Fuerte reclamo por el recorte a un servicio educativo clave en Mendoza
Surgieron como un modo de dar respuesta y apoyo al sistema educativo, en contextos donde la pobreza creciente ya había comenzado a acrecentar aún más la brecha que dejó a miles de familias al borde de la exclusión. Justamente, tras las secuelas profundas que dejó la crisis de 2001 en el país y durante los años posteriores, los Servicios Educativos de Origen Social (Seos), fueron esa alternativa intermedia entre la escuela y la familia que posibilitó a miles de niños, niñas, adolescentes y adultos, encontrar un espacio de aprendizaje, contención y desarrollo de habilidades. En Mendoza, este servicio de origen social, solventado en parte con subsidios estatales y con el esfuerzo de las organizaciones sociales que sumaron voluntades, las apuestas por la educación no formal en diferentes barriadas lograron subsistir hasta hoy. En total, de acuerdo a los datos de la Dirección General de Escuelas (DGE), al menos 300 instituciones funcionan en la provincia bajo esta modalidad.
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Así, jardines maternales, salas de cuatro y cinco años y establecimientos de educación de adultos, han formado parte de las propuestas tendientes a promover la educación y la contención en contextos vulnerables. Sin embargo, hoy, las comunidades educativas de estos espacios han denunciado que atraviesan de un "ajuste" presupuestario que no ha tardado en impactar en los docentes, directivos y por lo tanto, en las comunidades en las que trabajan (los más recientes) desde hace al menos diez años. Justamente ayer, en la explanada de la Casa de Gobierno, hubo una concentración para solicitar la "inmediata restitución de los subsidios". Estudiantes, docentes y directivos de los Seos entienden que desde hace meses, el Gobierno Provincial está llevando adelante un achique significativo de los fondos que se destinan a cargos docentes en varias de estas instituciones de gestión social.
En concreto, lo que piden desde las entidades que trabajan con espacios educativos es que no sigan quitando horas para cargos docentes en los Seos porque de este modo, entienden que se cercenan los derechos, tanto de los docentes y directivos, como de los propios niños, niñas y adolescentes que requieren de estos espacios donde encuentran apoyo de tipo escolar, aprenden en talleres y cuentan con la contención que, muchas veces, no encuentran en sus propios hogares. "El Gobierno de Mendoza no solo desconoce el trabajo educativo, comunitario y territorial que realizan estas experiencias, sino que atenta contra el derecho a la educación de las poblaciones más afectadas por la crisis y más vulneradas", expresaron a través de un comunicado las representantes de los Seos y destacaron que estas experiencias, además, llevan años siendo una respuesta educativa. Plantean además, que los subsidios que otorga el Estado no financian a los servicios que en estos lugares se ofrecen.
El pedido
Milagros Molina es docente del Bachillerato Popular Violeta Parra, que funciona en el barrio La Favorita desde hace diez años. Explica que allí asisten en la actualidad, quince estudiantes adultas que debido a su compleja realidad, no han logrado una continuidad de sus saberes en la enseñanza formal. "Son todas mujeres que durante mucho tiempo cuidaron de otras personas, que son víctimas de violencia en muchos casos y que necesitan de un acompañamiento permanente para poder estudiar", explica Milagros y detalla que en algunos casos, las alumnas necesitan por ejemplo, cursar en horario de la siesta con alguien más que cuide de sus bebés y/o niños/as. "En todos los casos, todas las alumnas han egresado de la escuela y han podido cumplir con sus metas para seguir sus estudios. Por eso defendemos el bachillerato", detalla Molina y aclara que desde lo pedagógico cuentan con el apoyo de la Dirección Permanente de Jóvenes y Adultos de la Dirección General de Escuelas (DGE).
En este caso, los inconvenientes surgieron a partir de una auditoría del área de Educación Privada (área que también depende de la DGE), en la que se resolvió quitar una parte del subsidio que se destina al pago de las horas de los docentes y de la persona a cago de la dirección. "Nos dejaron solo 25 horas cátedra para los docentes y un cargo para la dirección. Pero eso no financia la totalidad del proyecto", advierte Molina y opina que "hay un avance sobre estas experiencias de manera arbitraria, recortando el subsidio. Para nosotros esto genera muchos problemas porque hay mucha necesidad y cada vez más", destaca la docente.
La respuesta de la DGE
Por su parte, desde le Dirección General de Escuelas destacan que en realidad no ha habido ningún recorte ni quita de subsidios, sino que lo que se hace es que en determinados casos, es "reacomodar" los recursos para destinarlos a los Seos que más lo van necesitando. "En el caso de la bachillerato Violeta Parra ha habido una incompatibilidad. Los cargos sí se pagan pero en este caso se percibió que la persona a cargo de la dirección no cumple con los requisitos requeridos para ese rol, por lo que deben buscar a otro director o directora", enfatizan y recalcan que no se está realizando en la provincia una quita de los aportes que se destinan a los Seos.
Más casos
Los pedidos a las autoridades para que no se debilite económicamente las posibilidades de estos espacios educativos de origen social se sumaron en las últimas horas. En el caso de la Asociación Laberinto Sur, que tiene en funcionamiento al Seos denominado Brisas de mi Tierra, aseguran por ejemplo, que desde mayo, la escuela tiene tres cargos menos, en tanto que la jornada que era completa pasó a ser simple, es decir, que el servicio educativo se redujo a la mitad de las horas en las que estaba funcionando. Allí, en la zona de Tres Esquinas (Maipú), los docentes aseguran que las necesidades de los niños y niñas son numerosas y cada vez más complejas.
Por eso, aseguran, es necesario que se atienda a la urgencia de acompañar al proyecto. "En ningún caso se nos ha preguntado. Se toman las determinaciones sin analizar qué necesidades hay en la comunidad", explica un integrante del personal de este Seos y aclara que allí si bien los niños y niñas de zonas rurales no van a comer, sí cuentan con recreación, arte y apoyo educativo entre muchos otros servicios necesarios para su desarrollo. "No hubo citas para hacer una evaluación para por ejemplo, saber qué pasaba en la comunidad u por eso consideramos que hubo una vulneración a los derechos de los trabajadores y de los niños", detalla el mismo referente social que prefiere preservar su identidad. Allí asisten al menos 45 niños y niñas a la salas de cuatro y cinco años.
Otra situación allí tuvo que ver con que los sueldos de junio no les fueron depositados a las docentes de las salitas que cuidan de los más pequeños. "Tampoco tenemos celadores. Hace años que venimos pidiendo que las autoridades hagan lugar a nuestros pedidos pero nunca tenemos una respuesta pese a que este no es un servicio educativo simple. Nosotros trabajamos con problemáticas muy complejas y le damos soluciones a niños, niñas, jóvenes y adultos para que no se queden fuera del sistema", aclara el mismo trabajador.

