Un insólito corte de la Ruta 7 hacia Uspallata dejó cientos de varados durante 9 horas
Este viernes, 15 de julio, se registraron intensas nevadas en gran parte de Mendoza. Desde hacía años no precipitaba como ayer. Los paisajes de la provincia se cubrieron de un manto blanco y cientos de turistas y mendocinos quisieron salir a disfrutar de la nieve. Sin embargo, llegar hasta alta montaña fue muy dificultoso.
A las 8 Gendarmería Nacional anunció que la Ruta Nacional 7 permanecería cerrada, hasta nuevo aviso, a la altura de la Destilería para quienes transitaran hacia Potrerillos y en la Villa de Uspallata para quienes quisieran descender en dirección Mendoza. La Ruta Provincial 82, por su parte, se mantuvo habilitada y muchos automóviles pudieron pasar por allí para recorrer Potrerillos y avanzar hacia Uspallata por Ruta 7. Otros pasaron por la Refinería antes del corte que se informó.
Sin embargo, tanto quienes venían desde Uspallata, como quienes intentábamos subir, nos llevamos una no muy grata sorpresa al llegar al puesto de Gendarmería ubicado en Los Árboles (a 25 kilómetros aproximadamente de la Villa de Potrerillos). Allí se nos informó que debíamos aguardar hasta que se decidiera si se habilitaba la circulación por Ruta 7 en ambas direcciones.
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Eran aproximadamente 30 vehículos, entre turistas, mendocinos que debían ir a sus trabajos, camiones y un ómnibus que viajaba desde la Terminal de Mendoza hacia Las Cuevas, los que esperábamos. La mayoría llevaba muchas horas aguardando poder avanzar.
Incesantemente consultábamos al personal de Gendarmería qué novedades tenían de la ruta y cuándo se habilitaría el tránsito por ese tramo. Las respuestas eran siempre las mismas: “Nosotros solo cumplimos órdenes, esta es una decisión de Vialidad. Hay que esperar”.
Otros agregaban: “Después de lo que pasó el fin de semana pasado con los varados, ahora están extremando los cuidados. Nadie quiere arriesgar nada”.
Como nosotros había decenas de familias, con niños pequeños y adolescentes, todos con la misma desilusión y la incertidumbre de no saber hasta cuándo los iban a tener retenidos en ese puesto en dónde solo había un baño para todos, que los gendarmes muy amablemente prestaban, y donde el agua comenzaba a escasear, porque era de bidones para uso del personal de turno.
"No nos dejan movernos de este puesto, llevo seis horas acá, estamos desde las 8 de la mañana. Estoy con mi esposa, mi hijo de 4 y el otro de 1 año. Pude llegar hasta acá, pero ahora quiero regresar a Mendoza y no nos dejan. Yo no vuelvo más de vacaciones acá”, contaba a MDZ Matías, de Córdoba.
Mientras las horas corrían, en esa zona la calzada se quedaba sin nieve y los copos cada vez eran más pequeños. En varias oportunidades, pasaron máquinas de Vialidad a toda velocidad ante los ojos de todos los presentes que esperaban expectantes tener novedades sobre la ruta.
La respuesta llegó unos minutos después. A lo lejos se vio una trafic que se acercaba en dirección Uspallata-Mendoza, sin cadenas ni nieve en su guardabarro. Nos acercamos a consultarle al chofer cómo fue que había podido transitar y cómo estaba la ruta. “La ruta está toda como acá, es todo asfalto y no hay nieve. Nos dejaron pasar porque llevo a una persona que tiene que hacerse diálisis”.
“Pero entonces, ¿por qué no nos dejan pasar si la ruta está en condiciones?”, consultó inmediatamente un turista de Buenos Aires a uno de los gendarmes. Y nuevamente se escuchó: “Nosotros solo recibimos órdenes. No podemos dejarlos pasar”.
Pasó una hora más o quizás dos, ya muchos habíamos perdido la noción del tiempo que llevábamos ahí, y llegó otro auto, también sin cadena, pero esta vez desde la otra dirección. Me acerqué a consultarle. “Vengo desde Mendoza y la ruta está como acá”, me respondió señalando el asfalto limpio sin nieve ni hielo.
Las horas pasaban. Comenzaron a caer unos copones de nieve de gran tamaño y la temperatura descendía, algunos con miedo ya se imaginaban pasando la noche allí. Mientras, continuábamos sin novedades con la información que nos habían brindado los dos conductores, la ruta estaba en condiciones de ser transitada.
Propusimos formar dos convoy, hacia ambas direcciones y ser escoltados por camionetas de Gendarmería para mayor seguridad. Pero nos informaron que no estaban autorizados a hacer eso.
El clima se puso tenso, algunos alzaban su voz y otros, cansados de esperar sin tener certeza, decidieron encender el motor de su vehículo, poner primera y “huir” a gran velocidad. “A esos autos la policía los va a frenar en Potrerillos y se les pondrá una multa”, afirmó el personal del puesto Los Árboles.
Finalmente, a las 17 horas, llegó la gran noticia: la ruta quedó habilitada en simultáneo en ambas direcciones. Emprendimos el viaje hacia Uspallata y confirmamos lo que nos habían dicho. La ruta desde Los Árboles hacia Uspallata estaba en todo ese tramo en condiciones para transitar; en gran parte de la ruta no había nieve sobre la calzada, tampoco en la banquina. Ni rastros de haber estado congelada. Es más, en toda esa zona se podía observar que las nevadas habían sido mucho más leves. Tal como se puede ver en las imágenes.
Como nosotros había cientos de personas más, en su mayoría turistas. La majestuosa nevada y los hermosos paisajes de la montaña mendocina que nos habían dejado boquiabiertos y que habían generado gran emoción en nosotros, se opacaron por culpa de la falta de consenso, la falta de información, las malas decisiones y la inoperancia de cada uno de los sectores involucrados.
¿Por qué la Ruta Nacional 7 estuvo nueve horas cortada en todo el tramo de alta montaña, uno de los íconos del turismo a nivel provincial? Es algo que nos seguimos preguntando, mientras muchas personas se ven afectadas, en especial los turistas que regresan a sus lugares de origen con un sabor amargo. No pudieron disfrutar Mendoza como esperaban, o como se les había prometido.