En plena pandemia creó un negocio que revoluciona la forma de riego
La pandemia para muchos fue una oportunidad, una etapa para reinventarse y generar nuevos proyectos. Es el caso de Marcos Russo, un técnico en Administración de Empresas mendocino que supo aprovechar al máximo la cuarentena en su casa para crear un dispositivo de riego revolucionario.
“En tiempo de pandemia pasé bastante tiempo abocado a hacer jardinería en casa, en especial a ver sistemas de riego”, comparte Marcos Rosso, quien se encontraba en ese momento en la zona de El Challao, Las Heras, donde habitualmente escasea el agua.
Tras investigar sobre suministro de agua a plantas y árboles, descubrió que “en cuanto a las campañas de forestación, según dicen los expertos, el mayor problema no es plantar árboles, sino su posterior cuidado y riego, en las campañas masivas de forestación muchos ejemplares se secan por falta de cuidado”.
Al buscar un producto que solucionara este gran problema, notó que aún no se encontraba en el mercado. Esta era su oportunidad.
Russo creó así microcisternas de riego por goteo de fácil y rápida disposición. “El producto surgió frente a la necesidad de brindar riego eficiente y constante a árboles, pero sin tener que instalar un sofisticado sistema tradicional de riego por goteo que requiere mayor infraestructura o un sistema por aspersión que también demanda largos procesos de instalación”, cuenta a MDZ Russo.
Si bien surgió como un producto simple que satisface de forma inmediata una necesidad, en general hogareña, y a muy bajo costo; también puede ser utilizado en mayor escala, especialmente en las afueras de las ciudades en lugares donde escasea el agua.
“En una campaña de forestación de una ruta, se pueden depositar estas microcisternas junto a los árboles recién plantados, y el camión cisterna pasar cada quince días o una vez al mes, a llenar las mismas, en lugar del actual sistema de riego, que si bien puede ser periódico, el 90 % del agua se desperdicia ya que no la absorbe el árbol”, explica el emprendedor.
Para llegar al resultado final primero Marcos tuvo que transitar un largo camino, realizó pruebas “caseras”, hasta pasar a la etapa de mayor investigación y asesoramiento, y así lograr el prototipo del producto.
¿Cómo funcionan?
Estas pequeñas cisternas tienen una capacidad de almacenar de 60 litros a 210 litros de agua, el modelo cuenta además con una cámara en su parte inferior que sirve para mantener la estabilidad de la microcisterna a medida que se va consumiendo el agua en el proceso de regado.
“Es un producto que contribuye a la consigna de triple impacto social, ya que promueve el reciclado de plásticos como materia prima, potencia la cadena de valor de las economías de reciclaje, contribuye al cuidado del recurso hídrico, da mayor vida a los árboles, y así colabora en la reducción de los niveles de carbono en nuestra atmósfera”, asegura el emprendedor.
El desafío de emprender en Argentina
Pese a los obstáculos que se pueden presentar al emprender en el país, para Russo “el impacto de las nuevas tecnologías, particularmente en las de las comunicaciones, permite crear engranajes más óptimos en todos los procesos. Además, hoy con el concepto de coworking es más factible concretar proyectos”.
Sin embargo, exiten ciertos limitantes que muchas veces pueden evitar que los proyectos se concreten. “En Argentina las limitaciones no están en la capacidad de la gente, o en capacidades estructurales, sino en la presión fiscal y algunas leyes laborales, que lejos de contribuir al desarrollo económico del país, coartan las iniciativas”, sostiene Russo.
“Antes de contratar a personas que se sumen al proyecto te detenés a pensar los riesgos irracionales que asume una Pyme o una empresa en materia laboral e impositiva”.
Marcos Russo tiene muy claros sus objetivos y está convencido del impacto positivo que puede tener este dispositivo de plástico reciclado. “Más allá de la continuidad que tendrá el proyecto, estamos seguros que esto viene a cumplir un fin de alto impacto en lo sustentable y cuidado del medio ambiente”, concluye el emprendedor.