Las calles del centro de Mendoza y su íntima relación con San Martín

Las calles del centro de Mendoza y su íntima relación con San Martín

En este mes sanmartiniano, el historiador Gustavo Capone nos propone en esta oportunidad un juego: recorrer la Avenida San Martín de Ciudad y las calles que lo cortan, para descubrir cómo buena parte de ellas de alguna forma u de otra están vinculadas con el Padre de la Patria.

Gustavo Capone

Gustavo Capone

Una de las cuestiones fundamentales que nos planteamos en nuestra columna de “Uno nunca sabe” en MDZ Radio, fue incorporarnos a la historia de Mendoza a través de conocer quiénes son aquellos personajes que dieron origen al nombre de las calles. Entonces nos propusimos saber cuál habrá sido la relevancia que tuvieron esas mujeres y hombres que nos acompañarán cotidianamente ordenando nuestros espacios de trabajo, lugares de esparcimiento, sitios de compra u organismos públicos.

Paralelamente (y ya más propio de nosotros) qué habrá hecho ese personaje que referencia nuestro domicilio particular y que estará presente en todos nuestros trámites de rutina durante gran parte de nuestra vida acompañándonos siempre en nuestros documentos personales como un signo de nuestra identidad. En el fondo, nosotros somos los de esa calle. Y así esos nombres de la calle marcharán inadvertidos, como formando una familia indisoluble, repetidos de memoria en todos los actos de nuestras vidas cuando necesitemos ser identificados por el otro. Es decir, cuál es mi nombre, mi DNI, mi fecha de nacimiento y mi calle de residencia.

Pero para dar más fundamento a la necesidad de conocer quiénes son esos “cosos” que dan nombre a la calle donde vivimos, diremos que probablemente todos en nuestro círculo cercano sepamos y opinemos con enorme autoridad el porqué de nuestro nombre, en honor a quién fue establecido, describamos y recordemos con el mínimo de detalles cómo se presentó el tiempo ese día que nacimos y hasta las referencias zodiacales a las que pertenecemos considerando precisamente la temperatura de esa jornada, bajo que influencia lunar llegamos al mundo, el decanato que nos regirá, etc.

Y ni hablemos cuando cargamos con dos o más nombres. La conferencia se haría eterna pues en eso somos inmensamente eruditos. Pero distante de ese conocimiento profundo, a la vez no tenemos ni idea quién fue, qué hizo, dónde vivió, de qué trabajó y por qué es importante ese personaje que referencia la calle de mi barrio.  Obviamente, no es determinante conocerlo, aunque valga un esfuercito saberlo.

En este caso les proponemos un juego: recorrer la Avenida San Martín de Ciudad y las calles que lo cortan, para descubrir cómo buena parte de ellas de alguna forma u de otra están vinculadas con el Padre de la Patria. Si tomamos como referencia el microcentro (solo en un radio de 17 cuadras entre Pedro Molina y Juan Agustín Maza) por la misma calle San Martín, y expresamente solo mirando el costado que da a la montaña (al oeste de dicha calle), veremos que de esas 17 cuadras (excepto Avenida Colón) están todas íntimamente relacionadas a la historia sanmartiniana.

Solo por poner un ejemplo como buen ejercicio didáctico elegiremos esas 16 cuadras referenciadas con el General: (de sur a norte) Pedro Molina, Infanta Mercedes de San Martín, San Lorenzo, Montevideo, Rivadavia, Peatonal Sarmiento, Espejo, Gutiérrez, Necochea, Las Heras, General Paz, Godoy Cruz, Barcala, Eusebio Blanco, Coronel Pedro Regalado de la Plaza y la citada Maza, ya de lleno en esa “alameda” tan identificada con la historia mendocina y sanmartiniana.

“La Alameda”, aquel espacio público creado en 1808, con el canal Tajamar como testigo y que San Martín desde su llegada se empeñó en embellecer convirtiéndolo en el Paseo La Alameda como un espacio propicio para el esparcimiento y la concentración social. Hasta “La Alameda” no paro

En esta ocasión, sólo profundizaremos en la vida de algunos de esos personajes. Pero antes algunas consideraciones preliminares. Partiendo de San Martín, la mayoría fueron coetáneos y estuvieron directamente relacionados por cuestiones básicamente políticas o militares: Molina nació en 1781, Bernardino Rivadavia en 1780, Gerónimo Espejo uno de los más jóvenes de esta saga nació en 1801, José Albino Gutiérrez en 1773, Mariano Pascual Necochea en 1792, Juan Gualberto Gregorio de Las Heras en 1780 (aclaremos que habitualmente al bueno de Juan Gualberto lo hicimos famoso por el apellido de su madre, ella era Catalina Las Heras; el apellido paterno era GREGORIO), el general José María “el manco” Paz en 1791, Tomás Godoy Cruz también en 1791, Lorenzo Barcala en 1793, Pedro Regalado de la Plaza en 1776 y Juan Agustín Maza en 1784.


