, El ladrón del siglo, habla de eso: en prisión no te permiten ni hablar, sólo vas al patio y escuchás a viejos ladrones, entonces les vas robando, valga la expresión, un poco su oficio", continuó.
De su vida pasada no se arrepiente. "Yo en el 90 dejé la cocaína y alcohol y en 2010 dejé el delito. Soy lo que quiero ser, tengo fuerza de voluntad. No voy a la iglesia ni a Alcohólicos Anónimos. Es muy difícil, hay que tener mucha fuerza de voluntad, incluso para dejar de delinquir".
Asegura tener un perfil muy marcado. "Estudié teatro, soy verborrágico, soy un viejo atorrante, dicharachero, no muy maleducado, no muy malhablado, peleador. En las entrevistas, si agarro a alguien que no está firme en su convicción lo azoto públicamente, como el otro día le hice a una señora panelista. Eso hace que el espectador se enganche y mire la entrevista de un exladrón, yo ni en loco dejo que mi hijo vea la nota a un exladrón"
Los ladrones del siglo hoy no son amigos
Para la película documental de Netflix jamás se cruzaron los protagonistas del robo. Afortunadamente, al parecer, porque Vitette confesó que "si yo hubiera visto la participación de Fernando Araujo le hubiera dado un bife y no hubiera estado en el film, porque es demasiado egoísta y egocéntrico decir te cuento como 'robé un banco'. Él fue el de la idea, sí, pero debía decir 'robamos'; él es el mentor y tiene antecedentes penales menores, pero tuvo que recurrir a 5 pesados del delito para lograrlo".
Vitette aclara esto "porque sino los pibes dicen '¡Wow! esto está bárbaro, fumamos y vamos a robar un banco con un revólver de juguete'. Y no es así".
Además, según el entrevistado, "Araujo se quedó con el dinero de todos. Ojalá algún día hablen los otros, fuimos 7 que íbamos a repartir en partes iguales. Si el negociador de la película, del documental, de lo que sea, se queda con todo el dinero, estamos mal". Pero esto no en referencia a lo ocurrido en 2006 en el Banco Río sino a la película anterior a este documental.
"Yo por el documental cobré muy buen dinero, pero por la película me prometieron un punto, que representa más de 200 mil dólares, porque se vendió en 3 mil salas a China, y no vi nada", lanzó.
Para concluir, se le consultó a Vitette si robó el Banco Río por necesidad y respondió: "No, me llamaron por inversor. Yo venía de robar medio millón de dólares. El que roba por necesidad pierde por obligación".
Y cerró: "No extraño y no es parte de mi esencia. Esa fue mi vida anterior, yo equivocadamente tomé eso como 'profesión', yo estudiaba joyería, cerrajería, cómo desconectar una alarma. Estaba tan chiflado que lo tomé como oficio. No lo extraño ahora".