Se celebró la beatificación de los Mártires del Zenta en Salta

Se celebró la beatificación de los Mártires del Zenta en Salta

Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Salinas fueron beatificados y se celebró en San Ramón de la Nueva Orán, Salta, con la presencia de cardenales. obispos y políticos.

MDZ Sociedad

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En el Parque de la Familia, en San Ramón de la Nueva Orán, Salta, se celebró la beatificación del argentino Pedro Ortiz de Zárate y del italiano Juan Antonio Solinas, martirizados en 1683 por indígenas de valle del Zenta.

La celebración, que se inició alrededor de las diez de la mañana, fue presidida por el cardenal Marcello Semerano, quien se encarga de "Las Causas de los Santos" en Roma.

Con la expectativa de las diócesis de Jujuy y Salta, la fiesta de "Los Mártires del Zenta", muchos asistieron en la noche de ayer para realizar la vigilia que concluyó con la misa en la que se leyó la bula papal que concedió la beatificación.

La ceremonia contó con la presencia del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y el vicegobernador, Carlos Guillermo Haquim, además del arzobispo Mario Poli, de Buenos Aires, y el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, entre más de treinta obispos que asistirán al lugar.

Mártires del Zenta
La celebración contó con la presencia de varios obispos. (Foto: AICA Prensa)

En la Catedral del Santísimo Salvador, de la capital jujeña, se emplazará un altar dedicado a Pedro Ortiz de Zárate en donde estará su imagen bendecida.

Mario Poli afirmó en conferencia de prensa que "la Iglesia Argentina se siente orgullosa de la fe de estos mártires".

Mañana, en la catedral de San Salvador de Jujuy, se celebrará una misa en acción de gracias por la beatificación de los mártires para cerrar la festividad.

¿Quiénes son los "Mártires del Zenta"?

Pedro Ortiz de Zárate era un sacerdote jujeño y Juan Antonio Solina un jesuita de Cerdeña, que llegaron con su misión evangelizadora cuando estas tierras eran de dominio español.

Ambos fueron destinados a misionar en el valle del Zenta donde habitaban un grupo de indígenas. Con ellos fueron también un cacique llamado Jacinto, dos españoles, un negro, un mulato, una mujer indígena, dos niñas y 16 nativos.

De todos sus acompañantes no se conoce mayor información, cuestión que usa la Iglesia Católica para invitar a una mayor humildad en los actos. Concepción que reflejan las palabras de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador de Opus Dei: "Cuántos que se dejarían enclavar en una cruz ante la mirada atónita de millares de espectadores".

Una vez en el valle, y más allá de las advertencias de algunos indígenas, 500 soldados tobas y motovíes se presentaron en la capilla que habían construido los misioneros en el lugar para asesinarlos a todos.

"Llenos de gozo, agradecemos a la fe del pueblo que sostuvo la beatificación con sus peregrinaciones y devoción", dijo monseñor Ojea tras la celebración que se llevó a cabo en San Ramón de la Nueva Orán.

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