Juan Gregorio Las Heras


Una primera salvedad podríamos hacer con Eusebio Nicasio del Carmen Blanco, mendocino, nacido en 1811, quien tuviera una destacada actuación durante las tareas de rescate y reconstrucción de Mendoza durante el terremoto de 1861.Fue gobernador interino en 1867, legislador provincial, previamente congresal constituyente por Mendoza en 1853, senador nacional, administrador de la aduana, ministro de Arístides Villanueva (durante 1864) y quien hará un pionero trabajo sobre la vitivinicultura mendocina. Eusebio tuvo como padre al capitán José Clemente Blanco Echegaray, sanjuanino, nacido en  1785 quien fuera un reconocido soldado de San Martín. A su vez Eusebio Blanco fue el suegro de Tiburcio Benegas (también gobernador mendocino).


La relación entre San Martín y Domingo Sarmiento. Un veterano San Martín, gladiador de mil batallas recibió en su casa de Grand Bourg al joven intelectual y apasionado Sarmiento de gira por Europa. Fue en 1846. Dos iconos de la historia nacional, sentados frente a frente y conjeturando sobre los nuevos tiempos.

La mayoría de los nombrados eran mendocinos: Mercedes, Espejo, Gutiérrez, Godoy Cruz, Barcala, Blanco, De la Plaza y Maza. Bernardino Rivadavia, Necochea y Las Heras eran nacidos en Buenos Aires, Sarmiento en San Juan y Paz en Córdoba. La mayoría de los mendocinos estudiaron en el mismo colegio. Muchos de ellos murieron en el exilio (el mismo San Martín, Mercedes, Rivadavia, Sarmiento, Necochea, Las Heras, De la Plaza).

Otra información conocida, y seguramente sabida por todos, es que el nombre de calle San Lorenzo se debió al combate donde San Martín al frente del cuerpo de Granaderos venció a los realistas el 3 de febrero de 1813 en las cercanías del convento de San Carlos Borromeo situado en la localidad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Ese fue el único combate que San Martín libró en tierra nacional. La batalla duró aproximadamente 15 minutos venciendo los Granaderos a una expedición realista de 11 naves que asolaba las costas del río Paraná (para comparar: la Batalla de Tucumán se extendió por 2 días).



La marcha nocturna previa al combate de la caballería sanmartiniana ostenta un récord mundial. Los 120 soldados que componían el cuerpo de Granaderos recorrió en 5 días desde Buenos Aires a San Lorenzo (atardecer del 28 de enero hasta el 2 de febrero) la distancia de 420 kilómetros, realizando un promedio de 80 Km. diarios, consolidándose así, en lo que se considera como la marcha de Caballería más rápida en la historia militar. Ese combate consagró también el justo y merecido patriótico reconocimiento en el mítico imaginario popular a los heroicos: Teniente Díaz Vélez, Granadero Baigorria, Capitán Bermúdez y Sargento Cabral, a quienes cientos de calles, escuelas, plazas y pueblos honran su memoria.

Bernardino Rivadavia, aquel primer presidente en 1826, fue uno de los grandes contrincantes políticos de San Martín desde que éste llegó al Río de la Plata en 1812. Montevideo fue la ciudad puerto donde San Martín se enteró del fusilamiento de Dorrego en 1828 por Lavalle y decidió regresar hacia su exilio europeo (“No mancharé mi espada con sangre de hermanos”). El General Paz fue un soldado que tuvo una destacada actuación en el primer tiempo de las campañas libertadoras (batallas de Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma) hasta que en 1815 en el combate de Venta y Media perdió su brazo derecho lo que lo limitó considerablemente. “El manco” volverá a la acción en las pujas entre unitarios y federales. En definitiva, esta es una nueva parada en el viaje hacia el pasado de Mendoza que les proponemos.

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